La barbarie silenciada en Sudán: dos años de guerra y hambre con sello internacional
Europa cierra los ojos. Estados Unidos corta la ayuda. Y las grandes potencias alimentan el fuego de una matanza olvidada.
Nadie salva a Argentina: Trump, el FMI y la motosierra de Milei
Un nuevo rescate multimillonario, una nueva crisis social. Washington aprieta mientras Milei entrega soberanía a cambio de aplausos
La rebelión de las universidades
Harvard desafía a la administración Trump y denuncia el chantaje político disfrazado de lucha contra el antisemitismo
Trump sentencia la agricultura de EE.UU. mientras Brasil se corona como potencia exportadora
La nueva guerra comercial con China deja a millones de agricultores a la deriva, mientras la agroindustria brasileña se enriquece a su costa
42.000 millones: el rescate más caro de la historia de Argentina
El FMI, el Banco Mundial y el BID salvan al gobierno argentino, pero condenan a su pueblo a una recesión feroz y a entregar sus recursos naturales
La socialdemocracia resiste mientras el ultranacionalismo se hunde en Finlandia
La victoria del SDP y el desplome del Partido de los Finlandeses evidencian el hartazgo popular con el austericidio y el odio institucionalizado
Guerra de magnates: Bezos desafía a Musk con coches eléctricos baratos
Slate Auto promete vehículos por menos de 25.000 dólares mientras replica los vicios del capitalismo industrial
Musk quiere apropiarse del futuro: OpenAI lo denuncia por acoso y sabotaje
Si el desarrollo de la IA queda en manos de plutócratas sin escrúpulos, la humanidad no tendrá futuro que elegir, solo un algoritmo que obedecer.
Lo encarcelaron con 13 años, lo liberan casi 10 años después: así destruye Israel a la juventud palestina
Ahmed Manasra ha sido liberado tras sufrir tortura legal, aislamiento y deterioro mental extremo
EL GRAN JUEGO: el caos arancelario era en realidad un regalo a los más ricos
Trump regala 304.000 millones a los multimillonarios tecnológicos en un solo día
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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