Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Si el desarrollo de la IA queda en manos de plutócratas sin escrúpulos, la humanidad no tendrá futuro que elegir, solo un algoritmo que obedecer.
OpenAI ha cruzado el Rubicón: ha demandado a Elon Musk por acoso empresarial, acusándolo de maniobrar con mala fe para controlar el desarrollo global de la inteligencia artificial. La demanda, presentada el 10 de abril de 2025, no es solo un episodio más en la relación turbulenta entre Sam Altman y el magnate sudafricano. Es una denuncia con implicaciones que van mucho más allá de los nombres propios. El futuro de la IA está en disputa, y Musk, con su historial de apropiaciones hostiles y su retórica mesiánica, vuelve a intentar capturarlo a cualquier precio.
“Las incesantes acciones de Elon contra nosotros son solo tácticas de mala fe para frenar a OpenAI y tomar el control de las principales innovaciones en inteligencia artificial para su beneficio personal”, denuncia la organización. Musk, que cofundó OpenAI en 2015, abandonó el proyecto en 2018 cuando sus intentos por fusionar la organización con Tesla fueron rechazados. Desde entonces, ha iniciado una ofensiva legal, económica y mediática para socavar el rumbo adoptado por Altman y su equipo.
En febrero de este año, Musk lanzó una oferta de compra por 97.400 millones de dólares, una cifra grotesca si se tiene en cuenta que la fundación madre de OpenAI —la entidad sin ánimo de lucro que legalmente controla a la empresa privada— cuenta con solo 22 millones en activos y dos empleados. La oferta, según la demanda, era falsa, y tenía como único objetivo desestabilizar la operación que Sam Altman planeaba: que la empresa privada adquiriera el laboratorio original para facilitar una nueva ronda de inversión de 40.000 millones de dólares.
Elon Musk no busca transparencia ni justicia, busca poder, y lo hace manipulando estructuras legales, distorsionando la historia y presentándose como un paladín del bien común mientras multiplica sus intentos por monopolizar la IA.
DETRÁS DEL MESÍAS TECNOLÓGICO: UN CAPITALISMO SIN FRENO
Musk afirma querer que OpenAI “retome su misión de desarrollar la IA en beneficio de la humanidad”. Pero su versión no encaja con los documentos internos revelados por Altman, que incluyen correos y facturas donde el propio Musk aprobaba la transición hacia un modelo empresarial. La supuesta defensa del “bien común” es otra operación de relaciones públicas para blanquear lo que realmente pretende: privatizar el futuro.
Desde que fundó xAI como competidor de OpenAI, Musk ha intensificado sus ataques públicos, judiciales y financieros. Primero denunció a su antigua organización por “haber traicionado su misión fundacional”, pero retiró la demanda cuando no obtuvo tracción legal. Después presentó una oferta de adquisición que triplicaba la cantidad estimada por Altman para forzar un desequilibrio interno que pudiera facilitar su entrada como salvador. El manual de la guerra empresarial más agresiva, página por página.
Este no es un enfrentamiento entre dos visiones sobre la inteligencia artificial, sino entre dos modelos de mundo. Musk representa al capitalismo tecnoautoritario que no reconoce límites ni reglas comunes, que desprecia las instituciones y utiliza la legalidad como herramienta de desgaste. Altman, con todas sus contradicciones, al menos no juega al Mesías mientras planea quedarse con la patente del pensamiento automatizado.
La denuncia de OpenAI no es solo jurídica. Es una advertencia: si el desarrollo de la IA queda en manos de plutócratas sin escrúpulos, la humanidad no tendrá futuro que elegir, solo un algoritmo que obedecer.
El juicio, previsto para primavera de 2026, se librará en los tribunales. Pero la batalla por el control de la inteligencia artificial ya se está decidiendo en el tablero político, en los mercados y en los medios.
El capital no entiende de límites éticos cuando huele el dominio absoluto. Y Musk, como ya ha demostrado con Twitter/X, con Tesla o con Starlink, solo respeta una cosa: su propia voluntad.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir