Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El sistema de títulos sin esfuerzo académico que premió, entre otros, a los dos políticos del PP con sendos másteres, ha quedado sin castigo
Tanto en el currículum oficial de Pablo Casado como en el de Cristina Cifuentes figuraba el mismo máster que, aunque fue cursado en distintos años, ambos lo obtuvieron en el Instituto de Derecho Público, dependiente de la Universidad Rey Juan Carlos y dirigido por el fallecido Enrique Álvarez Conde. Se trata de unos másters muy sencillos de sacar, ya que los obtuvieron sin ir a clase, sin presentarse a los exámenes y sin realizar ningún trabajo, es decir, no hicieron nada para merecerlo.
Tanto el líder del PP como la expresidenta de la Comunidad de Madrid se enfrentaron por ello a sendos procesos judiciales, separados por algo más de dos años, de los que salieron airosos y sin ningún castigo judicial. En 2018, el Tribunal Supremo concluyó que no había ninguna prueba de que Casado hubiese cursado el posgrado y dejó claro que no había ido a clase ni cumpliera con el resto de requisitos académicos, pero la sala de lo Penal del Supremo rechazó imputar a Casado por cohecho.
El Tribunal consideró que los créditos fueron convalidados sin que él lo solicitase y atribuye acciones imputables a los responsables del máster. El alto tribunal dejó claro que el hecho de que el actual líder del PP se hubiese beneficiado no indica que haya existido un previo acuerdo ilegítimo con el profesor.

El máster de Cifuentes
Este lunes, la Audiencia Provincial de Madrid también ha decidido absolver a Cristina Cifuentes de inducción a la falsedad documental por el denominado caso Máster, pero ha condenado a la profesora Cecilia Rosado a un año y seis meses de cárcel como autora de la falsificación en documento oficial.
Cifuentes afirmó durante su declaración que cursó el máster sin ir a clase, sin realizar exámenes y entregando el 2 de julio de 2012 el TFM sin exponerlo ante el tribunal, algo que también hicieron otros alumnos.
«Actué de buena fe», afirmó en relación al acta que mostró a los medios el día que estalló la polémica, el 21 de marzo de 2018, al desconocer que contaba con firmas falsificadas, un hecho del que responsabilizó a la propia universidad.
Cifuentes dimitió el 25 de abril de ese año después de que a esta polémica se sumara la difusión de un vídeo en el que aparecía supuestamente robando unas cremas.

Aunque la Audiencia Provincial de Madrid no ha encontrado pruebas de que indujese la falsificación del acta sobre su TFM, confirma en su sentencia la información, que en 2018 había publicado elDiario.es y que dio origen al escándalo: Cifuentes se matriculó en 2011/2012 en el Máster en Derecho Autonómico de la universidad pública Rey Juan Carlos, financiada por la Comunidad de Madrid, y le quedaron pendientes dos asignaturas que fueron cambiadas de «no presentado» a «notable», según revelaba la intranet de gestión de alumnos.
El hecho de que la funcionaria Amalia Calonge, instigada por el profesor Pablo Chico de la Cámara, realizase ese cambio de notas para que Cifuentes pudiese obtener el máster, es definido por el tribunal como una modificación «irregular».
Según los jueces, no consta que la expresidenta madrileña realizase ningún tipo de trabajo ni examen para obtener los dos notables y concluyen que el desarrollo de este curso estuvo plagado de irregularidades, algo acreditado documentalmente.
En su declaración, la profesora Cecilia Rosado reconoció que falseó el acta a instancias de «presiones» de Enrique Álvarez Conde y Feito, pero Conde no ha podido declarar ya que falleció en abril de 2019.
Distinto castigo político
Aunque tanto en el caso de Pablo Casado como en el de Cristina Cifuentes las consecuencias judiciales han sido las mismas, no lo ha sido el castigo político. Cifuentes dimitió debido a la presión interna del PP y ante la posibilidad de que Ciudadanos, que le había dado sus votos en la investidura, forzase una moción de censura que diese el Gobierno de la Comunidad de Madrid al PSOE.
Por su parte, Casado aguantó al pie del cañón sin asumir responsabilidades. Una vez el Tribunal supremo archivó el caso, Casado ya había alcanzado la presidencia del Partido Popular tras aliarse con Cospedal.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir