Un juez contra el muro: desacato, cuando el poder ignora la ley en nombre de la frontera
La amenaza de desacato en Minnesota expone el choque entre los tribunales y una maquinaria migratoria que actúa como si estuviera por encima del derecho.
Los bulos del PP sobre la dana, desmontados en directo
Cuando la mentira se convierte en estrategia política, la realidad entra en comisión y se defiende sola.
Trump se pone chulo mientras Minnesota cuenta muertos
El presidente responde con arrogancia, propaganda y culpabilización política tras una nueva muerte a tiros a manos de agentes federales
Vídeo | “Un error devastador”: cómo el Gobierno de Trump mintió tras el asesinato de Alex Pretti
La ejecución de Alex Pretti en Mineápolis expone un poder que dispara con impunidad y fabrica culpables a golpe de comunicado.
Groenlandia, el botín del deshielo: cuando la crisis climática abre rutas para la guerra y el negocio
El calentamiento global no solo derrite hielo, también desata una nueva carrera geopolítica por el control del Ártico y de las rutas comerciales que emergen de su devastación.
Adamuz y la industria del bulo: cuando el dolor se convierte en arma política
La extrema derecha volvió a actuar en cuestión de minutos tras la tragedia ferroviaria: señalar culpables sin pruebas, erosionar instituciones y rentabilizar el caos.
Es una victoria: el Parlamento frena el acuerdo UE-Mercosur y lo pone bajo lupa judicial
Cuando la presión social y el voto ajustado consiguen algo poco habitual en Bruselas: detener una maquinaria diseñada para avanzar sin preguntar.
¿Esterilizar a los grandes simios en los zoos? ¿Y qué tal acabar con los zoos?
El debate vuelve, como vuelven siempre las discusiones incómodas cuando rozan intereses económicos, rutinas institucionales y una idea de “normalidad” que hace tiempo debería haberse revisado. El Gobierno prepara la llamada Ley Jane Goodall y, de pronto, una pregunta aparentemente técnica ha encendido todas las…
Rutte vende Europa: Groenlandia como moneda de cambio ante el chantaje de Trump
La OTAN acepta el lenguaje del ultimátum mientras Estados Unidos convierte el Ártico en botín geopolítico
La industria fósil se atrinchera ante los tribunales
El petróleo no busca soluciones climáticas en 2026: busca impunidad legal antes de que llegue la sentencia social y judicial.
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Más de medio millón de personas ya han visto nuestro vídeo sobre cómo los centros de datos de la IA nos están dejando sin agua
Más de medio millón de personas han visto ya nuestro vídeo sobre el verdadero coste de los centros de datos de la inteligencia artificial. Más de medio millón. Y no lo han visto porque el asunto sea una curiosidad tecnológica ni porque les interese saber cómo funciona un servidor. Lo han visto porque cada vez más gente entiende que esa cosa aparentemente abstracta llamada IA tiene una existencia muy física: edificios gigantescos, subestaciones eléctricas, tuberías, kilómetros de cableado y millones de litros de agua desapareciendo dentro de sistemas de refrigeración.
La respuesta al vídeo confirma algo que las grandes tecnológicas preferirían seguir escondiendo detrás de anuncios llenos de palabras como innovación, progreso y futuro. La preocupación es real. La gente sabe que no estamos hablando de una nube mágica flotando sobre nuestras cabezas, sino de una industria pesada que quiere apropiarse de recursos públicos para alimentar negocios privados. Y quiere hacerlo deprisa, antes de que las comunidades entiendan qué les están plantando al lado de casa.
Nuestro vídeo reúne las advertencias de Erin Brockovich, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, un exboxeador estadounidense, Alexandria Ocasio-Cortez y Naciones Unidas. Personas con trayectorias, ideologías y responsabilidades muy distintas. Todas están mirando hacia el mismo lugar. Todas están viendo cómo la expansión descontrolada de los centros de datos amenaza el agua, dispara el consumo eléctrico y concentra todavía más poder en manos de un puñado de corporaciones.
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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