Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Cuando quienes sostienen la infraestructura digital del mundo señalan al poder político y económico, ya no hay coartada posible para el silencio.
Durante enero de 2026, algo se ha resquebrajado en el corazón tecnológico de Estados Unidos. Las y los trabajadores de Silicon Valley han decidido romper una obediencia que llevaba dos años acumulando miedo, despidos y autocensura. Lo hacen tras dos asesinatos en dos semanas cometidos por el ICE en Minnesota, con el caso de Alex Pretti como punto de no retorno. Ya no hablan de excesos ni de errores. Hablan de terror, de secuestros y de una violencia que no busca aplicar la ley sino imponer disciplina política.
La carta abierta difundida en las últimas 48 horas reúne más de 800 firmas, más de 500 con nombre y apellidos, procedentes de ingenieras e ingenieros, responsables de producto, directivas y directivos intermedios, y hasta vicepresidencias de grandes corporaciones. El mensaje es directo. Que los ejecutivos levanten el teléfono. Que usen la línea roja que sí funciona. Que llamen a Donald Trump y exijan la retirada inmediata del ICE de las ciudades. Que denuncien públicamente la violencia. Que rompan contratos con una agencia señalada por matar y sembrar miedo.
No es una petición simbólica. En octubre de 2025, recuerdan, las grandes tecnológicas lograron frenar una ofensiva del ICE en San Francisco con una simple llamada. La influencia existe. Lo que ha faltado es voluntad. Por eso el texto no se dirige al Congreso ni a los tribunales, sino a los consejos de administración. Porque el problema no es la falta de información. Es la elección consciente de mirar hacia otro lado mientras se despliega un aparato paramilitar en barrios racializados.
SILICON VALLEY, DEL CONTRAPODER AL SILENCIO CÓMPLICE
Hubo un tiempo en el que Silicon Valley se presentaba como un bastión liberal. En 2024, Trump apenas superó el 28% del voto en el condado de Santa Clara y no pasó del 23% en los otros dos condados clave. Las donaciones a Obama, Clinton o Biden formaban parte del paisaje. Ese relato saltó por los aires con una contrarrevolución interna liderada por Elon Musk y Peter Thiel, que empujó a buena parte del sector hacia un alineamiento abierto con el trumpismo.
La foto de la investidura lo dijo todo. Allí estaban Musk, pero también directivos de Google, Meta, Amazon, Apple y OpenAI, normalizando un pacto tácito con un proyecto autoritario. A cambio de estabilidad regulatoria y contratos públicos, aceptaron despidos masivos, el desmantelamiento de políticas de diversidad y el castigo a quienes protestaban contra la masacre en Gaza.
Ese giro tuvo consecuencias materiales. Se apagó la presión interna que durante el primer mandato de Trump había frenado algunas de sus políticas migratorias. Las plantillas aprendieron que hablar tenía coste. Minnesota lo ha cambiado todo. Cuando los cuerpos armados y enmascarados irrumpen en las calles, el miedo deja de ser abstracto. La violencia ya no afecta a un “otro” distante. Afecta a colegas, vecinas y familiares.
MINNEAPOLIS O EL ENSAYO GENERAL DE LA REPRESIÓN
Minneapolis se ha convertido en un laboratorio. Allí, la presencia del ICE no ha ido acompañada de garantías judiciales ni de transparencia. Dos muertes en dos semanas. Redadas indiscriminadas. Detenciones sin identificación clara. Una lógica de ocupación que busca desmovilizar y castigar la disidencia. Las y los trabajadores tecnológicos lo dicen sin rodeos. Esto no es control migratorio. Es una estrategia de terror.
La carta describe un patrón que se repite de Minneapolis a Los Ángeles y Chicago. Agentes federales enviados durante meses. Criminalización sistemática. Violencia sin horizonte de cierre. Frente a eso, el texto lanza un llamamiento explícito al conjunto del sector. Que nadie se esconda detrás del logo de su empresa. Que nadie vuelva a alegar neutralidad. La neutralidad, aquí, es complicidad.
El gesto es relevante por lo que implica y por lo que pone en evidencia. La economía digital depende de una fuerza de trabajo diversa, migrante y altamente cualificada. Sin ella, no hay innovación ni beneficios. Exigir el fin de la violencia del ICE no es una cuestión moral abstracta. Es una defensa básica de las propias comunidades que sostienen el negocio.
Durante años, Silicon Valley se presentó como motor del progreso mientras externalizaba el coste humano de sus decisiones. Hoy, una parte de sus trabajadoras y trabajadores ha decidido disputar ese relato desde dentro. No piden caridad ni gestos de marca. Exigen que el poder económico deje de financiar la violencia de Estado. Y señalan con nombres y fechas a quienes aún pueden detenerla.
Es la hora de elegir entre los beneficios y la vida. Y ya no queda espacio para fingir que no se entiende la diferencia.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Ayuso convierte la maternidad en trinchera ideológica con su “ley del concebido no nacido”
Isabel Díaz Ayuso ha anunciado que el próximo 2 de julio llevará a la Asamblea de Madrid un pleno extraordinario para debatir y aprobar la llamada “ley del concebido no nacido”. No es una anécdota parlamentaria. No es una medida técnica. Es una pieza más en la ofensiva reaccionaria que intenta reescribir los derechos sexuales y reproductivos con lenguaje administrativo, una carpeta institucional y una sonrisa de superioridad moral.
La propuesta reconoce al “concebido no nacido” como “miembro más de la unidad familiar”. Dicho así parece una fórmula burocrática. Pero no lo es. Es política pura. Y de la más peligrosa: la que pretende colarse por la puerta de las ayudas sociales para instalar una visión ultraconservadora de la maternidad, del cuerpo de las mujeres y de la familia. No están ampliando derechos: están moviendo el marco para que el embarazo pese jurídicamente antes que la vida material de las mujeres.
El pacto entre EE.UU. e Irán redibuja Oriente Medio y deja a Israel mirando el desastre
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán, firmado el 18 de junio por Donald Trump y Masoud Pezeshkian, ya tiene su etiqueta grandilocuente: el “gran pacto”, el “acuerdo del siglo”, la jugada histórica que supuestamente cerraría una etapa de guerra y abriría otra de negociación. La liturgia también fue cuidadosamente escogida. Trump lo formalizó en Versalles, al margen de la cumbre del G7, como si el decorado imperial pudiera maquillar lo evidente: las potencias no reconstruyen el orden internacional, lo reparten.
Es el primer pacto firmado por un presidente estadounidense y un presidente iraní desde la Revolución Islámica de 1979. No es un detalle menor. Tiene 14 puntos, prolonga el alto el fuego durante 60 días, incluye a Líbano y abre la puerta a negociar un arreglo permanente, incluido el programa nuclear iraní. Dicho así parece diplomacia. Pero la diplomacia, cuando llega después de miles de muertos, suele ser el nombre elegante del fracaso moral.
Israel rompe con Kaja Kallas porque ya no soporta que Europa pronuncie la palabra apartheid
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, anunció el 18 de junio que rompe “todo contacto” con la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas. La razón, según él, es que Kallas habría comparado a Israel con la Sudáfrica del apartheid durante una visita a México el pasado mayo. No hablamos de una ruptura por una masacre, ni por la expansión colonial en Cisjordania, ni por el asedio a Gaza, ni por la normalización de un régimen de privilegio étnico, militar y territorial. Hablamos de una ruptura por una palabra.
Ahí está el asunto. Israel no rompe con quien bombardea, ocupa, desplaza, bloquea o coloniza. Rompe con quien señala.
Vídeo | Estrenamos este domingo la segunda parte del reportaje “Palestina y la historia que quieren borrar”
Spanish Revolution estrena este domingo a las 15:00 la segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”, el reportaje dirigido y presentado por Patricia Salvador dentro de #ReportajesSR, el proyecto audiovisual dirigido por Patricia Salvador y Lea Guggelman.
Bajo el título “La Nakba eterna”, esta nueva entrega continúa el recorrido iniciado en el primer capítulo, donde se abordaba la Nakba para desmontar la mentira de que la historia de Palestina comienza el 7 de octubre.
Vídeo | El turismo que saquea las ciudades mientras sonríe para la foto
El turismo urbano ya no puede seguir vendiéndose como una postal amable, una maleta con ruedas y una pareja haciéndose fotos frente a una fachada histórica. En demasiadas ciudades se ha convertido en otra cosa. En una forma educada de saqueo. Entra sonriendo, paga tres noches, deja propina si toca, sube una historia a Instagram y se marcha. Lo que queda detrás no sale en la foto: alquileres imposibles, vecinas expulsadas, comercios de barrio sustituidos por locales sin alma y calles que ya no pertenecen a quienes las habitan.
No es turismo. Es extracción.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir