Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Los dirigentes de Vox levantaron un chalet mucho más grande de lo permitido en la licencia y añadieron otros elementos nuevos que no estaban en el proyecto inicial, que realizó la propia Monasterio
Los dirigentes de Vox levantaron un chalet mucho más grande de lo permitido en la licencia y añadieron otros elementos nuevos que no estaban en el proyecto inicial, que realizó la propia Monasterio
Rocío Monasterio, candidata de Vox a las elecciones de la Comunidad del próximo 4 de mayo, y su marido y también dirigente de la formación, Iván Espinosa de los Monteros, han logrado solucionar la regularización de su vivienda de lujo en el distrito de Chamartín.
En 2019, el Ayuntamiento de Madrid daba orden de clausurar y precintar la vivienda, un chalet de lujo de cuatro plantas y 545 metros cuadrados al no cumplir con los requisitos legales: carecía de licencia de primera ocupación para poder residir en ella y tampoco tenía licencia de funcionamiento, necesaria para desempeñar allí actividades económicas. Además, el chalet era mucho más grande de lo permitido en la licencia y los dirigentes de la formación de extrema derecha añadieron otros elementos nuevos que no estaban en el proyecto inicial.

Los dirigentes de Vox adquirieron un inmueble con una planta baja y una principal y la transformaron en una casa de cuatro alturas y 545 metros cuadrados que equiparon con ascensor, gimnasio, garaje y una piscina con solárium en la terraza, donde también hay una zona verde. Luego trataron de venderla por tres millones de euros sin éxito y se acabó convirtiendo en la vivienda habitual del matrimonio de Vox
A pesar de que Espinosa de los Monteros solicitó hasta en cuatro ocasiones la licencia de primera ocupación y funcionamiento de la vivienda, nunca aportó la documentación necesaria, según figuraba en el expediente urbanístico e informaba elDiario.es. Los intentos de legalizar la obra venían de muy atrás. Ya en 2014, cuando todavía gobernaba Ana Botella, solicitó por vez primera la licencia de ocupación.
Monasterio y Espinosa de los Monteros evitaron in extremis la clausura de su chalet presentando un nuevo proyecto. El Consistorio le dio entonces hasta septiembre de 2020 para que acometieran las obras necesarias, un plazo que fue ampliado unos meses más por la pandemia.

Chalet legalizado tras intentarlo hasta en cuatro ocasiones
El pasado 17 de marzo, los técnicos municipales realizaron la última inspección para comprobar que habían realizado las obras y según han confirmado a elDiario.es fuentes del área de Urbanismo del Ayuntamiento de la capital parece que está correcto y se ha solicitado el certificado final de obra visado y fotos para hacer el informe favorable de primera ocupación y ya solo falta redactarlo.
Entre 2017 y 2019, el área de Urbanismo del Ayuntamiento instó a Monasterio y Espinosa de los Monteros a regularizar las licencias pendientes. Nunca lo hicieron hasta ahora, según el Ayuntamiento de Madrid. Ahora, tras algo más de año y medio y a las puertas de la campaña electoral, el matrimonio logró legalizar la vivienda.

Por esa misma vivienda, el diputado nacional de Vox fue condenado en dos ocasiones por no pagar parte de las obras a una de las empresas que la edificó. En la última sentencia, la justicia determinó que el diputado de la formación de extrema derecha tenía que pagar de 63.183 euros a lo que hay que sumarle las costas y los intereses, otros 18.954 euros. El diputado recurrió la sentencia de segunda instancia ante el Tribunal Supremo.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir