Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Un exdirigente que destila el cinismo del privilegio económico
La afirmación de Albert Rivera comparando las pensiones públicas con una «estafa piramidal» no es solo un desliz verbal. Es la prueba de un discurso calculado que busca minar uno de los pilares fundamentales del Estado de bienestar. Rivera, quien durante su carrera política trató de venderse como un defensor de las clases medias, ahora deja al descubierto lo que muchos sospechaban: su desprecio absoluto por los derechos sociales colectivos.
El vídeo viral, en el que Rivera se expresa con la soltura propia de quien ya no teme rendir cuentas a la ciudadanía, nos recuerda cuánto poder llegó a acumular y qué agenda habría ejecutado de haber llegado al Gobierno. Sentado junto al multimillonario José Elías, el exlíder de Ciudadanos retrata perfectamente la desconexión de ciertas élites con la realidad de millones de personas trabajadoras que dependen de su pensión para vivir con dignidad tras años de esfuerzo.
Que dice el pedazo de mierda de Albert Rivera que las pensiones son una estafa,para estafa la que fue él al mundo de la política.pic.twitter.com/0KyE5xLw1s
— ????? (@diego235) January 4, 2025
Fue Podemos quien, con su firmeza y capacidad de movilización, logró frenar a Ciudadanos y evitar que su programa neoliberal se colara en La Moncloa. En un momento clave, su rechazo frontal al acuerdo Sánchez-Rivera reflejó lo que miles gritaban en las calles: «Con Rivera, no».
La Constitución no es un menú a la carta
Es irónico escuchar a quienes se autodenominan «constitucionalistas» poner en duda uno de los derechos más básicos que la Constitución Española consagra en su artículo 50: garantizar pensiones adecuadas mediante un sistema público que se ajuste a los criterios de sostenibilidad. Rivera, que en el pasado se envolvía en la bandera constitucional como si fuera una segunda piel, ahora se permite dinamitar este precepto desde una cómoda posición privada. La coherencia brilla por su ausencia cuando se trata de recortar derechos sociales, pero nunca cuando se trata de proteger los beneficios del poder económico.
Calificar el sistema de pensiones como una «estafa piramidal» no solo es un insulto a las y los pensionistas actuales, sino un ataque directo al contrato social intergeneracional. Insinuar que la única solución pasa por recortar o desmantelar el sistema es la clásica receta neoliberal: crear la sensación de colapso inminente para justificar privatizaciones y ahorros a costa de los más vulnerables.
La realidad detrás de los discursos catastrofistas
Los datos desmienten esta narrativa apocalíptica. Según informes oficiales de la Seguridad Social, el sistema de pensiones ha tenido ajustes y reformas para garantizar su sostenibilidad, pero en ningún caso puede hablarse de un esquema fraudulento. De hecho, en países donde se han impuesto modelos de capitalización privada, como Chile, se ha demostrado que el resultado ha sido una pobreza extrema para las y los jubilados, mientras que las aseguradoras se han enriquecido.
Es importante recordar que Rivera y Ciudadanos defendieron, en su día, propuestas que debilitaban el sistema público de protección. Las medidas orientadas a fomentar planes privados de pensiones estaban diseñadas para beneficiar al sector financiero, a costa de la incertidumbre y la precarización de quienes no pueden permitirse ahorrar en fondos privados.
Una advertencia: lo que pudo ser y lo que sigue siendo
Rivera estuvo peligrosamente cerca de ocupar una posición clave en el Ejecutivo español. La decisión de muchos votantes progresistas de rechazar un pacto entre Pedro Sánchez y Rivera fue un momento decisivo para evitar la implantación de políticas antisociales. El canto de «Con Rivera no» en Ferraz no fue solo una consigna, sino un acto de lucidez colectiva frente a un proyecto político que, como hoy se confirma, nunca defendió los intereses de las mayorías sociales.
Cada palabra de Rivera es un recordatorio de qué intereses representa. Sus declaraciones no son opiniones aisladas, sino parte de un pensamiento que aún pervive en la derecha política y económica, que sueña con desmantelar los servicios públicos para convertir derechos universales en lujos reservados a quienes puedan pagarlos.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
1 Comment
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
La empresa de distribución de electricidad de José Elías, su «partenaire» ha sido multada por la CNMC por fraude y estafa al consumidor, suplantando a la empresa eléctrica de los clientes que visitaban sus comerciales, muchos de ellos clientes vulnerables. A su habitual cinismo se suma su hipocresía, y la de los medios que siguen propagándola