Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
En el juicio al fiscal general ya no se dirime solo una posible revelación de secretos, sino hasta qué punto ciertos sectores están dispuestos a retorcer la justicia para cobrarse una pieza política.
EL LABERINTO JUDICIAL
La pasada semana quedó visto para sentencia el juicio contra Álvaro García Ortiz, fiscal general del Estado, y desde entonces siete magistradas y magistrados del Tribunal Supremo deliberan sobre un caso que dice más del ecosistema judicial y mediático español que del propio acusado. La causa, iniciada en marzo de 2024 y ampliada tras la instrucción del TSJM y del juez del Supremo Ángel Hurtado, ha desembocado en un rompecabezas procesal donde se mezclan filtraciones a las 22:10, correos del 12 de marzo, un bulo firmado por Miguel Ángel Rodríguez y un supuesto borrado de dispositivos del que no existe una sola prueba concluyente.
Las y los jueces deberán determinar si el fiscal general incurrió en revelación de secretos, violación de secretos, prevaricación o infidelidad en la custodia de documentos. Sobre el papel, se enfrenta hasta a 6 años de cárcel, 12 de inhabilitación o 400.000 euros entre multa e indemnización. Pero a estas alturas, incluso dentro del propio Supremo, se admite que el corazón del caso es otro. Quién filtró primero la información y si existe realmente una prueba que vincule a García Ortiz con esa divulgación.
Del lado acusador están el abogado de Alberto González Amador, el ICAM, APIF, Manos Limpias, Foro Libertad y Alternativa, Vox y Hazte Oír. Un arco que va desde la ultraderecha orgánica hasta el corporativismo más conservador. Del otro, la Abogacía del Estado y la Fiscalía, que reclaman la absolución al entender que no se ha aportado nada sólido. Una forma delicada de decir que hay ruido, mucha narrativa y muy poca evidencia.
La pregunta que flota en la deliberación es de dónde salió la información que permitió a la Cadena SER publicar, a las 23:51 del 13 de marzo, que el abogado de González Amador reconocía “dos delitos contra la Hacienda Pública”. Para la defensa, ese secreto ya estaba roto desde que laSexta lo adelantó a las 22:10, citando la oferta de conformidad proveniente del compañero de Ayuso y no de la Fiscalía. Y según la doctrina del propio Supremo, no se puede revelar lo que ya ha sido revelado.
TESTIGOS, FILTRACIONES Y LA SOMBRA ALARGADA DE MAR
En sala, los testimonios han reforzado un patrón incómodo para la acusación. Los cuatro periodistas que declararon ante el Tribunal Supremo dijeron lo mismo: la filtración no vino de García Ortiz. Y aportaron pruebas de que recibieron la información por otras vías y en horas previas. Ese punto, unido al análisis de la Unidad Central Operativa (UCO) sobre los registros del 30 de octubre de 2024, inclina la balanza hacia la absolución. Más aún cuando la defensa sostiene que ese volcado es nulo por vulneración de derechos fundamentales.
La causa también ha dejado en evidencia el comportamiento institucional de Madrid. El decano del Colegio de Abogados, Eugenio Ribón, habló de vulneración del secreto profesional, aunque admitió que el abogado de González Amador nunca pidió amparo al ICAM. La fiscal superior de Madrid, Almudena Lastra, se negó a desmentir el bulo que el jefe de gabinete de Ayuso difundió sobre el origen de la oferta de conformidad. Y en sala, el propio Miguel Ángel Rodríguez reconoció que mintió.
La pregunta es qué hace el Supremo con todo esto. Puede absolver al fiscal general al entender que no filtró nada y que las primeras revelaciones surgieron fuera de su órbita. O puede optar por una condena menor, como la infidelidad en la custodia de documentos, para calmar a quienes llevan meses construyendo un relato inquisitorial. Esa alternativa exigiría una inhabilitación de tres años y una multa de 144.000 euros, a los que González Amador quiere sumar otros 300.000 euros de indemnización.
La deliberación ya ha empezado. No hay fecha para conocer la sentencia. Lo único claro es lo que este proceso deja al descubierto: la capacidad del poder para convertir una filtración mediática en un arma política, siempre que los objetivos sean los adecuados.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Opinión | Diego Fuoli en El Hormiguero: un sueño fascista
¿Por qué nos dejamos arrastrar tan fácilmente por soflamas y consignas contrarias al mínimo respeto cuando estamos apretados unos contra otros y formamos una masa? Muy simple y muy preocupante: porque necesitamos la aprobación de quienes nos rodean en ese momento.
Sheinbaum, Lula, Orsi y Arévalo frente a la ultraderecha: América Latina no está en venta
Sheinbaum y Lula no están solos. Ahí están también Yamandú Orsi en Uruguay y Bernardo Arévalo en Guatemala, cada uno desde una realidad distinta, con márgenes distintos y enemigos distintos. Pero el pulso es el mismo: impedir que América Latina vuelva a ser una finca administrada por oligarquías locales, jueces obedientes, medios histéricos y padrinos en Washington.
La ultraderecha lo sabe. Por eso grita tanto. Porque México y Brasil pesan demasiado, Uruguay demuestra que la izquierda democrática puede volver sin pedir perdón, y Guatemala ha puesto al descubierto hasta qué punto las élites están dispuestas a dinamitar las urnas cuando el resultado no les gusta.
No es una ola perfecta. Ni limpia. Ni homogénea. América Latina nunca lo es. Pero hay una línea que empieza a verse: soberanía, democracia, derechos sociales y resistencia frente a una derecha que ya no disimula su pulsión autoritaria.
La fiesta de Alvise se pudre por dentro
La ultraderecha española tiene una habilidad casi industrial para fabricar cruzadas morales con materiales de derribo. Se presenta como azote de la corrupción, como voz del pueblo, como martillo contra “la casta”, y luego basta rascar un poco para que aparezca lo de siempre: personalismo, dinero opaco, acoso, peleas internas y mucho vídeo grabado para mantener encendida la secta. Lo de Se Acabó La Fiesta ya ni siquiera necesita demasiada interpretación. Lo están contando desde dentro.
El 25 de junio, Solier y Nora Junco, eurodiputados elegidos como número dos y tres de la lista de SALF en las europeas de 2024, arremetieron contra Luis “Alvise” Pérez con una dureza poco habitual entre antiguos compañeros de papeleta. Dijeron que “lleva la mentira en el ADN” y que puede terminar siendo “el más corrupto de los corruptos”. No lo dijo una tertulia progresista. No lo dijo un adversario ideológico de izquierdas. Lo dijeron quienes entraron al Parlamento Europeo gracias al mismo artefacto político que él vendía como una revolución anticasta.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir