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Israel ordena a medio millón de civiles huir en dos días mientras bombardea hospitales y bloquea combustible vital para la sanidad
UNA EVACUACIÓN FORZOSA QUE ES CRIMEN DE GUERRA
El ejército israelí no habla de desplazamiento forzoso. Lo llama “ruta de transferencia temporal”. Un eufemismo para lo que Amnistía Internacional ya ha calificado como crimen contra la humanidad: ordenar a más de 500.000 personas que abandonen Ciudad de Gaza en un plazo de 48 horas, entre el mediodía del miércoles y el viernes. Medio millón de personas reducidas a un reloj de arena.
Israel asegura que abre corredores “seguros”, pero los bombardeos nunca se detienen. El último ultimátum llega tras dos años de guerra que han dejado, según los hospitales gazatíes y las cifras reconocidas por la ONU, cerca de 65.000 civiles asesinados, la mitad mujeres y niñas y niños. La realidad contradice de lleno la propaganda israelí que insiste en señalar “bastiones de Hamás” para justificar la destrucción total de ciudades.
Los gazatíes no se dejan engañar. Muchos deciden permanecer en sus casas, aun bajo el riesgo de morir, porque ya saben que “zona humanitaria” significa otro campo de tiro. Al Mawasi, el supuesto refugio designado por Israel, fue bombardeado incluso después de esa etiqueta. Este miércoles, cinco personas murieron allí bajo un ataque aéreo. No hay salida que no sea la muerte o el desarraigo.
LA GUERRA CONTRA LOS NIÑOS Y LA MEDICINA
Mientras fuerza la huida, Israel impide la entrada de combustible. La Organización Mundial de la Salud ha denunciado que los hospitales no pueden encender generadores ni mantener unidades de cuidados intensivos. El Ministerio de Sanidad de Gaza detalla que el 50% de los hospitales aún operativos y la mitad de las camas UCI se concentran en Ciudad de Gaza. Perderlos significaría condenar a muerte a miles de pacientes.
El caso más brutal es el del Hospital pediátrico Al Rantisi, el único en toda la Franja que ofrece atención oncológica y diálisis infantil. Tres ataques nocturnos alcanzaron sus pisos superiores. Cuarenta menores tuvieron que abandonar el centro en plena noche junto a sus familias. La escena reproduce lo que ocurrió en noviembre de 2023, cuando los mismos cazabombarderos israelíes atacaron el hospital para vaciar el norte.
El 94% de los hospitales de Gaza están parcial o totalmente destruidos, según la OMS. No se trata de daños colaterales: es la demolición sistemática de la infraestructura sanitaria para borrar la vida presente y futura del pueblo palestino.
El ejército israelí ordena en 48 horas lo que la historia tardará generaciones en digerir: un éxodo forzoso bajo bombas, con hospitales en ruinas, con niños enfermos desalojados a la intemperie. No es una evacuación: es la continuación del genocidio por otros medios.
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Los niños de Gaza no son una amenaza