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El expresidente convierte el indulto a Changpeng Zhao en una operación de propaganda y autoprotección financiera.
EL NEGOCIO DE LOS PERDONES
Donald Trump no perdona, invierte. El indulto al magnate de las criptomonedas Changpeng Zhao, fundador de Binance, no fue un gesto de justicia, sino una transacción más en la larga carrera del expresidente por convertir el poder político en negocio privado.
Zhao, condenado en 2024 a cuatro meses de prisión y una multa de 4.000 millones de dólares por violar leyes contra el blanqueo de dinero, fue presentado por Trump como víctima del supuesto “war on cryptocurrency” impulsado —según él— por la administración Biden. La frase, calculada, convierte un delito financiero probado en una causa ideológica.
Pero la realidad es otra. Zhao se declaró culpable voluntariamente en un acuerdo negociado con el Departamento de Justicia que le permitió mantener su fortuna, el control sobre Binance y hasta la capacidad de elegir a su sucesor. Dennis Kelleher, director de la organización Better Markets, lo resumió con crudeza: “Recibió un trato de favor escandaloso. Cualquiera que lea las acusaciones entenderá que Binance y Zhao obtuvieron un acuerdo hecho a medida.”
La historia no es nueva. Desde los años de Obama y Biden, las grandes corporaciones han aprendido que pagar una multa es más rentable que enfrentar la cárcel. La persecución a los banqueros responsables del crash de 2008 nunca llegó. En 2024, según Public Citizen, las condenas por delitos corporativos tocaron mínimos históricos. El propio Trump, entonces candidato, utilizó ese desencanto para vender su mito del “empresario rebelde”. Ahora, ya en la Casa Blanca, usa el poder presidencial para limpiar el expediente de quienes, como Zhao, alimentan su caja política y personal.
LA IMPUNIDAD COMO POLÍTICA DE ESTADO
Zhao no fue un perseguido político, fue un privilegiado financiero. Su compañía fue acusada de facilitar transacciones vinculadas al terrorismo, al narcotráfico y a la explotación infantil, pero su castigo fue una breve estancia en una prisión de baja seguridad en California. Cuatro meses. Un precio irrisorio para un hombre cuya fortuna se calcula en decenas de miles de millones.
Lo grotesco llega después. Tras su liberación, Zhao regresó a su rol de gurú tecnológico, mientras Trump usaba su caso como propaganda. Dijo que el fundador de Binance “no cometió un crimen” y que había sido “perseguido por el gobierno de Biden”. En realidad, Binance sigue siendo el mayor intercambio de criptomonedas del planeta, y Zhao, su rostro más influyente.
El indulto tiene un trasfondo aún más turbio: las finanzas familiares de Trump están directamente ligadas a Binance. En mayo de 2025, un fondo de inversión de Abu Dabi utilizó los stablecoins del imperio Trump para invertir en la empresa de Zhao. En otras palabras: Zhao ayudó a enriquecer a los Trump, y Trump le devolvió el favor con un perdón presidencial.
Frank Bowman, profesor de Derecho en la Universidad de Misuri, no dudó en calificarlo como “el indulto más descaradamente corrupto de la historia estadounidense”. Y no exagera. El caso revela la evolución final del trumpismo: del populismo autoritario al corporativismo mafioso, donde el poder del Estado se utiliza para proteger los negocios del líder y de su círculo.
Trump ha convertido la corrupción en una política pública.
Y el dinero digital en su nueva bandera ideológica.
La pregunta no es por qué lo hace, sino hasta cuándo se lo permitirán.
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