Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La ultraderecha global cumple punto por punto las señales del fascismo eterno que Eco definió en 1995.
EL REGRESO DEL PASADO COMO ARMA POLÍTICA
En 1995, Umberto Eco advirtió que el fascismo podía regresar bajo los disfraces más inocentes. No hablaba de camisas pardas ni de marchas con antorchas, sino de una forma difusa, emocional, casi sentimental de totalitarismo. Lo llamó Ur-Fascismo, el fascismo eterno. Y hoy, tres décadas después, sus catorce síntomas se leen como un guion del presente.
El primero, el culto a la tradición, renace disfrazado de política cultural. “Volver a lo de antes” se ha convertido en el eslogan universal de las extremas derechas. En Italia, Giorgia Meloni habla del “orgullo nacional” mientras recorta libertades; en España, Vox promete “reconquistar” la historia; y en Estados Unidos, Donald Trump ofrece “Make America Great Again”, un mantra hueco que promete una pureza que nunca existió. La nostalgia se ha convertido en ideología: un refugio emocional frente a la complejidad del presente.
Esa nostalgia no busca comprender el pasado, sino congelarlo, embalsamarlo para que sirva de herramienta política. Eco lo explicó con precisión: el fascismo eterno no propone avanzar, sino obedecer. Y esa obediencia hoy se predica en forma de identidad, de bandera y de familia tradicional. Se invoca una edad de oro inventada, una patria imaginaria, un enemigo común.
MIEDO, IGNORANCIA Y LENGUAJE ENVENENADO
Otro de los pilares que Eco señaló fue el miedo a lo diferente. Lo que antes se expresaba con uniformes y segregación, hoy se institucionaliza con leyes migratorias, vallas y discursos de odio. Europa expulsa a personas refugiadas, Estados Unidos encierra a familias en centros de detención, y las y los migrantes se convierten en chivo expiatorio de cualquier crisis. El fascismo no necesita quemar libros cuando puede quemar esperanzas.
El racismo se ha sofisticado: ahora se llama “defensa de las fronteras” o “preservación cultural”. Se legisla con tecnicismos lo que antes se gritaba con odio. Las mismas ideas de pureza, las mismas jerarquías raciales, adaptadas al lenguaje burocrático de los ministerios del miedo.
Eco también advirtió sobre el antiintelectualismo: el desprecio por el pensamiento, la crítica y el conocimiento. En su forma contemporánea, este desprecio se ha convertido en negocio. Influencers que niegan el cambio climático, opinadores que convierten la desinformación en espectáculo, y líderes políticos que se enorgullecen de no leer. La ignorancia se vende como autenticidad, y la duda se castiga como traición.
Las redes sociales han amplificado ese culto a la simplicidad. Lo complejo se ridiculiza, lo científico se relativiza, lo falso se viraliza. Como escribió Eco, el Ur-Fascismo necesita de una “acción por la acción”: actuar sin pensar, opinar sin saber, odiar sin dudar.
Pero quizás la herencia más peligrosa del fascismo eterno sea su habilidad para mutar en lenguaje. La neolengua digital ha convertido el insulto en ironía, la mentira en meme, el odio en humor. Hashtags que blanquean el machismo, eslóganes que disfrazan la exclusión de libertad de expresión, discursos que se venden como “rebeldía” pero solo refuerzan el poder. El fascismo de hoy no marcha: trolea.
La manipulación del lenguaje, que Orwell ya denunció en 1984, alcanza en la era digital su máxima expresión. Las palabras se vacían hasta significar lo contrario: libertad para censurar, patria para excluir, verdad para mentir. Los algoritmos amplifican los discursos de odio porque generan clics, y los clics generan dinero. El fascismo eterno se ha vuelto rentable.
EL UR-FASCISMO EN EL SIGLO DE LOS MEMES
La advertencia de Eco no era una metáfora académica, sino una hoja de ruta. Su ensayo publicado en 1995 tras la caída de Mussolini fue una advertencia temprana: “El fascismo puede volver bajo el disfraz más inocente”. Ese disfraz hoy se llama patriotismo digital, libertad de expresión, antiglobalismo, tradición, sentido común. Palabras domesticadas que sirven de coartada para políticas autoritarias.
El Ur-Fascismo no busca uniformes, sino identidades digitales; no necesita censores, sino algoritmos. Su éxito radica en la confusión: en convencer a las víctimas de que son libres mientras repiten consignas ajenas. En 2025, la ultraderecha global no impone el silencio por decreto, sino por saturación. Habla tanto, tan alto y tan vacío, que las voces disidentes quedan ahogadas entre el ruido.
El fascismo eterno no está solo en los parlamentos, sino en los foros, en los trending topics, en las conversaciones que trivializan la violencia. No necesita dictaduras, porque la obediencia voluntaria basta. Eco lo sabía: el enemigo no es el monstruo, sino la indiferencia que lo alimenta.
La advertencia sigue ahí, pero el ruido la ha sepultado.
Y cuando la inteligencia se burla, la ignorancia gobierna.
LOS 14 SÍNTOMAS
Estas son las 14 señales del fascismo eterno de Umberto Eco explicadas desde su adaptación a la actualidad:
1. Culto a la tradición
Hoy se manifiesta en los discursos que idealizan “lo de antes”, las “raíces” o la “patria verdadera”. Desde la educación hasta la cultura, se promueve una nostalgia artificial por una identidad nacional homogénea que nunca existió. La tradición se usa como trinchera contra los derechos sociales y las transformaciones feministas, ecológicas o migratorias.
2. Rechazo del modernismo
Las extremas derechas presentan el pensamiento crítico y la ciencia como amenazas a la fe o la moral. Niegan el cambio climático, la educación sexual o la igualdad de género bajo el pretexto de proteger valores tradicionales. Lo moderno se asocia con decadencia, lo antiguo con pureza.
3. Culto de la acción por la acción
La política se sustituye por el gesto. Lo importante no es lo que se hace, sino parecer “decidido”. Las redes amplifican esa lógica: declaraciones impulsivas, vídeos virales, indignaciones performativas. Pensar se considera debilidad; reaccionar, virtud.
4. Discrepancia como traición
Quien no piensa igual es enemigo. Las y los periodistas, artistas o activistas críticos son atacados, cancelados o judicializados. La duda, el matiz o la autocrítica son vistos como traición al grupo. La polarización reemplaza el debate.
5. Miedo a la diferencia
El racismo se institucionaliza en discursos contra las personas migrantes, el feminismo o el colectivo LGTBIQ+. La diferencia se asocia a peligro, y la diversidad, a amenaza. Las políticas de fronteras y la cultura del odio en redes son su forma actual de expresión.
6. Apelación a las clases medias frustradas
El fascismo eterno se alimenta del malestar. Promete soluciones simples a problemas complejos: culpa a “los de abajo” (personas migrantes, feministas, ecologistas) para que “los de arriba” (élites económicas) sigan intocables. La frustración económica se convierte en arma política.
7. Nacionalismo obsesivo
La bandera se convierte en dogma. El orgullo nacional se usa como excusa para negar la memoria histórica o justificar guerras. La patria ya no se defiende con ideas, sino con odio.
8. Enemigos internos y externos
Cada crisis necesita un culpable: migrantes, comunistas, feministas, periodistas o la “agenda globalista”. El enemigo es necesario para cohesionar el poder. Lo importante no es quién sea, sino que exista.
9. Vida como lucha
La política se presenta como guerra: “ellos o nosotros”. Se glorifica la confrontación, se demoniza el diálogo. Los líderes autoritarios necesitan conflicto constante para mantener su narrativa de asedio.
10. Elitismo popular
Las élites se disfrazan de pueblo. Millonarios, aristócratas o empresarios se autoproclaman “antielitistas” mientras concentran riqueza y poder. El líder se presenta como “uno de los nuestros”, aunque viva de lo contrario.
11. Culto al heroísmo y a la muerte
Se glorifica la violencia simbólica y física. La épica de la “lucha patriótica” sustituye el razonamiento político. En redes, esa heroicidad se traduce en mártires digitales: influencers ultras perseguidos por “decir la verdad”.
12. Machismo y control del cuerpo
La ofensiva antigénero se ha convertido en política de Estado en varios países. Se legisla sobre el cuerpo de las mujeres, se recortan derechos reproductivos y se criminaliza la educación sexual. El patriarcado se reviste de libertad.
13. Populismo selectivo
El pueblo se convierte en una ficción. Solo pertenece quien encaja en la narrativa dominante. Los excluidos son “enemigos del pueblo”. Este populismo digital crea identidades uniformes que se definen por oposición, no por solidaridad.
14. Neolengua
El lenguaje político y mediático se vacía. “Libertad” se usa para justificar censura, “patriotismo” para excluir, “verdad” para mentir. En la era de los hashtags, las palabras no comunican: manipulan. La neolengua digital ha convertido el pensamiento en eslogan.
El “Ur-Fascismo” no necesita uniformes ni himnos.
Hoy viste de traje, habla desde un plató o tuitea desde un despacho. Se disfraza de sentido común y se alimenta de nuestra indiferencia.
Eco lo advirtió: cada época tiene su fascismo. Solo cambia el disfraz.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir