Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
A la crisis provocada por Olona se suman los resultados de los sondeos y la caída de afiliados.
El bache que está pasando el partido ultraderechista Vox parece que no tiene límites y que su repercusión en las urnas va a ser notoria. A la explosiva salida de la exdiputada y excandidata a presidenta de la Junta de Andalucía Macarena Olona, que está sembrando la discordia en el partido otrora unido por un interés común, se suma que el CIS y la mayoría de sondeos advierten de un retroceso en las expectativas electorales de los de Abascal.
Según la última encuesta de Gad3, Vox bajaría de sus 52 escaños actuales a entre 36 y 38. dicho de otra manera, la ultraderecha perdería al menos un 25% de sus diputados actuales. Y sigue bajando.
La onda expansiva se hace notar también entre sus afiliados, ya que más de 10.000 dejaron de pagar en 2021 su cuota ante el descontento por el devenir de la formación.
«Fraude, estafa y engaño»
Ahora mismo hay al menos cinco partidos fundados por militantes descontentos de Vox que, como Olona, han abandonado la formación bajo acusaciones de “fraude, estafa y engaño”.
Uno de ellos es Andrés Santo, un gestor inmobiliario de 56 años que estuvo afiliado a Vox durante muchos años y que actualmente preside Juntos por España. Sus declaraciones las recoge el HufPost: “La progresión ha sido lenta. Cuando creas un partido es como una travesía en el desierto”, asegura.
“Iban como locos con tal de pisar moqueta”, señala Santo, que continúa: “El mensaje de Abascal me gustaba porque había cambiado el discurso de lo que era Vox cuando se fundó. Parecía que había abandonado el neoliberalismo económico y se había ido al patriotismo social”, explica.
El exmilitante señala las contradicciones de Vox: “No se puede estar en contra de las autonomías y entrar en sus gobiernos, como ha ocurrido en Castilla y León. O estar en contra de la agenda 2030 pero apoyar a los poderosos que están a favor de ella”, indica.
“Vox es un negocio, no es un partido. Y cuando hay riesgo en el negocio, van con todo contra la persona que pueda ser competidor. Vieron que Olona era una mujer que podía hacer sombra a Espinosa de los Monteros u Ortega Smith y ahora el entorno del partido está jugando muy sucio contra ella”, explica.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
El ganador de la guerra entre EE.UU. e Irán es… Pakistán
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ya tiene un ganador inesperado. No es Washington. No es Tel Aviv. Ni siquiera Teherán, aunque haya logrado sobrevivir políticamente y convertir el estrecho de Ormuz en una palanca de presión mundial. El gran beneficiado es Pakistán, ese tercer actor que se colocó en el centro del tablero como mediador mientras el resto hacía lo de siempre: bombardear, amenazar, bloquear, negociar sobre escombros y llamar “diplomacia” a lo que antes fue destrucción planificada.
Qué es peor: ¿Guti poniendo la cara al casino o la SER prestándole la alfombra roja?
La pregunta parece una broma, pero no lo es: ¿qué es peor, Guti prestando su cara a una casa de apuestas o la SER envolviendo sus noticias con publicidad de juego como si estuviera anunciando café de comercio justo? La respuesta más honesta es que no hay que elegir. Son dos piezas del mismo mecanismo. Uno pone la sonrisa. La otra pone la credibilidad. La empresa pone el anzuelo. Y la gente pone el dinero.
Taty Almeida no muere: deja una acusación eterna contra los verdugos y sus herederos
Taty Almeida murió el 14 de junio, a los 95 años, pero la noticia no puede escribirse como una necrológica amable. Sería casi una falta de respeto. Taty no fue una señora buena que “buscó a su hijo”. Fue una acusación viviente. Una mujer que convirtió el dolor en expediente político, la ausencia en pancarta y la maternidad en una forma de resistencia contra el Estado asesino, sus cómplices civiles y sus herederos ideológicos.
Su hijo, Alejandro Almeida, fue secuestrado y desaparecido el 17 de junio de 1975 por la Triple A, antes incluso del golpe militar del 24 de marzo de 1976. Tenía 20 años. Era estudiante de Medicina, militante, poeta. Un joven al que le arrebataron la vida, el cuerpo, la historia y hasta el derecho elemental de tener una tumba. Ese fue el método. No bastaba con matar. Había que borrar. Borrar nombres, borrar pruebas, borrar vínculos, borrar madres. Y ahí fallaron.
Porque aparecieron ellas.
Vídeo | Estrenamos reportaje contra la guerra cultural de la ultraderecha
Spanish Revolution estrena la primera parte del reportaje “¿Puede la ULTRADERECHA ganar la BATALLA CULTURAL?”, presentado por Patricia Salvador. Y la pregunta no es menor. Tampoco es una provocación para redes. Es una advertencia política en mitad de una época en la que la extrema derecha ya no necesita presentarse siempre con el uniforme completo. A veces le basta con hablar de “libertad”, “familia”, “patria”, “seguridad” o “sentido común” mientras va vaciando esas palabras de contenido democrático.
Vídeo | Más de 30.000 personas ya han visto el #ReportajeSR sobre cómo Israel está cambiando las reglas del mundo
El nuevo trabajo de Reportajes SR, con Olga Rodríguez, analiza por qué lo que ocurre en Gaza no es solo una tragedia palestina, sino una advertencia global sobre la impunidad, el derecho internacional y la ley del más fuerte. Más de 30.000 personas han visto…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir