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«Cuando las cosas se ponen feas, se esfuma y deja el país a la deriva», señaló Ana Rosa Quintana
Este fin de semana llegó a su fin el estado de alarma y las imágenes de jóvenes y no tan jóvenes festejando sin ningún tipo de control en las principales ciudades de España llenaron las rotativas y las redes sociales. «Estaba hasta los cojones de no poder salir, me he sentido frustrada, atada, sin libertad», gritaba anoche una joven madrileña.
Algunas comunidades, como Canarias, Valencia o País Vasco, optaron por mantener el toque de queda y las restricciones a la movilidad, otras como Madrid o Cataluña decidieron prescindir de este tipo de limitaciones.
Decenas de ciudadanos festejaron en la Puerta del Sol sin distancia y muchos de ellos sin mascarilla sin ser conscientes de que el virus sigue quitando la vida a muchas personas. El alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, ha tachado de «lamentables» las imágenes de las aglomeraciones y advierte que «la libertad no consiste en infringir las normas ni en hacer botellones», consciente de las palabras de su compañera de partido y presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso dónde pedía que se aflojase la correa de las medidas contra la Covid-19.
El director de los Mossos d’Esquadra, Pere Ferrer, también ha mostrado su condena a las imágenes de anoche y ha lamentado la «irresponsabilidad» por parte de una minoría «insolidaria».

Limitación y mesura
En definitiva, todo el mundo tiene claro que la limitación corresponde a las Comunidades, algo muy solicitado por la gestión liberal de Madrid. Todo el mundo menos quien pretende intoxicar y eso es lo que ha hecho Ana Rosa Quintana en su programa, señalando que las imágenes de fiesta desmesurada son debido a la «irresponsabilidad» de Sánchez.
Comenzaba su discurso la polémica periodista con un discurso de enfado: «Definitivamente no hemos aprendido nada, es frustrante y desalentador, se veía venir y lo que vivimos el sábado no tiene nombre». Ana Rosa ha insistido en que las aglomeraciones se han producido en diferentes puntos de España y ha añadido: «Un espectáculo lamentable, una especie de Nochevieja en la que se olvidan que seguimos en pandemia».
«Miles de abuelos veían atónitos como sus nietos despreciaban un virus que ha acabado con la vida de bastantes más de 100.000 compatriotas», ha dicho Ana Rosa muy enfadada, pero lo que vendría después fue lo llamativo: «Sin embargo, la culpa no es de los jóvenes, esto es lo que ocurre cuando no hay nadie al mando, el Gobierno prometió una legislación que permitiría a las autonomías tener herramientas para actuar y el ejecutivo se ha limitado a quitarse del medio y dejar todo en manos de los tribunales».
«Cuando las cosas se ponen feas, se esfuma y deja el país a la deriva, esta dejación de funciones delegando a los tribunales nos lleva al desconcierto», se queja.
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