Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La presidenta madrileña viajó a México supuestamente para atraer inversión y estrechar lazos, pero acabó envuelta en protestas, acusaciones de colonialismo y una guerra cultural propia de la internacional reaccionaria. Entre referencias a Hernán Cortés, discursos sobre el “mestizaje” junto a Nacho Cano y críticas al Gobierno mexicano, el viaje terminó convertiéndose en un escaparate ideológico más que institucional.
MÉXICO COMO ESCENARIO DE LA GUERRA CULTURAL DE AYUSO
Isabel Díaz Ayuso aterrizó en México con el discurso habitual de quien dice ir a “vender Madrid al mundo”. Inversión. Libertad económica. Relaciones empresariales. El envoltorio de siempre. Pero bastaron unas horas para que el viaje derivara hacia algo bastante más reconocible: la provocación permanente como estrategia política y la nostalgia colonial convertida en espectáculo mediático.
Ayuso no habló solo de economía. Habló de Hernán Cortés casi como un símbolo reivindicable, de evangelización y de esa versión blanqueada del pasado imperial español donde la conquista de América aparece reducida a una especie de intercambio cultural amistoso. Como si el colonialismo hubiera sido una ONG con armadura. Ahí estalló parte del escándalo.
Una diputada mexicana se lo reprochó públicamente. Y no fue la única. Las críticas crecieron rápido porque el viaje empezó a percibirse como algo más profundo que una visita institucional incómoda. Lo que muchos vieron fue a una dirigente española utilizando México como plató para su propia batalla ideológica interna. Un escenario extranjero para alimentar el relato reaccionario que tan rentable le resulta en casa.
Y entonces apareció Nacho Cano.
Porque si algo podía hacer todavía más extraño el viaje era incorporar al músico a un discurso sobre “mestizaje” e hispanidad mientras alrededor crecían las críticas por el tono colonial de algunas declaraciones. Cortés convertido en figura heroica. Nacho Cano transformado en improvisado historiador pop. Y Ayuso intentando envolver todo en una épica identitaria bastante artificial. Muy de slogan. Muy de plató.
El problema es que México no es una tertulia de Telemadrid. Ni un decorado donde una presidenta autonómica pueda aterrizar, lanzar provocaciones y esperar aplausos automáticos.
LA BATALLA POR LIDERAR LA DERECHA ULTRA GLOBAL
Lo ocurrido estos días va mucho más allá de una polémica diplomática puntual. Tiene que ver con el papel que Ayuso lleva tiempo intentando construir dentro de la derecha internacional. O más concretamente: dentro del ecosistema reaccionario global que vive obsesionado con las guerras culturales, el revisionismo histórico y el combate simbólico permanente.
Madrid como “Miami europea”. Madrid como refugio fiscal, laboratorio neoliberal y escaparate conservador. Esa es la imagen que Ayuso intenta vender desde hace años. Y México aparece ahí como una pieza incómoda para su relato porque representa justo lo contrario de lo que ella defiende: un gobierno de izquierdas con altos niveles de popularidad, políticas sociales visibles y capacidad de influencia regional.
Eso explica parte del viaje. No era solo diplomacia. Era posicionamiento ideológico.
Ayuso lleva tiempo intentando ocupar un espacio parecido al trumpismo latino adaptado a España. Más mediático que doctrinal. Más emocional que técnico. Mucha confrontación simbólica, mucho enemigo cultural y una narrativa constante de “libertad” utilizada como paraguas para cualquier batalla política. Incluso cuando eso implica tensar relaciones internacionales.
Por eso resulta especialmente llamativo que la misma dirigente que llegó a hablar de México como “narcoestado” decidiera viajar allí después para dar lecciones políticas y presentarse casi como defensora de Occidente frente a la izquierda latinoamericana. La contradicción es evidente. Y en México no pasó desapercibida.
Hubo protestas. Actos rodeados de polémica. Críticas desde sectores políticos y sociales. Y también respuestas institucionales. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, recordó algo bastante básico: que la historia no puede maquillarse con folklore ideológico ni revisionismo colonial simpático.
Porque ahí está el fondo de todo esto. Ayuso no viajó a México para tender puentes reales ni para fortalecer relaciones culturales complejas y diversas. Viajó para alimentar una narrativa política propia. Para hacerse fuerte ante los suyos. Para disputar el imaginario hispanófilo dentro de la batalla global entre derechas ultras. Y para presentarse como una figura internacional dentro de esa nueva reacción transatlántica que mezcla neoliberalismo agresivo, nacionalismo emocional y revisionismo histórico.
Mucho ruido. Mucha bandera. Mucha pose de estadista global.
Y bastante poca vergüenza.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
Organizaciones sociales señalan a Indra por engordar con el negocio de la guerra
La campaña Desarmando Indra llevó el 30 de junio a la Junta General de Accionistas una denuncia incómoda: la empresa crece mientras crecen el rearme, las fronteras militarizadas y el genocidio contra el pueblo palestino. INDRA, BENEFICIOS Y ARMAS: EL NEGOCIO QUE SIEMPRE ENCUENTRA PRESUPUESTO…
Marina Lobo cierra la temporada por todo lo alto
Marina Lobo despide la temporada de Hasta el Coño De con un programa cargado de actualidad, mala leche y verdades bastante incómodas. La lista de morosos de Hacienda vuelve a dejar nombres conocidos, deudas millonarias y mucha televisión dispuesta a ponerse del lado de quienes deben fortunas mientras al resto se nos exige pagar hasta el último céntimo.
También hay justicia española en estado puro: causas que se archivan cuando afectan al poder, órdenes de busca que no parecen tener demasiada prisa y una ultraderecha obsesionada con pintar bancos arcoíris porque la existencia ajena les provoca un cortocircuito emocional.
Un cierre de temporada con Marina Lobo, Remolachers, indignación bien dirigida y el recordatorio de siempre: aquí se cuenta la actualidad desde el lado de quienes no tienen plató, apellido ni despacho amigo.
Regresamos en septiembre.
Vídeo | Génova recuerda: el fascismo no se normaliza, se frena
Génova sabe muy bien que el fascismo no se “normaliza”: se frena. El 30 de junio de 1960, la ciudad se levantó contra el Movimiento Social Italiano, heredero político del régimen de Mussolini, cuando pretendía celebrar allí su congreso.
Aquella protesta no fue una anécdota. Fue una advertencia histórica. La presión popular obligó a cancelar el congreso y convirtió a Génova en símbolo antifascista.
Hoy, la ciudad vuelve a la calle contra la ultraderecha de Meloni. Porque la memoria no es nostalgia: es defensa propia.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir