Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha sido preguntada, durante una entrevista en El Periódico , sobre el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, y sus posibilidades de llegar a la Moncloa en 2023.
Yolanda Díaz ha asegurado que el actual líder popular es “un gran político”, pero no ha evitado definir de forma muy dura el proyecto que el principal partido de la oposición está defendiendo.
“Reducir el gasto público es reducir en las escuelas de nuestros hijos, centros de día, de dependencia. No hay ningún grupo del Partido Popular Europeo que defienda una bajada generalizada de impuestos”, ha dicho la ministra de Trabajo y Economía Social.

Díaz ha asegurado que ella conoce “muy bien” a Feijóo, debido a su paso por la política gallega y cree que es “el mismo capaz de gobernar con Vox, con Isabel Díaz Ayuso y, a la vez, con el señor Moreno”. “Sigue en las mismas políticas de austeridad. Es más, le digo que no va a llegar a Moncloa”, ha asegurado.
La vicepresidenta segunda del Gobierno ha reconocido que si de ella depende, “vamos a todos los progresistas de este país para que Feijóo no llegue a Moncloa en 2023”, porque considera que su proyecto es “regresivo, reaccionario y antieuropeo”.
Por el contrario, ha confirmado que «desde aquí anticipo que no pararemos en los procesos de escucha y los grupos sectoriales para abordar el nuevo proyecto de país para la próxima década”, en referencia a la plataforma Sumar.
Javier Aroca arremete contundente contra Feijóo: «Además de inculto es peligroso»
En una entrevista para ‘El Mundo‘ publicada este domingo pasado, Feijóo lanzaba algunas proclamas que han llamado la atención debido a su falta de conocimiento y al discurso más incendiario del PP.
Recientemente se ponían los primeros cimientos entre Pedro Sánchez y Pere Aragonès de cara a establecer una mesa de diálogo, donde se vehiculen los acuerdos o discrepancias en el caso catalán. También, de forma fehaciente, se ha vivido un tácito choque de posiciones en materia lingüística.
Feijóo, que no es ajeno a la polémica, ha azuzado el avispero al afirmar que cuando alcance La Moncloa no van a aceptar «que el español sea una lengua extranjera en Cataluña».
También expuso el «hartazgo» ciudadano con el Gobierno de Pedro Sánchez con el buen momento de su partido, con el que aspira a repetir los resultados de Andalucía, Galicia y Madrid y lograr una mayoría suficiente para poder gobernar solo con ministros del PP.
No perdió la ocasión para llamar «derrama», que comporta riesgo para los ciudadanos, al impuesto a la banca. «¡Fíjese qué broma!», exclama Feijóo, que también cuestiona el impuesto a las energéticas y propone una exención del 99 % a las que inviertan en España.
Sobre la sentencia de los ERE, afirmó que, pese a su «prepotencia», el PSOE no es un partido corrupto y dice que no tiene ningún interés en ver en la cárcel al expresidente de la Junta de Andalucía José Antonio Griñán. No obstante, critica que el PSOE quiera «levantar un monumento a los condenados» en lugar de explicar «por qué no se hace una automoción de censura».
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Opinión | Diego Fuoli en El Hormiguero: un sueño fascista
¿Por qué nos dejamos arrastrar tan fácilmente por soflamas y consignas contrarias al mínimo respeto cuando estamos apretados unos contra otros y formamos una masa? Muy simple y muy preocupante: porque necesitamos la aprobación de quienes nos rodean en ese momento.
Sheinbaum, Lula, Orsi y Arévalo frente a la ultraderecha: América Latina no está en venta
Sheinbaum y Lula no están solos. Ahí están también Yamandú Orsi en Uruguay y Bernardo Arévalo en Guatemala, cada uno desde una realidad distinta, con márgenes distintos y enemigos distintos. Pero el pulso es el mismo: impedir que América Latina vuelva a ser una finca administrada por oligarquías locales, jueces obedientes, medios histéricos y padrinos en Washington.
La ultraderecha lo sabe. Por eso grita tanto. Porque México y Brasil pesan demasiado, Uruguay demuestra que la izquierda democrática puede volver sin pedir perdón, y Guatemala ha puesto al descubierto hasta qué punto las élites están dispuestas a dinamitar las urnas cuando el resultado no les gusta.
No es una ola perfecta. Ni limpia. Ni homogénea. América Latina nunca lo es. Pero hay una línea que empieza a verse: soberanía, democracia, derechos sociales y resistencia frente a una derecha que ya no disimula su pulsión autoritaria.
La fiesta de Alvise se pudre por dentro
La ultraderecha española tiene una habilidad casi industrial para fabricar cruzadas morales con materiales de derribo. Se presenta como azote de la corrupción, como voz del pueblo, como martillo contra “la casta”, y luego basta rascar un poco para que aparezca lo de siempre: personalismo, dinero opaco, acoso, peleas internas y mucho vídeo grabado para mantener encendida la secta. Lo de Se Acabó La Fiesta ya ni siquiera necesita demasiada interpretación. Lo están contando desde dentro.
El 25 de junio, Solier y Nora Junco, eurodiputados elegidos como número dos y tres de la lista de SALF en las europeas de 2024, arremetieron contra Luis “Alvise” Pérez con una dureza poco habitual entre antiguos compañeros de papeleta. Dijeron que “lleva la mentira en el ADN” y que puede terminar siendo “el más corrupto de los corruptos”. No lo dijo una tertulia progresista. No lo dijo un adversario ideológico de izquierdas. Lo dijeron quienes entraron al Parlamento Europeo gracias al mismo artefacto político que él vendía como una revolución anticasta.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir