Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Helena Resano defendió el rigor de la cadena frente a la televisión que hiperventila, aunque la independencia no se proclama desde un plató: se demuestra contra el propio negocio.
Helena Resano miró a cámara el 28 de mayo y lanzó un alegato de esos que suenan bien en televisión. Sereno, medido, con esa solemnidad de informativo que pretende separar el ruido de la verdad. laSexta reivindicaba su compromiso con la información, con los datos, con el contexto y con la audiencia. Una frase limpia para un momento sucio.
La periodista venía de comparar dos escenas separadas por casi 13 años: las explicaciones de Mariano Rajoy en 2013, cuando la corrupción cercaba al PP, y la comparecencia de Pedro Sánchez tras la entrada de la UCO en sedes socialistas para requerir información. El mensaje era claro: aquí se contaron los casos del PP y aquí se contarán los del PSOE. O de quien sea.
Bien. Esa es la teoría.
El problema empieza cuando una cadena privada convierte su declaración de independencia en una pieza de autopromoción moral. Porque la independencia política no se anuncia como quien presenta una nueva temporada. Se practica. Se paga. Se sostiene cuando molesta a quienes mandan dentro y fuera de la empresa. Y ahí aparece la pregunta incómoda: ¿El Ferri es independencia política?
Desde laSexta seguiremos contándoles los casos de corrupción independientemente de si afectan al PSOE, al PP, o a quien sea.
— laSexta Noticias (@sextaNoticias) May 28, 2026
Porque, por encima de posicionamientos, nuestro pacto es con ustedes. pic.twitter.com/GEITvpEQoW
LA INDEPENDENCIA NO SE DECLAMA DESDE UN PLATÓ
Resano dijo que laSexta seguirá “lejos de hiperventilar como pueden hacer otros, lejos de cerrar los ojos ante lo que está pasando, lejos de defender lo indefendible”. La frase tiene filo. También tiene destinatarios. No hace falta nombrar a nadie para que todo el mundo entienda que apunta a una televisión cada vez más entregada al grito, al relato inflamado y al tertuliano convertido en martillo pilón.
Pero hay una trampa. Una bastante obvia.
No basta con decir que no hiperventilas cuando llevas años vendiendo política como adrenalina televisiva. laSexta tiene periodistas y trabajadoras y trabajadores rigurosos, claro. Como casi todos los medios. Tiene piezas solventes, informativos cuidados y profesionales que hacen su trabajo con seriedad. Pero la cadena también forma parte de un ecosistema mediático donde la política se empaqueta como mercancía, donde el conflicto sube la audiencia y donde la tensión permanente se convierte en modelo de negocio.
Y ahí entra Antonio García Ferreras. El Ferri, para entendernos. Porque si laSexta quiere hablar de independencia política, no puede hacerlo como si su marca empezara y terminara en un alegato de Helena Resano. La cadena también es sus mañanas, sus tertulias, sus ritmos de urgencia, sus grandes figuras blindadas y su forma de convertir cada crisis en una película de suspense con grafismo rojo.
¿El Ferri es independencia política? Es burdo, sí. Pero vamos con ello, porque eso es exactamente lo que se está intentando vender. Una televisión que se coloca el traje del rigor mientras compite en el mismo mercado del sobresalto. Una cadena que se presenta como refugio frente a la hiperventilación ajena, pero que ha vivido demasiado tiempo de administrar su propia dosis de incendio controlado.
La independencia no se mide solo por informar de la corrupción del PSOE cuando toca. Ni por recordar que también se informó de la del PP en 2013. Eso es lo mínimo. Lo básico. Lo que debería hacer cualquier medio sin necesidad de ponerse medallas.
La independencia se mide cuando el periodismo toca los intereses de su propio grupo. Cuando incomoda al anunciante. Cuando se enfrenta al accionista. Cuando no necesita venderse como puro porque sabe que el público puede comprobarlo sin discurso corporativo. Lo demás puede ser periodismo, sí, pero también puede ser marketing con chaqueta.
LA TELEVISIÓN HA CONVERTIDO LA POLÍTICA EN UN PRODUCTO RENTABLE
La intervención de Resano llega en una semana especialmente cargada. RTVE está en el centro de los ataques de la derecha por el tratamiento informativo de la actualidad política. Sus presentadoras y presentadores defienden la pluralidad de la corporación pública mientras reciben amenazas cada vez menos disimuladas. Marcos de Quinto llegó a decir que se comprometería a cerrarla en tres meses. Tres meses. Así habla quien entiende lo público como un estorbo y la información como algo que debe obedecer o desaparecer.
Mientras tanto, Cuatro ha encontrado en la política un filón. Horizonte, con Iker Jiménez y Carmen Porter, ha firmado récords de audiencia y llegó a superar a La Revuelta en el access prime time. Todo es mentira y En boca de todos también han explotado esa veta. Más tertulia. Más choque. Más gestos graves. Más frases diseñadas para circular en redes.
No es casual. El capitalismo mediático descubrió hace tiempo que la crispación fideliza. La audiencia enfadada vuelve. La audiencia asustada vuelve. La audiencia que cree estar asistiendo cada noche al derrumbe definitivo del país vuelve. Y cada regreso puede medirse, venderse y empaquetarse para anunciantes.
Por eso chirría tanto que las cadenas se repartan carnés de decencia desde dentro del mismo casino. Unas lo hacen con bandera. Otras con tecnocracia. Otras con supuesta equidistancia. Otras con una estética más progresista. Pero todas compiten por lo mismo: atención, influencia y poder.
Carlos Franganillo también entró en esa discusión el 27 de mayo, cuando en Informativos Telecinco dijo: “Un líder suele conocer la información más delicada, salvo que ese líder sea Pedro Sánchez”. La frase fue interpretada por parte de la audiencia como un juicio político más que como una descripción informativa. Y ahí está la grieta. No en que un periodista tenga criterio. Claro que lo tiene. La grieta está en confundir criterio con sentencia, información con insinuación y análisis con empujón narrativo.
laSexta quiere diferenciarse de ese ruido. Tiene derecho a hacerlo. Pero no puede pedir que olvidemos que también juega en el tablero de las grandes cadenas privadas. Atresmedia no es una asamblea vecinal defendiendo el bien común. Es un grupo empresarial. Tiene intereses. Tiene estrategia. Tiene línea. Tiene límites. Tiene mercado.
La verdad no debería depender de quién gane la franja de audiencia. Tampoco debería convertirse en un eslogan de canal. Cuando una televisión dice “nuestro compromiso es con ustedes”, conviene escuchar. Y después conviene mirar quién manda, quién factura, quién decide, quién aparece siempre y quién no aparece nunca.
Porque el periodismo que solo se vuelve valiente contra la competencia no es independencia: es posicionamiento de marca con decorado de servicio público.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
Organizaciones sociales señalan a Indra por engordar con el negocio de la guerra
La campaña Desarmando Indra llevó el 30 de junio a la Junta General de Accionistas una denuncia incómoda: la empresa crece mientras crecen el rearme, las fronteras militarizadas y el genocidio contra el pueblo palestino. INDRA, BENEFICIOS Y ARMAS: EL NEGOCIO QUE SIEMPRE ENCUENTRA PRESUPUESTO…
Vídeo | Dignidad contra la FIFA: el vídeo que desmonta el antirracismo de escaparate ya supera el millón de reproducciones
Nuestro vídeo sobre el gesto de Hossam Hassan contra el racismo ya supera más de 1 millón de reproducciones en apenas unas horas en nuestras redes. Y no es casualidad. La escena resume, en pocos segundos, una de las grandes hipocresías del fútbol global: la FIFA puede inventar símbolos, campañas y protocolos contra el racismo, pero cuando alguien los usa para denunciar una situación incómoda, el sistema mira hacia otro lado.
Vídeo | Votar al lobo: cuando la clase trabajadora compra el discurso de quienes la quieren más débil
Es el gran éxito político de la derecha: lograr que parte de la clase trabajadora mire hacia abajo con rabia y hacia arriba con obediencia. Que se enfade más con quien cobra una ayuda que con quien especula con su vivienda. Que sospeche más de una baja médica que de los beneficios empresariales. Que crea que pedir derechos es ser vago, pero acumular millones es mérito.
Nuestro vídeo lo resume sin anestesia: votar al lobo tiene consecuencias. No para los de arriba, que siempre tienen salida. Las consecuencias las pagan quienes dependen de un salario, de una sanidad pública, de una pensión, de un convenio, de una baja, de una vivienda digna.
Porque la política no es una camiseta de fútbol. No se vota para quedar bien con el jefe, ni para parecer más “moderado”, ni para repetir lo que dice la tertulia de la mañana. Se vota sabiendo de qué lado cae cada medida cuando llega la factura.
Si trabajas para vivir, no votes a quienes gobiernan para que otros vivan de tu trabajo.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir