Han cambiado las camisetas negras por trajes y corbatas, pero su intolerancia y su odio siguen intactos
Hace tres décadas, Pedro Zerolo, un defensor de los derechos de la comunidad LGBTQ+, denunció las agresiones y persecuciones que la comunidad sufría durante las celebraciones del Orgullo en Madrid. Habló de «cacerías neonazis», un término espeluznante que ilustraba el horror y la injusticia a la que se enfrentaban las personas simplemente por expresar su identidad y amor.
Hoy, Zerolo ya no está entre nosotros, pero su legado perdura. Y lamentablemente, sus denuncias también siguen siendo relevantes. Algunos de los fascistas que una vez organizaron estas cacerías, y aquellos que los idolatran y siguen su retorcido ideario, se encuentran ahora en puestos de poder, en la política, como diputados y concejales. Han cambiado las camisetas negras por trajes y corbatas, pero su intolerancia y su odio siguen intactos.
Pedro Zerolo denunciaba en 1993 las cacerías neonazis durante el Orgullo en Madrid. Hoy, algunos de esos fascistas y sus herederos ideológicos cuelgan carteles lanzando a las mismas personas a la basura. Son diputados y concejales y gobiernan en varias instituciones. pic.twitter.com/u7uk7NP5HG
— Miquel Ramos ? (@Miquel_R) June 27, 2023
Estos individuos están utilizando su influencia para propagar su ideología de odio, colgando carteles que degradan y deshumanizan a la comunidad LGBTQ+. Han reemplazado las «cacerías» físicas por campañas de difamación y desinformación, pero su objetivo sigue siendo el mismo: marginar y silenciar a aquellos que no se ajustan a su estrecha visión del mundo.
Este es un grito de advertencia y un llamado a la acción. No podemos permitir que estas actitudes y comportamientos se normalicen o se conviertan en la norma. Tenemos la responsabilidad, como sociedad, de enfrentar estas actitudes de odio y de trabajar juntos para construir un mundo en el que todos seamos respetados y valorados, independientemente de nuestra identidad sexual o de género.
Pedro Zerolo luchó por un mundo donde cada individuo pudiera vivir y amar libremente, sin temor a la violencia o la discriminación. No podemos permitir que su lucha sea en vano.
Es hora de que tomemos una postura contra la homofobia, la transfobia y todas las formas de odio. Tenemos que trabajar para erradicar estos peligrosos prejuicios de nuestras instituciones y de nuestra sociedad. No es suficiente condenar en privado; debemos alzar nuestras voces en público, exigir políticas inclusivas y proteger a aquellos que son más vulnerables.
En memoria de Zerolo y de todos aquellos que han luchado por los derechos LGBTQ+, debemos continuar la batalla contra el odio y la intolerancia. Porque no hay lugar en nuestra sociedad para las «cacerías neonazis», ni en las calles ni en las instituciones de poder.
Related posts
Israel asesina a sanitarios en Gaza y ya son 14 los cuerpos recuperados tras un ataque
El ataque israelí contra equipos médicos en Rafah revela la indiferencia internacional ante un crimen flagrante
«Un coño precioso». Escándalo en la Federación Italiana de Gimnasia: cuando la misoginia dirige el deporte
Conversaciones machistas interceptadas ponen en jaque a Andrea Facci, presidente de la Federación Italiana de Gimnasia. Un reflejo del patriarcado que contamina el deporte.
Trump estrangula a Venezuela y golpea a Repsol: la hipocresía imperialista vuelve a escena
La política de sanciones de Trump amenaza la soberanía económica venezolana y evidencia la sumisión europea frente a EE UU
Vídeo | DE RESIGNIFICAR NADA 🧼 PSOEizando, que es gerundio. Marina Lobo y Esther López Barceló
La “resignificación” del Valle de los Caídos que vende Moncloa es un eufemismo para disfrazar la continuidad del relato franquista.