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Mientras el Congreso debate cómo frenar los bombardeos, una parte del Partido Demócrata propone darle a Donald Trump un mes más para continuar una guerra que ya ha dejado centenares de muertos.
La política estadounidense vuelve a mostrar su contradicción más cruda: denunciar una guerra mientras se facilita que continúe. En plena escalada militar contra Irán, un grupo de seis congresistas demócratas ha presentado una resolución alternativa que permitiría a Donald Trump seguir bombardeando durante 30 días más, pese a que la Constitución de Estados Unidos reserva al Congreso la potestad de declarar la guerra.
El movimiento llega justo cuando aumenta la presión para aprobar una resolución bipartidista que obligaría a la retirada inmediata de las tropas estadounidenses implicadas en la ofensiva contra Irán. Pero el nuevo texto introduce una especie de periodo de gracia para el presidente. Treinta días de margen para continuar una guerra que nunca fue autorizada formalmente por el Parlamento.
El debate ya no es solo militar. Es institucional. Y también moral.
EL CONGRESO QUE DICE FRENAR LA GUERRA MIENTRAS LA PRORROGA
La resolución que busca frenar la guerra fue presentada por Ro Khanna (demócrata por California) y Thomas Massie (republicano por Kentucky) bajo el nombre de H.Con.Res.38. Su objetivo es claro: obligar al presidente a retirar a las fuerzas estadounidenses de cualquier hostilidad no autorizada contra Irán.
La iniciativa se impulsó antes incluso del bombardeo de instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025, una operación que marcó el inicio de la actual escalada militar entre Washington y Teherán. Desde entonces, las tensiones no han dejado de crecer.
El último ataque, lanzado el pasado sábado, fue ejecutado conjuntamente por Estados Unidos e Israel. Las consecuencias humanas ya empiezan a acumularse: al menos seis militares estadounidenses muertos y centenares de víctimas iraníes, según distintos informes citados en el debate político en Washington.
Ante esta situación, el Congreso debía pronunciarse esta misma semana sobre varias resoluciones destinadas a limitar el poder presidencial para continuar la guerra. Una de ellas es la presentada por Khanna y Massie. Otra, S.J.Res.59, fue introducida el año pasado por el senador Tim Kaine.
Pero cuando parecía abrirse una posibilidad de freno institucional, surgió una iniciativa paralela.
El 3 de marzo de 2026, seis congresistas demócratas —Jim Costa, Henry Cuellar, Jared Golden, Josh Gottheimer, Greg Landsman y Jimmy Panetta— presentaron una resolución alternativa. Su argumento oficial es que una retirada inmediata podría poner en peligro a las tropas estadounidenses desplegadas en la región.
El texto propone un plazo de 30 días para finalizar las hostilidades, salvo que el Congreso apruebe una autorización formal para el uso de la fuerza militar.
En la práctica, eso significa darle a Trump exactamente el margen temporal que la propia Casa Blanca ha insinuado para la duración del conflicto.
LA GUERRA COMO EQUILIBRIO POLÍTICO
El conflicto con Irán ha colocado al Partido Demócrata ante una contradicción que lleva décadas repitiéndose en la política estadounidense: oponerse a la guerra en el discurso mientras se evita parecer “débil” en materia de seguridad nacional.
El medio Politico describió la propuesta como una muestra de cómo algunos demócratas intentan reconciliar su oposición a la acción militar de Trump con la necesidad política de parecer duros en defensa.
En otras palabras, criticar la guerra sin bloquearla realmente.
La lógica electoral pesa tanto como la geopolítica. En Washington, cualquier gesto que pueda interpretarse como una retirada precipitada suele convertirse en munición política para el adversario.
Por eso los seis congresistas justificaron su iniciativa con el argumento de proteger a las fuerzas estadounidenses desplegadas en la región y a los aliados de Estados Unidos. En su declaración afirmaron que una retirada inmediata podría ser “precaria” mientras Irán continúa atacando intereses estadounidenses.
Sin embargo, para muchas organizaciones de la sociedad civil la propuesta no es una solución intermedia, sino una maniobra política.
Cavan Kharrazian, asesor político del grupo Demand Progress, fue especialmente duro con la iniciativa. Según explicó, la resolución alternativa funciona como un “caballo de Troya” legislativo diseñado para debilitar el intento real de detener la guerra.
Su crítica es directa: “Esta resolución intenta dar a Trump un pase libre para continuar una guerra no autorizada durante un mes entero”.
Y ese mes coincide exactamente con el calendario militar previsto por la administración estadounidense.
La paradoja es evidente. Mientras el Congreso debate cómo limitar los poderes del presidente, parte de sus propios miembros propone extenderlos temporalmente.
El resultado es una escena política familiar en Washington: discursos contra la guerra, votaciones que la prolongan y soldados enviados al frente sin una declaración formal de guerra.
Porque el problema no es solo la ofensiva contra Irán. El problema es el mecanismo que la permite.
Un sistema político que dice temer la guerra, pero que nunca parece dispuesto a detenerla realmente.
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