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El periodista Miquel Ramos ha denunciado la presencia de símbolos franquistas en el Acuartelamiento Capitán Sevillano, en Pozuelo de Alarcón
El conjunto de símbolos franquistas fue utilizado masivamente, siguiendo las «modernas» técnicas de propaganda de Joseph Goebbels en la Alemania nazi para conseguir una presencia abrumadora en todos los ámbitos públicos y privados: banderas, escudos, efigies, monumentos, sellos, medallas, insignias, uniformes y distintivos de todas clases.
La completa falta de legitimidad democrática del régimen de Franco impulsó la búsqueda de legitimidades alternativas de corte carismático. Al no disponer de crítica interna al estar prohibida la oposición y maniatados los contrapesos entre las distintas familias del régimen que podrían opinar, se produjo desde muy temprano un verdadero culto obligado a los símbolos franquistas.
Cuando la dictadura acabo con Franco muriendo felizmente en su cama, se empezó a tratar de retirar varios de estos símbolos como un detalle ante lo que significaba la palabra «Transición». A pesar de la retirada de algunos de ellos en los primeros años, sobre todo los grandes emblemas de yugo y flechas y el cambio de algunos nombres de calles, muchos de ellos permanecieron.
La Ley de Memoria Histórica, aprobada por el Congreso de los Diputados el 31 de octubre de 2007, quiso poner fin a este recuerdo franquista con la retirada de estos símbolos, obligando a las instituciones públicas a ello, y privando de ayudas públicas a las instituciones privadas que no las retiren.

Militares y símbolos franquistas
Sin embargo, tal y como denuncia el periodista Miquel Ramos en su cuenta personal de Twitter, los símbolos siguen ahí en una institución tan señalada en los últimos tiempos por su cariz totalitario como es el Ejército.
«Más símbolos fascistas en instalaciones militares. Regimiento de Transmisiones 22. Acuartelamiento Capitán Sevillano. Pozuelo de Alarcón, Madrid. Todo atado y bien atado», señala Ramos en su cuenta.
Más símbolos fascistas en instalaciones militares.
— Miquel Ramos ? (@Miquel_R) March 9, 2021
Regimiento de Transmisiones 22. Acuartelamiento Capitán Sevillano. Pozuelo de Alarcón, Madrid.
Todo atado y bien atado, @Defensagob pic.twitter.com/RtXZeXAA1w
En la foto, en la que pueden verse en primer plano un copioso aperitivo, aparece la bandera con el escudo de armas de los Reyes Católicos a partir de 1492, con el Águila de San Juan, el Yugo, el Haz de flechas y el nudo gordiano.
En 1936, Franco recupera la bandera rojigualda en detrimento de la tricolor de la República, medida que queda confirmada en un decreto del 13 de septiembre, a la que se le añade el escudo, franquista a partir de ese momento, en virtud de lo establecido en otra orden firmada por el propio Franco y su ministro de Interior, Ramón Serrano Suñer.
La ilegalidad de la bandera
La ley es taxativamente clara con respecto a la presencia de este tipo de simbología franquista en las instituciones públicas, salvo en los casos de excepción previstos en el segundo punto del artículo 15 de la citada norma, es decir, la retirada de estos símbolos no aplicaría «cuando concurran razones artísticas, arquitectónicas o artístico-religiosas protegidas por la ley». Esto ocurre con el águila que se encuentra en la plaza Mayor de la localidad de Brunete (Madrid), al formar parte sustancial de los monumentos de esta ubicación, protegidos al ser considerados Bien de Interés Cultural.
Lógicamente, un destacamento militar no entra dentro de lo que se considera «arte», por lo que la presencia de esta bandera en un espacio público, aparte de amoral, es ilegal y los responsables de esto deben ser sancionados.
Lo laxo de nuestras leyes con respecto a la apología al franquismo hace que no esté tipificada como delito en el Código Penal español, al contrario de lo que ocurre en Alemania, donde la apología del nazismo es un delito previsto y sancionado por la Justicia. Es hora de cambiar esto.
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