La sanidad valenciana desvía más de 270 millones a la privada mientras las listas de espera siguen creciendo
270 millones de euros.
Ese es el dinero que la sanidad pública valenciana desvió a hospitales y clínicas privadas en solo dos años.
Mientras te hablan de “colaboración público-privada”, unos pocos grupos sanitarios hacen negocio récord con listas de espera, pruebas diagnósticas y operaciones pagadas con dinero público. Y sí, entre los más beneficiados aparece el grupo dirigido por el hermano del conseller de Sanidad antes de acabar en manos de Ribera Salud.
No es una excepción. Es un modelo.
Un sistema que se vacía por dentro mientras se engordan balances privados. Poco a poco. Sin demasiado ruido. Hasta que un día descubres que lo público ya solo sostiene lo que no da beneficios.
Lo contamos con cifras, nombres y millones. Porque detrás de cada derivación hay una decisión política.
El conseller de Sanidad y los 25 millones públicos al grupo privado dirigido por su hermano
25 millones públicos y demasiados apellidos cerca
La sanidad pública valenciana no está para engordar clínicas privadas, ni para convertir las listas de espera en una autopista hacia el negocio.
Según la información publicada, la Conselleria de Sanidad derivó más de 25 millones de euros a empresas del grupo privado dirigido por el hermano del conseller Marciano Gómez. Primero llegaron las derivaciones. Luego, la compra por Ribera Salud por 120 millones.
Casualidades, dicen.
Pero cuando el dinero público acaba reforzando empresas privadas conectadas familiarmente con quienes toman decisiones políticas, ya no hablamos solo de gestión. Hablamos de un modelo. Un modelo en el que la pública se vacía, la privada factura y la ciudadanía espera.
Y siempre esperan las mismas personas.
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