28 Jul 2026

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Hombre de negocios en medio de monedas doradas
INTERNACIONAL, PRINCIPAL

Trump vendió la fiebre cripto al público y puso sus ganancias a salvo en acciones y bonos 

Donald Trump lleva años presentándose como el gran mesías de las criptomonedas. Promete convertir Estados Unidos en la “capital cripto del mundo”, habla de los activos digitales como la nueva frontera de las finanzas y deja que sus hijos recorran platós y congresos anunciando una riqueza casi inevitable para quien se suba al tren. El futuro, decían, estaba ahí. Lo curioso es que, cuando el dinero empezó a entrar de verdad en las cuentas familiares, los gestores de la fortuna de Trump no corrieron precisamente a comprar más sueños digitales. Corrieron hacia las acciones y los bonos. Hacia lo de siempre. Hacia lo seguro.

Las declaraciones financieras presentadas por el presidente ante la Oficina de Ética Gubernamental de Estados Unidos muestran una hipocresía difícil de maquillar. Mientras Trump y sus dos hijos mayores animaban a los inversores a volcar su dinero en proyectos cripto vinculados a la familia —proyectos que terminaron provocando fuertes pérdidas entre los compradores minoristas—, sus propios gestores colocaban una parte considerable de los ingresos en refugios mucho menos volátiles. La revolución financiera era para los demás. Su patrimonio, por supuesto, merecía otra clase de cuidados.

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VÍDEOS

Vídeo | El veneno también cayó del cielo 

No fue un accidente ni un exceso aislado de la guerra. Fue una estrategia militar planificada. Entre 1962 y 1971, Estados Unidos roció millones de litros de herbicidas sobre Vietnam en la llamada Operación Ranch Hand, contaminados con dioxina, una de las sustancias más tóxicas conocidas. Bosques arrasados, cultivos destruidos y generaciones enteras marcadas por enfermedades y malformaciones.

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DESTACADA, POLÍTICA ESTATAL

El PP copia el manual de Trump y Bolsonaro para ensuciar las urnas 

Lo que está haciendo el PP con sus bulos sobre el proceso electoral no es nuevo, ni brillante, ni siquiera original. Está calcado del manual que Donald Trump activó en 2020 en Estados Unidos y que Jair Bolsonaro agitó en 2022 en Brasil: sembrar sospechas antes de que ocurra nada, convertir derechos en amenazas, presentar a quienes votan como material sospechoso y dejar flotando la idea de que solo hay democracia cuando gana la derecha.

Ahora el objetivo es el voto exterior, la llamada “ley de nietos” y el crecimiento del censo de personas españolas residentes fuera. Feijóo no necesita decir “pucherazo” con todas las letras para jugar a eso. Le basta con hablar de “ingeniería electoral”, insinuar que el Gobierno está fabricando votantes y colocar bajo sospecha a cientos de miles de personas que han recuperado la nacionalidad por vías legales. El País señala que el PP ha cuestionado el voto de más de 300.000 nuevos ciudadanos registrados al amparo de la Ley de Memoria Democrática y ha extendido dudas sobre el trabajo de funcionarias, funcionarios y personal diplomático encargado de tramitar peticiones de 2,45 millones de descendientes.