Trump e Irán anuncian la paz mientras Israel bombardea Beirut para seguir incendiando la región
Estados Unidos e Irán han anunciado un acuerdo de paz. Así, en seco. Después de semanas de maniobras cruzadas, amenazas, mensajes grandilocuentes y diplomacia a golpes de red social, Donald Trump ha proclamado este domingo por la tarde que el pacto con la República Islámica “ya está cerrado”. Lo ha hecho, como suele hacer casi todo, en Truth Social. No en una rueda de prensa sobria. No ante Naciones Unidas. No en un escenario pensado para la prudencia. En su escaparate personal.
El Banco Mundial pone cifra al desastre de Trump
El Banco Mundial lo ha dicho con la frialdad habitual de los organismos que ponen decimales donde otras y otros ponen vidas: la economía global se encamina a crecer solo un 2,5% en 2026, frente al 2,9% de 2025. Es el peor ritmo desde la pandemia de Covid-19. Otro “shock”, dicen. Como si hubiera caído del cielo. Como si no tuviera responsables, mapas, firmas, despachos, contratos militares y ruedas de prensa.
No estamos ante una tormenta inevitable. Estamos ante una guerra de elección. La ofensiva ilegal de Estados Unidos e Israel contra Irán ha disparado los precios de la energía, ha reactivado las presiones inflacionarias y ha elevado el coste de la deuda. Dicho de otra forma: Trump y Netanyahu prenden fuego al tablero y luego las y los trabajadores pagan la gasolina, el pan, el alquiler y los intereses.
Gwyneth Paltrow desata la polémica vendiendo lujo en Israel
Gwyneth Paltrow ya no ocupa en España el mismo espacio mediático de otros años, pero en Estados Unidos sigue siendo mucho más que una actriz retirada a medias del gran escaparate de Hollywood. Es una ganadora del Oscar, una empresaria del bienestar, la cara visible de Goop y una marca humana cuidadosamente construida alrededor de la salud, el lujo, la espiritualidad de boutique y el consumo como camino hacia una supuesta plenitud. Ahora también es la imagen de una campaña inmobiliaria de lujo en Israel. Y no en cualquier momento. No ahora.
El anuncio, difundido en torno al 11 de junio, promociona 51 Park, un complejo residencial de lujo en Herzliya, ciudad costera al norte de Tel Aviv. El proyecto se presenta como una promesa de exclusividad, parques, diseño, vistas y vida aspiracional para quienes pueden pagar el privilegio de no mirar demasiado alrededor. Dos torres, lujo pulido, estética impecable. Todo limpio. Todo blanco. Todo tan ordenado que resulta obsceno.
La nueva concentración mediática llega con bandera israelí
Glenn Greenwald ha señalado una coincidencia que debería preocupar bastante más de lo que preocupará: justo cuando el apoyo público a Israel cae en Estados Unidos y en buena parte de Occidente, algunas de las grandes plataformas mediáticas pasan a estar dirigidas o condicionadas por perfiles abiertamente alineados con el sionismo. El caso de Bari Weiss, situada para supervisar operaciones editoriales de CBS News y también CNN, no es un simple movimiento empresarial. Es una decisión política dentro del corazón del ecosistema informativo estadounidense. Y llega en un momento muy concreto: cuando las imágenes de Gaza, el asedio, la destrucción y la impunidad israelí han roto una parte del consenso fabricado durante décadas.
Somalia llenó un estadio para recibir al árbitro que EEUU expulsó del Mundial
. En Estados Unidos, Artan pasó 11 horas retenido en el aeropuerto de Miami, fue interrogado, llevado a una celda de detención y finalmente deportado a Estambul pese a asegurar que tenía “todos los papeles en regla” y “la visa correcta”. Había sido seleccionado por la FIFA entre 52 árbitros del torneo y formaba parte del grupo de siete jueces africanos convocados. No hablamos de alguien que llegó improvisando a una frontera. Llegó con documentación oficial, trayectoria profesional de más de una década y un sueño legítimo. Aun así, la maquinaria migratoria de Trump lo trituró sin darle una explicación concreta.
La injerencia nuestra de cada día: Trump mete la mano en Colombia
Trump no está “opinando” sobre Colombia. Está marcando territorio. La misma derecha que grita “soberanía” cuando gobierna la izquierda se arrodilla ante Washington cuando el amo levanta la ceja. Llaman libertad a que Estados Unidos les diga qué candidato conviene. Llaman democracia a la subordinación.
Trump amenaza a Omán mientras hace negocios millonarios en el Golfo: la diplomacia mafiosa de “o obedecéis o os bombardeamos”
Trump amenaza con “volar por los aires” a Omán mientras hace negocios millonarios allí. Sí. El mismo Trump que prometía acabar con las guerras eternas. El mismo que vende el personaje de presidente pacifista mientras convierte Oriente Medio en una mezcla de casino, petróleo y amenazas militares.
Y lo peor no es solo la frase. Es la normalidad con la que ya se acepta que un presidente de Estados Unidos amenace públicamente a un aliado histórico porque intenta negociar con Irán el control del estrecho de Ormuz. Diplomacia mafiosa. O haces lo que digo o te destruyo.
Mientras tanto, su empresa levanta un resort de lujo de 500 millones de dólares en Omán. Bombas arriba. Campos de golf abajo. El capitalismo convertido en chantaje geopolítico televisado.
Lo contamos en este artículo. Sin maquillaje. Sin la propaganda del “presidente anti guerras”.
Von der Leyen vuelve a arrodillarse ante Trump y la UE acepta un pacto comercial humillante
Bruselas firma unos aranceles del 15% contra Europa mientras mantiene abierto el mercado europeo a Estados Unidos y compra energía estadounidense por 700.000 millones de euros
Trump deja atrás a más de 145.000 niños estadounidenses
La maquinaria migratoria de Estados Unidos ya no deporta solo personas: está rompiendo familias enteras mientras normaliza el miedo infantil como política de Estado
Iñárritu desmonta la farsa del sueño americano: “Ahora es pesadilla”
El director mexicano, ganador de 4 Premios Oscar, vuelve a hacer las maletas tras 25 años en Estados Unidos y señala lo que demasiadas élites prefieren maquillar: el país que vendía libertad está fabricando desarraigo, miedo y persecución.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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