Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El TC no avala la ilegalización de partidos por motivos ideológicos
Un estudio del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) publicado hace unos días muestra que un 33% de los catalanes están a favor de ilegalizar siempre a los partidos de extrema derecha, mientras que el 70% cree que deberían ilegalizarse en determinadas circunstancias. Solo una cuarta parte de los encuestados cree que nunca deberían ilegalizarse formaciones como Vox. Otra encuesta publicada por 40dB para la Cadena SER y El País sitúa este porcentaje a nivel estatal en el 11,6%, tal y como recoge la periodista Marta Monforte Jaén en este artículo de Infolibre.
Sin embargo, ha sido el partido de extrema derecha Vox el que ha incluido en su programa la ilegalización de partidos independentistas, una propuesta que no ha logrado pasar el primer trámite en el Congreso en varias ocasiones. Según Vox, el poder legislativo no puede permitir partidos cuya actividad vaya en contra de la soberanía nacional y la unidad de España.
EL TC no lo justifica
El líder de Vox, Santiago Abascal, ha afirmado que no solo se refiere a partidos como ERC, Junts Per Catalunya y Bildu, sino también a aquellos que defienden la independencia de manera legal. Sin embargo, el Tribunal Constitucional no avala la ilegalización de partidos por motivos ideológicos y ha establecido que los partidos solo serán ilegales si vulneran los principios democráticos, no por las ideas en sí mismas.
No obstante, al igual que ocurre con los partidos independentistas, el Tribunal Constitucional no justifica la ilegalización de los partidos por motivos ideológicos. En particular, se ha abordado en profundidad la cuestión de la Ley de Partidos de 2002, que se creó para perseguir a los partidos vinculados a ETA. Esta ley establece la ilegalidad de los partidos cuya actividad atente contra los principios democráticos, apuntando a la comisión de ilegalidades, y no a las ideas en sí mismas.
El fallo de 2011 que permitió la legalización de Bildu reiteró esta misma idea. El Constitucional volvió a aplicar esta doctrina en 2014: «La primacía de la Constitución no debe confundirse con la exigencia de adhesión positiva a la norma fundamental, porque en nuestro ordenamiento constitucional no se admite un modelo de ‘democracia militante’, un concepto que proviene de la Constitución alemana. En resumen, esto significa que no es necesario defender la Constitución para hacer política de manera legal, y que es válido ser republicano, independentista o partidario de la abolición del Estado autonómico. No se requiere la defensa de la ley, sino su cumplimiento.
En la sentencia de 2009 que permitió a la izquierda abertzale presentarse a las elecciones europeas, se establece que «ninguna disolución de partidos es admisible en nuestro ordenamiento jurídico, a menos que se desnaturalice su función como instrumento privilegiado de participación política en las instituciones democráticas y se convierta en apéndice de organizaciones terroristas».
Cordón sanitario
Frecuentemente se citan elementos como las desigualdades, la crisis del modelo económico globalizado y los cierres nacionales resultantes, el aumento de la migración, la rápida evolución cultural y las polarizaciones que se generan, la desconexión entre las élites políticas y el resto de la sociedad, y la consiguiente disminución de la democracia como ingredientes que fomentan el surgimiento de la derecha radical.
La ultraderecha está en auge en Europa, y algunos de sus partidos han entrado a formar parte de gobiernos en países como Italia, Austria, Hungría, Bélgica, Bulgaria, Eslovaquia o Letonia. En algunos países, como Alemania, el resto de fuerzas políticas han decidido hacer un cordón sanitario a los partidos de ultraderecha, pero esto es la excepción en lugar de la norma.
En España, Vox surgió como una escisión del PP y mantiene con este partido una relación simbiótica. Muchos miembros de ambos partidos se sienten parte de la misma familia política, lo que es de gran importancia. Es improbable que los seguidores del PP vean a Vox como un cuerpo extraño que deba ser aislado.
Por otro lado, la política del cordón sanitario no sería saludable para la democracia si estuviera motivada por un utilitarismo tacticista que solo busca resolver la cuestión de la gobernanza en un lugar específico.
¿Cómo los paramos?
La respuesta es sencilla: uniéndonos. En el caso de los neonazis descarados que actúan principalmente en la calle, es necesario enfrentarlos en ese ámbito. Sin embargo, esto no significa volver a las tácticas clásicas de lucha física por parte de una minoría radical. La lucha contra el fascismo en la calle sigue siendo una lucha política que implica construir un movimiento amplio y popular, un «frente unido». Esto incluye persuadir a fuerzas progresistas muy diversas, tanto a través del debate como de la colaboración concreta, de la necesidad de detener a los nuevos neonazis antes de que sea demasiado tarde. Implica unir a la izquierda, diferentes movimientos sociales, los partidos de la izquierda institucional y todos los sindicatos en esta lucha específica, sin olvidar las diferencias en otros temas, para exponer a los neonazis como la pequeña minoría que son.
Donde se ha logrado, los resultados son impresionantes. En Dresden, y después en otras ciudades alemanas, se han organizado bloqueos ciudadanos para literalmente cortar el paso a las manifestaciones nazis que antes desfilaban impunemente. Unite Against Fascism (UAF) ha hecho lo mismo contra English Defence League, provocando, después de varios años de trabajo duro, el efectivo colapso de este movimiento hooligan fascista. Un elemento clave de estas acciones es que involucran a personas de todo el espectro progresista, incluyendo a la izquierda institucional y a los sindicatos mayoritarios.
Cuando nos encontramos frente a los fascistas que usan trajes y corbatas, lo primero que hay que hacer es reconocerlos y no dejarse engañar por su apariencia respetable. Es importante entender que estos partidos no son iguales a los demás y representan una amenaza para la democracia y nuestra supervivencia. Por lo tanto, se debe hacer todo lo posible para evitar que ingresen en las instituciones y organizar protestas para que no puedan llevar a cabo actos sin consecuencias. El partido fascista británico, BNP, fue derrotado por la campaña directa de Unite Against Fascism (UAF).
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir