¿Debajo de qué piedra se ha escondido González?
La ausencia de González en esta campaña, su silencio estridente, habla más que cualquier discurso o acto
Un banco público para el fin de la desigualdad financiera
El objetivo principal del banco público es abordar una cuestión largamente ignorada: la inclusión financiera
Los 6 vergonzosos puntos de la «Carta abierta» del Círculo de Empresarios: nada para el trabajador, todo para el empresario
Es esencial que cualquier reforma del sistema laboral y fiscal tenga en cuenta los intereses de todas las partes y no solo de un grupo privilegiado
Odio online: cómo los youtubers y streamers están moldeando la opinión política de los jóvenes
Es fundamental promover la alfabetización mediática y digital, así como fomentar voces progresistas en el entorno digital
España, hacia ‘El cuento de la criada’: en 12 provincias ya no se puede abortar
En provincias como Aragón, Castilla La Mancha, Extremadura, Madrid, Murcia la interrupción de la gestación en centros sanitarios públicos es virtualmente inexistente
La caída de Ana Rosa: el golpe de ‘Aruser@s’ que resquebraja una era televisiva
El programa de La Sexta ha conquistado la corona de su franja horaria durante toda la temporada
¿En qué tres cosas nos estamos equivocando para detener a la extrema derecha?
Ignorancia, instrumentalización y obsesión: los tropiezos en nuestro combate contra el odio en forma de partido político
No son las naranjas, es el cambio climático
«Señor Feijóo, ojalá hubiera criticado las cantidades tan miserables que las grandes empresas pagan a los agricultores»
La verdadera prioridad tras el 28M: PP y Vox incrementan sus salarios en más de 25 municipios
Los ayuntamientos se han convertido en su caja fuerte personal.
«¿Dónde está ese supermercado? ¡¿DÓNDE?!» Feijóo, su desconexión con la realidad y sus naranjas a 12 céntimos el kilo
«Posiblemente sea el precio que tenían la última vez que tuvo que hacer la compra», indicaron en redes.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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