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En las últimas jornadas se ha reportado un aumento significativo del precio del gas.
A raíz y previo al estallido de la guerra en Ucrania el precio del gas se ha visto incrementado. Para Enric Juliana, periodista, las alarmas empezaron a sonar cuando el verano pasado «el precio del gas en el mercado de fuguros (índice TTF holandés, principal referencia) alcanzó los 64 euros megavatio hora». Esto significa que «ya se había multiplicado por tres. Algo serio estaba pasando».
Recuerda el periodista que en agosto «Argelia rompió relaciones con Marruecos y anunció que en noviembre cerraba el gasoducto Magreb Europa por extinción del contrato. Los argelinos tenían cierta noción de lo que se avecinaba y también enviaron un aviso a España».

Por aquel entonces, dice Juliana, «Putin declaraba, hierático, que Rusia cumplía sus contratos. Sus contratos a largo plazo».
No obstante, «las reservas de Europa estaban bajas y los barcos metaneros iban muy buscados. Fuerte demanda en Asia. La flota de metaneros es de unos 400 buques en todo el mundo»
De acuerdo con este contexto previo «subía el gas y subía la electricidad, puesto que así lo determina el mecanismo de formación de la tarifa elécrica, el denominado sistema marginalista en el que se paga el precio de la última forma de producción que entra en el mercado que suelen ser las centrales de gas.
«Subía el gas, subía la electricidad y subía la inflación, claro está. Intervenían otros factores (encarecimiento de otros suministros por cuellos de botella en el mercado internacional), pero el vector principal era la electricidad ‘marginalista’. Empezó la discusión», expone.
«Con el precio del gas disparado, los saltos de agua se han convertido en minas de oro. El agua es un bien público movido por la madre naturaleza. El agua cae por el salto y hace girar unas turbinas (ya amortizadas) que producen electricidad barata a precio de obús ruso», prosigue.
«Para entender las resistencias durante estos meses a revisar el sistema de formación de la energía eléctrica hay que examinar la propiedad de los saltos de agua en España», apunta, haciendo referencia a las grandes empresas eléctricas españolas.
Concluye Juliana afirmando taxativamente que «Putin tenía perfectamente dibujada su estrategia. La ‘guerra’ empezó meses antes que los tanques rusos atravesasen la frontera de Ucrania. La guerra se libra en el campo de batalla, donde muere la gente; en internet y en los mercados de futuros de la energía».
Sin embargo, recuerda que «la novedad interesante de estos días es la ineludible intervención de la Unión Europea en el mercado energético para evitar su colapso como unión política».
1/ Algunas notas sobre el precio del gas. Hace un año, en un mundo en cuarentena, el precio del gas en el mercado libre giraba en torno a los 20 euros megawatio/hora. Esta semana ha superado los 235 euros. Se ha multiplicado por once. Es la guerra, claro está, pero hay algo más.
— Enric Juliana Ricart (@EnricJuliana) March 9, 2022
¿Qué pasaría si se paralizase la compra de gas ruso?
Enric Juliana explica en otro hilo que si «Europa paralizase de golpe las importaciones de gas ruso, el desplome de la economía alemana y del centro-este de Europa sería bíblico».
«Desde España cuesta imaginar lo que supone para Alemania la paralización del gasoducto Nord Stream 2 ante la agresión rusa. Ese gasoducto era un seguro de vida para su economia. Resolvía el suministro sin injerencias de terceros paíes. Era el Tratado de Paz Alemania-Rusia», expone.
1/ Sobre los pagos del gas. Si Europa paralizase de golpe las importaciones de gas ruso, el desplome de la economía alemana y del centro-este de Europa sería bíblico. Masas de deseperados asaltando las instituciones con la extrema derecha al frente.
— Enric Juliana Ricart (@EnricJuliana) March 7, 2022
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