20 Ene 2021
DESTACADA, Historia

Cómo alguien tan poco agraciado como Hitler quiso implementar una ‘raza superior’ 

Hitler, un hombrecillo bajito, malhumorado y con un ego desmesurado, quería ser recordado como artista en su juventud, pero su legado dista mucho de la belleza artística, y acabó siendo responsable de una de las mayores atrocidades cometidas por la humanidad, mediadas por la tenebrosa idea de una raza superior.

No cabe duda que encontrar alguna lógica a su propósitos y hechos resulta un trabajo inalcanzable para cualquier ser humano de bien. En el caso de Adolf Hitler, la mala interpretación de algunos libros concretos, obras musicales, e incluso momentos políticos e históricos, hicieron de este sujeto un monstruo que sería recordado en la historia por su crueldad y maldad infinita. Su racismo alcanzó unas dimensiones grotescas en una Europa en pañales, donde el miedo, la pobreza y la confusión eran el día a día. 

Racismo nazi, Hitler desatado

Adolf Hitler estaba obsesionado con ideas racistas mucho antes de asumir el cargo de canciller alemán. A través de sus discursos y escritos, Hitler difundió las ideas de «pureza racial» y la superioridad de la «raza alemana», a la que llamó la «raza superior» aria. Según él, esta raza tenía que permanecer pura para algún día conquistar el mundo. En la mente de Hitler, el «ario» ideal era rubio, de ojos azules y alto, todo lo contrario que él.

Se consideraba a sí mismo un pensador profundo y riguroso y estaba convencido de que había encontrado la clave para comprender un mundo extraordinariamente complejo. Creía que las características, actitudes, habilidades y comportamientos de una persona estaban determinados por su presunta constitución racial. 

Desde el punto de vista de Hitler, todos los grupos, razas o pueblos (usaba esos términos indistintamente) poseían rasgos inherentes e inmutables que se transmitían de generación en generación. Ningún individuo podía superar las cualidades innatas de la raza. Toda la historia humana podía explicarse en términos de la lucha de razas.

Hitler advertía que sobre la raza “aria” alemana, con unas supuestas características que curiosamente él no poseía, pesaba una amenaza de disolución tanto interna como externa. La amenaza interna estaba oculta en los matrimonios mixtos entre alemanes “arios” y miembros de razas inherentemente inferiores: judíos, romaníes, africanos y eslavos. Se decía que la descendencia de estos matrimonios diluía las características superiores reflejadas en la sangre alemana y que eso debilitaba la raza en su lucha por la supervivencia contra otras razas.

Los círculos gobernantes de la Alemania nazi, liderados por Hitler, vieron en los judíos no una comunidad religiosa, sino una «raza» peligrosa que «sobrevivió» a otras razas y las debilitó. Después de que Hitler llegó al poder, los maestros nazis en las escuelas comenzaron a aplicar los principios de la ideología racista en la práctica. Midieron el tamaño del cráneo y el largo de la nariz, registraron el color del cabello y los ojos de sus alumnos, evaluando su pertenencia a la verdadera «raza aria«. Al mismo tiempo, los estudiantes de origen judío y romaní a menudo eran humillados.

Cómo alguien tan poco agraciado como Hitler quiso implementar una ‘raza superior’

Tres fechas clave a tener en cuenta en la escalada racista de Hitler:

24 de febrero 1920

Los Nazis presentan su programa político.

En la ciudad alemana de Munich, se lleva a cabo el primer congreso general del Partido Nazi, denominado también como el Partido de los Trabajadores de Alemania. Adolf Hitler presenta el programa político del Partido de 25 puntos. Su plataforma se basa en el racismo. Los nazis exigen pureza racial en Alemania, ven su propósito como dominar las razas inferiores y definen a los judíos como enemigos raciales. El punto 4 concluye que por tanto, un judío no puede ser miembro de la nación.

18 de julio de 1925

Sale el primer volumen de Main Kampf.

Encarcelado por cargos de traición tras su fallido intento de tomar el poder en 1923, Adolf Hitler escribió Mein Kampf (Mi lucha) en la cárcel. En Mein Kampf, revela sus ideas racistas. Hitler entiende la historia como la lucha de las razas por el espacio vital. Sueña con una guerra de conquista en Oriente con la posterior esclavización de los pueblos eslavos por parte de Alemania. Hitler declara a los judíos un mal universal, que envenena a la nación y socava su «pureza racial». Exige la «expulsión» de los judíos de Alemania.

14 de julio de 1933

El Gobierno Nazi adopta la Ley de Pureza Racial.

Convencido de que la «pureza racial» sólo puede lograrse mediante la regulación estatal de la reproducción humana, Adolf Hitler emite una ley sobre la prevención de la descendencia con enfermedades hereditarias. Entre otras cosas, la ley prohíbe que «elementos no deseados» tengan hijos y prevé la esterilización forzada de personas con determinadas discapacidades físicas o mentales. En los próximos 18 meses, 400.000 personas estarán sujetas a la ley. Lo más curioso es que siguiendo sus propios postulados el mismo Hitler tendría que haber sido descartado como ‘ario puro’ e incluso esterilizado dada su altura y propensión  enfermedades neuronales e incluso mentales.

Sobre la «raza aria»

Era una creencia generalizada que los arios védicos (ver Veddas) eran étnicamente similares a los godos, vándalos y otros pueblos germánicos antiguos de la Völkerwanderung (emigración de pueblos o periodo de las grandes migraciones). Esta idea iba a menudo entrelazada con creencias antisemitas.

Era una creencia generalizada que los arios védicos (ver Veddas) eran étnicamente similares a los godos, vándalos y otros pueblos germánicos antiguos de la Völkerwanderung (emigración de pueblos o periodo de las grandes migraciones). Esta idea iba a menudo entrelazada con creencias antisemitas. Se afirmaba que existían pueblos arios y semíticos diferenciados, basándose en suposiciones sobre la historia étnica y lingüística del mundo antiguo. Así, las poblaciones semíticas llegaron a ser vistas como presencias extrañas dentro de las sociedades arias. En esta época estuvo muy difundida en Europa la obra de Arthur de Gobineau.

Como anécdota, debido al uso histórico racista de Ario, y especialmente el de raza aria en conexión con la propaganda del nazismo, la palabra se evita a veces en Occidente por sus connotaciones, al igual que el símbolo de la esvástica. Actualmente, India e Irán, países muy lejanos a Alemania, son los únicos países que usan la palabra ario como una denominación demográfica. Aria es además un nombre común de varón en India, Afganistán e Irán.

Ciertos antropólogos creen que, de haber existido un antiguo pueblo ario, sus representantes más cercanos serían los pueblos indoeuropeos que por esa época vivían cerca de lo que hoy es Persia, Afganistán, Kurdistán y no únicamente los grupos germánicos.

Las modernas hipótesis pseudocientíficas sobre los arios se remontan a los atlantes, hiperbóreos y lémures, los cuales habrían pasado sus conocimientos a diez principales subculturas, tales como la europea, hindú, persa, etc.

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