Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Anticorrupción quiere que el Supremo valore más la colaboración del comisionista mientras el PP intenta rebajarle la pena para que no entre en prisión.
LA REBAJA QUE NO CABÍA EN EL ESCRITO
La escena tiene algo de vodevil judicial, pero con consecuencias muy serias. El fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, comparece ante el Tribunal Supremo con una posición formal y otra política en el aire. Formalmente, mantiene la petición de 7 años de cárcel para Víctor de Aldama. Pero en su informe final defenderá que la aportación del comisionista ha sido lo bastante “relevante” como para merecer una rebaja mayor.
El episodio viene de lejos, aunque se precipitó entre el 5 y el 6 de mayo. La fiscal general del Estado, Teresa Peramato, frenó que Luzón modificara su escrito para incluir una atenuante muy cualificada que habría permitido reducir todavía más la pena solicitada. No se tocó el cálculo final. Pero sí el relato. Y en un juicio, el relato también pesa.
La petición de Anticorrupción sigue siendo clara sobre el papel: 4 años por organización criminal, 3 años por cohecho activo continuado y una multa de 3,7 millones de euros por aprovechamiento de información privilegiada. Total, 7 años. Sin embargo, Luzón añadió elementos que colocan a Aldama en una posición procesal más cómoda: no solo habría confesado, sino que habría mantenido y completado su reconocimiento durante el juicio oral.
La frase clave incorporada al escrito no es menor: “El reconocimiento de los hechos ha sido mantenido y completado en su declaración prestada en calidad de acusado el pasado 29 de abril en este juicio oral”. Dicho de otro modo: Aldama no solo habló. Según Anticorrupción, aportó piezas útiles para sostener la causa.
Ahí está el punto delicado. Porque cuando un acusado se convierte en pieza útil, el sistema empieza a mirarlo con otros ojos. Y cuando ese acusado sirve también para alimentar la ofensiva política contra el PSOE, la utilidad judicial se mezcla con otra utilidad mucho menos presentable. Ya no se trata solo de condenar una trama. Se trata de decidir quién paga, cuánto paga y quién puede seguir siendo usado como munición.
EL PP Y LA GEOMETRÍA MORAL DE LAS PENAS
El giro del PP es todavía más revelador. La acusación popular que dirige el partido pidió aplicar a Aldama la atenuante muy cualificada por confesión y colaboración, ajustando las penas para que ningún delito superara los 2 años de prisión. La suma global alcanzaría 5 años y 2 meses, pero el detalle importa: si los delitos individualmente no pasan de ese umbral, el tribunal podría decidir que Aldama no pisara la cárcel.
La maniobra encaja con lo ya contado por Spanish Revolution sobre cómo el PP rebajó la petición de pena a Aldama para intentar que no entre en prisión y seguir utilizándolo contra el PSOE. No es una contradicción menor. Es casi una radiografía. El partido que lleva meses agitando el caso como prueba de corrupción sistémica descubre, llegado el momento penal, que el principal comisionista merece suavidad.
La defensa de Koldo García lo resumió con una frase de bisturí: “Quien paga manda”. Y señaló algo incómodo para el tablero entero: la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil sitúa a Aldama como jefe real de la trama. Si eso es así, cuesta explicar tanto mimo procesal sin mirar al uso político del personaje.
Luzón también subrayó que algunas declaraciones del comisionista habrían quedado respaldadas por pruebas documentales y periciales. Entre ellas, la pericial caligráfica sobre un listado de obra pública aportado por Aldama, cuya letra manuscrita fue atribuida a Koldo García. También se incorporaron audios relacionados con la causa contra Santos Cerdán en la Audiencia Nacional, grabados por Koldo y localizados por la Guardia Civil en su domicilio.
Todo eso puede pesar en la sentencia. El tribunal, compuesto por 7 magistrados, tendrá la última palabra. Puede mantener la petición, valorar la colaboración, aplicar una atenuante más intensa o no hacerlo. La justicia tiene sus reglas. Pero la política ya ha enseñado las suyas.
El resultado es obsceno en su claridad. El mismo Aldama que sirve para construir titulares, comisiones de investigación y horas de tertulia puede convertirse ahora en un colaborador merecedor de indulgencia. La corrupción, cuando conviene, se combate con grandes palabras. Cuando deja de convenir, se negocia con calculadora.
La operación no va solo de salvar a Aldama: va de salvar la utilidad política de Aldama aunque haya que rebajar el precio penal de la corrupción.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir