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‘La vida consiste en no aceptar las injusticias’, señala la veterana activista antidesahucios
Núria Marcet, nació en Terrassa en 1930, en una familia religiosa de 14 hermanos y bien posicionada socialmente. De muy joven entró de monja en la Congregación de María Reparadora, en la que estuvo casi dos décadas, pero llegó un día en el que se dio cuenta de que aquello no era para ella, ya que había mucha gente de dinero, muy clasista, y aquello nunca le pareció bien.
Dejó los hábitos y se fue a vivir al Camp de la Bota, un barrio de chabolas hoy desaparecido. Allí formó una cooperativa de artesanía en la que trabajaba con población gitana, junto a figuras como la del sacerdote y activista social Francesc Botey.
Cuando desmantelaron el barrio, se puso a estudiar enfermería y estuvo en el Hospital Vall d’Hebron, durante la época de la Transición, pero aquella etapa tampoco fue definitiva para ella. Viajó varias veces a la India y, con el tiempo, se acabó estableciendo como profesora de yoga, una de las primeras que habría en la ciudad.
Tal y como recoge elDiario.es, Marcet llegó al Gótico a mediados de los 80 y lamenta que en las últimas décadas se está expulsando a vecinos de toda la vida por otros de mayor poder adquisitivo o por turistas, algo que no es solo una tragedia sino que significa un vecino menos.
Núria Marcet, que ahora cuenta con 91 años, llegó al activismo antidesahucios a través de la Asociación de Vecinos del Barrio Gótico. Este miércoles 12 de mayo, llega en su silla de ruedas empujada por un vecino a tratar de paralizar un desahucio en su barrio. A pesar de que ese día estaban programados hasta media docena de desalojos en el distrito, la anciana tenía claro que acudiría al de la calle Lleona, en donde vive una vecina que es amiga, Kris.
A medida que se acerca la hora, a la calle Lleona van llegando activistas. Desde la azotea del número 6 se asoma Kris, que les saluda y lanza besos. “¡Resiste!”, le gritan desde abajo. Al poco tiempo, aparece más gente con megáfonos y tambores y la calle se llena de griterío: “¡Vecina, despierta, desahucian en tu puerta!”.

Núria Marcet, la activista contra los desahucios más veterana de Barcelona
Núria Marcet es quizás la activista contra los desahucios más veterana de Barcelona y la más apreciada por sus compañeros de lucha. Desde hace varios años, acude casi cada semana a alguna de las convocatorias de la asociación ‘Resistim el Gòtic’ para frenar desalojos y aunque antes iba sola y andando, desde que sufrió una caída hace un año, lo hace en silla de ruedas y acompañada.
Además, desde hace un par de meses, esta mujer da nombre a un piso para mujeres sin hogar de la ciudad. Es una de las estancias del Centro de Inclusión Residencial (CIR) La Llavor, en Collserola, gestionado por Sant Joan de Déu en concierto con el Ayuntamiento de Barcelona. En febrero de 2020, cuando cumplió 90 años, también bautizaron con su nombre una de las salas de La Negreta.
A la hora del desahucio de su amiga, llega la procuradora, en nombre de la propiedad, y la técnica de la unidad antidesahucios del Ayuntamiento pero tras un retraso de más de tres horas no aparece la comitiva judicial y tampoco está claro si aparecerán los Mossos, aunque todo hace presagiar que no.
Pasadas las 14:00h se presenta la comitiva judicial y, tras una breve charla con todas las partes, acuerda suspender el lanzamiento. Kris y los demás activistas se dirigen al grupo para celebrarlo, emocionados. “Pues ha merecido la pena. Por fin podemos ir a comer”, sonríe la mujer. Y concluye: «La vida es muy sencilla, ¿no? Consiste en no aceptar las injusticias».
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