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El aumento en el uso de fibras sintéticas en la moda rápida tiene como resultado la ropa hecha de plástico tratado con sustancias tóxicas para la salud y el medio ambiente.
La ONU informa que compramos un 60% más de ropa en comparación con hace una década. La producción mundial de ropa se ha duplicado entre 2000 y 2015, pero su uso ha disminuido. La ropa se desecha después de solo 7-8 usos en promedio.

En Europa, cada persona consume 26 kg de ropa al año y tira 11 kg, lo que equivale a 5.8 millones de toneladas de residuos textiles anuales. Menos del 1% se recicla para hacer ropa nueva, mientras que el 87% se incendia o va a vertederos, lo que contribuye a las emisiones tóxicas y el calentamiento global. La industria de la moda es la cuarta causa de presión ambiental en el planeta y es la segunda industria más contaminante.
La producción de textiles sigue creciendo, actualmente se producen 109 millones de toneladas anuales. Para producir una camiseta de algodón se requieren 2,700 litros de agua, lo mismo que una persona consume en 2.5 años.
Gema Gómez, directora ejecutiva de Slow Fashion Next, menciona que la ropa que compramos y se produce es cada vez de peor calidad y es más difícil de reciclar. La mezcla de fibras como algodón y poliéster complica y encarece la separación de materiales.
La recuperación de una prenda requiere un trabajo manual para retirar botones y cremalleras. La ONU señala que la industria de la moda es la segunda industria más contaminante en el planeta.
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