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El grupo mexicano RLH Properties, dueño del hotel de cinco estrellas Villa Magna de Madrid, ha reforzado su presencia en España con la compra del hotel Bless Madrid a los Franco, un establecimiento de lujo en el barrio de Salamanca.
Esta empresa era propiedad y estaba presidida por el multimillonario mexicano Enrique Sanginés-Krause, conocido por haber financiado presuntamente los gastos opacos del rey Juan Carlos investigados por la Fiscalía.
Sanginés-Krause es socio en el negocio inmobiliario de Santiago Aguirre, hermano de Esperanza Aguirre y fundador y presidente de Savills Aguirre Newman, una poderosa consultora que ha asesorado a RLH en la transacción, junto con el bufete de abogados Pérez-Llorca, Deloitte y Hill International. Por otra parte, DLA y JLL han actuado como asesores de los vendedores.
En el contexto pandémico en el que nos encontramos, la venta del hotel por 114 millones de euros es todo un récord, aunque el precio está por debajo de los 135 millones que se pedían.

El inmueble, que consta de 111 habitaciones (incluidas 27 suites), restaurante, club bar, azotea con alberca y bar, spa y amplias salas de reuniones, pertenece a la española Breda Capital SL, presidida hasta hace unos días por un bisnieto del dictador Francisco Franco, Jaime Ardid Martínez-Bordiú.
Según datos del Ministerio de Hacienda, esta empresa recibió avales del Instituto de Crédito Oficial (ICO) por un importe de 2 millones a través de operaciones de financiación realizadas en agosto y noviembre de 2020, bajo la línea de liquidez extraordinaria autorizada por el Ministerio de Economía y Transformación Digital para paliar los efectos del COVID-19.
Breda Capital era una de las empresas del Grupo Didra, que pertenece a la familia Ardid, famosa por el matrimonio de uno de sus miembros, Rafael Ardid (nieto del general republicano Tomás Ardid), con María de la O Martínez-Bordiú, nieta del dictador. Didra está vinculada desde hace décadas al ladrillo.
Hasta ahora, el socio principal de Breda Capital incluía a Pintor Hodco SL (50%), una empresa de Aina controlada a través de una firma luxemburguesa que tiene entre sus inversiones un hotel en Berlín perteneciente a la cadena Axel, especializado en el cliente LGTBIQ +.
Le siguió CM 16 SL (20%), presidida por Jaime Ardid Martínez-Bordiú y que, según reveló el diario El Periódico en 2018, era propietaria de un inmueble que funcionó durante años como burdel en el Paseo de las Delicias de Madrid. Una de las consejeras era María de la O. Martínez-Bordiú Franco, nieta del dictador. Dos de sus hijos, biznietos de Franco, eran el consejero delegado y el apoderado de la inmobiliaria dueña del edificio convertido en burdel. Y su marido, el arquitecto Rafael Ardid, era también consejero delegado y presidente.
En marzo de 2017, la familia Salazar, antigua propietaria de SOS-Cuétara, llegaba a un acuerdo con el grupo Didra, propiedad de la familia Ardid Villoslada, para venderle el Gran Hotel Velázquez por 63 millones de euros.
Según explicaban expertos del sector en aquel momento, el cotizado establecimiento necesitaba una profunda reforma para la que se necesitarían entre 15 y 20 millones de euros.
Según las últimas cuentas de Breda Capital de 2019, contabilizaban unos 100 millones en activos y unos 60,23 millones en deudas con Banco Santander cuya garantía eran las acciones de los socios de la compañía. Tras la profunda remodelación y puesta en funcionamiento del hotel, la empresa facturó cerca de 12 millones en ese año y declaró 4,4 millones en pérdidas, según las cuentas formuladas el 28 de febrero de 2020.
Pero los negocios de la rama del clan Franco van más allá del ladrillo o los hoteles. Los Ardid Martínez-Bordiú comparten posiciones en empresas como Artemis Tours, un tour operador de lujo centrado en el mundo de la pesca, fueron accionistas de Dulcinea Nutrición, empresa de restauración que servía comidas a inmigrantes en Ceuta y que se encuentra en quiebra después de que el Gobierno rescindiese los contratos firmados con la empresa por los impagos de nóminas a los camareros y la falta de suministros.
También, desde InfoLibre, han noticiado las subastas las subastas que han realizado a través de Internet la familia Franco. «Estos obsequios realizados al dictador por entidades públicas no formarán ya nunca parte del patrimonio del Estado», aluden desde el diario.
«El menor de sus nietos ha vendido medallas, placas y otros objetos de la quincallería institucional que acabó en manos de los Franco durante la dictadura», añaden.
«Su entorno aduce que la norma por la que el rey incorpora todos los regalos institucionales a Patrimonio Nacional no estaba vigente cuando Franco era jefe del Estado», sentencian.
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