Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La jornada de ayer estuvo marcada por las polémicas que rodean a la figura de Enrique Arnaldo, jurista propuesto por el Partido Popular como nuevo miembro del Tribunal Constitucional.
A las 8 de la tarde Aimar Bretos reavivaba el tema desde las ondas de la Cadena Ser. «Enrique Arnaldo ya es, en la práctica, magistrado del Tribunal Constitucional porque así lo ha aprobado el Congreso y después el propio Tribunal Constitucional y ya no quedan más trámites», comenzaba.
«Surge esta noche una pregunta y es, ¿cómo el PP le ha hecho esto a la institución? Porque el PP ha forzado que se incorpore al Tribunal Constitucional un hombre con el hediondo pasado de Enrique Arnaldo», matizaba mordaz Bretos.

«Pues eso tendrá que contestarlo en algún momento Pablo Casado, que del pasado de Enrique Arnaldo sabe, porque lo conoce desde hace muchos años, tantos años que tenían relación los dos al menos desde 2005, y ahora les voy a explicar por que es relevante que ellos dos se conocieran ya en 2005», continuaba.
«En 1999, Pablo Casado empieza la carrera de Derecho en ICADE y se ve que se le atasca. En 2004 no había conseguido sacarse allí el título y se va a terminar la carrera al Centro de Estudios Cardenal Cisneros, que es un centro adscrito a la Universidad Complutense. En ese centro de repente y justo en los meses en los que empieza a despegar su carrera política, Pablo Casado, consigue aprobar ahí de golpe 12 asignaturas en cuatro meses, que es es un auténtico récord», explicaba.
Lo interesante resulta que «quien acompaña a Casado al despacho del director de la Cardenal Cisneros para presentárselo es, efectivamente, Enrique Arnaldo. 2005 Arnaldo, junto a otro catedrático, que ya está muerto, llevó a casado al despacho del director de la Cardenal Cisneros, Centro en el que Casado terminaría aprobando la carrera a un ritmo admirable, 12 asignaturas en cuatro meses».
«¿Cómo sabemos que fue Enrique Arnaldo quien acompañó a Pablo Casado al despacho del director del centro y se lo presentó? Porque nos lo ha confirmado esta misma tarde el entonces director del Centro, Alberto Pérez Vargas, lo ha confirmado a la Cadena SER», apostilla Bretos.
«A partir de ahí, irregularidad, que sepamos, ninguna, pero este episodio da la medida de la relación que existía entre Casado y Enrique Arnaldo y de cómo estos vínculos político – juristas, Universidad, crean círculos de influencia más o menos opacas y que terminan si uno sabe moverse bien, y Arnaldo sabía moverse bien, con un sillón en el Tribunal Constitucional para 9 años, ni más ni menos. El PP ha conseguido ejecutar sin fallo la operación diseñada en Génova, aunque el precio de esa operación sea someter al Tribunal de Garantías al mayor de los desprestigios», concluía el periodista.
Al respecto el periodista Eduardo Bayón ha tuiteado: «A ver si el Cifuentes en lugar de hacérselo a Ayuso se lo ha hecho Casado así mismo con Arnaldo y los 12 aprobados».
A ver si el Cifuentes en lugar de hacérselo a Ayuso se lo ha hecho Casado así mismo con Arnaldo y los 12 aprobados.
— Eduardo Bayón (@edubayon_) November 11, 2021
Él mismo previamente publicaría el vídeo en el que Aimar Bretos daba la información:
La relación entre Arnaldo y Casado se remonta a cuando el líder del PP se cambió al Centro Cardenal Cisneros para acabar la carrera de Derecho, logrando sacarse 12 asignaturas en 4 meses. Lo cuenta @AimarBretos.pic.twitter.com/IVAYdSp36W
— Eduardo Bayón (@edubayon_) November 11, 2021
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
González Amador y el negocio privado junto al poder público que Ayuso no podrá justificar jamás
Entre 2021 y 2023, Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso, ganó una media de casi 1,5 millones de euros al año. No está mal para un “ciudadano cualquiera”. Tampoco está mal que esos fueran, precisamente, los primeros años de su relación con la presidenta de la Comunidad de Madrid. Casualidades. Siempre casualidades. En Madrid parece que la suerte empresarial cae del cielo, pero solo en ciertos áticos, ciertos despachos y ciertas sociedades con nombres pulidos.
González Amador había creado su consultora en 2016. Al año siguiente empezó a hacer auditorías para Quirónprevención. Entonces sus facturaciones estaban por debajo de los 400.000 euros. Después vino el salto. Y no un salto pequeño. Un salto de esos que en cualquier democracia mínimamente higiénica obligaría a abrir ventanas, expedientes y preguntas públicas. Porque Quirón recibe cada año alrededor de 1.000 millones de euros por su cooperación hospitalaria en la Comunidad de Madrid. Ahí está la línea de puntos. No hace falta ser detective. Basta con no querer mirar hacia otro lado.
¿Ha cruzado Peinado la última línea?
El juez Juan Carlos Peinado ha vuelto a hacer lo que mejor define esta instrucción: estirar el caso hasta convertirlo en un espectáculo político con toga. El 20 de junio, el magistrado envió a juicio a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y le impuso medidas cautelares: retirada del pasaporte, prohibición de salir del territorio nacional y comparecencia quincenal en el juzgado. Hasta ahí, el repertorio habitual de una causa que lleva demasiado tiempo oliendo más a obsesión que a justicia.
Pero esta vez Peinado fue más lejos. Mucho más lejos. En su auto llegó a sugerir que los agentes encargados de escoltar a Begoña Gómez podrían, “bien por iniciativa propia o siguiendo órdenes de sus superiores jerárquicos”, colaborar en una hipotética fuga. Es decir, el juez no solo dibuja a la investigada como alguien que podría escapar. Dibuja también a policías nacionales como posibles cómplices. Sin una prueba concreta encima de la mesa. Sin individualizar conductas. Sin indicios determinados. Una sombra lanzada sobre servidores públicos porque sí. Porque encaja en el relato.
Israel mata al cámara Ahmed Wishah y vuelve a llamar “terrorista” al periodista muerto
El cámara de Al Jazeera Ahmed Wishah fue asesinado el 20 de junio en un ataque aéreo israelí contra una vivienda del campo de refugiados de Bureij, en el centro de Gaza. No murió en una abstracción bélica. No cayó en “daños colaterales”. Fue alcanzado por un bombardeo en una casa de un campo de refugiados, uno de esos lugares donde la palabra refugio ya suena a burla cruel cuando la maquinaria militar israelí decide que no hay techo, calle, hospital, escuela, convoy, tienda de campaña ni cámara que merezca seguir en pie.
Según Al Jazeera, en el ataque murieron dos personas y al menos otra persona palestina resultó herida. La cadena fue directa: condenó el “asesinato deliberado” de Ahmed Wishah, trabajador de Al Jazeera Mubasher, y recordó que es el 12º trabajador de la red asesinado en Gaza desde que comenzó la guerra genocida de Israel en octubre de 2023. Doce trabajadores de un mismo medio muertos. Doce. Luego vendrán los portavoces con su jerga de expediente, sus frases prefabricadas y sus acusaciones sin pruebas. Pero el dato queda ahí, como una losa sobre la conciencia de un mundo que mira demasiado y actúa demasiado poco.
Vídeo | Estrenamos este domingo la segunda parte del reportaje “Palestina y la historia que quieren borrar”
Spanish Revolution estrena este domingo a las 15:00 la segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”, el reportaje dirigido y presentado por Patricia Salvador dentro de #ReportajesSR, el proyecto audiovisual dirigido por Patricia Salvador y Lea Guggelman.
Bajo el título “La Nakba eterna”, esta nueva entrega continúa el recorrido iniciado en el primer capítulo, donde se abordaba la Nakba para desmontar la mentira de que la historia de Palestina comienza el 7 de octubre.
Vídeo | El turismo que saquea las ciudades mientras sonríe para la foto
El turismo urbano ya no puede seguir vendiéndose como una postal amable, una maleta con ruedas y una pareja haciéndose fotos frente a una fachada histórica. En demasiadas ciudades se ha convertido en otra cosa. En una forma educada de saqueo. Entra sonriendo, paga tres noches, deja propina si toca, sube una historia a Instagram y se marcha. Lo que queda detrás no sale en la foto: alquileres imposibles, vecinas expulsadas, comercios de barrio sustituidos por locales sin alma y calles que ya no pertenecen a quienes las habitan.
No es turismo. Es extracción.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir