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El verdadero mensaje resonó: la diversidad lingüística es un patrimonio que merece reconocimiento y respeto
Cuando el reloj marcaba las 12:07 del 19 de septiembre, la Cámara del Congreso se vistió con los matices de las lenguas cooficiales de España. No era una simple exhibición lingüística; era el reflejo de una España multifacética. En esa histórica jornada, el espacio usualmente dominado por el castellano resonó con tonalidades de gallego, catalán y euskera. Una entrada significativa y esperada por muchas y muchos.
El Pleno del Congreso parecía tener su propia banda sonora compuesta por los diferentes idiomas de la nación. El hecho de que se haya llegado a este punto es un triunfo notable. Pero lo que debería haber sido un homenaje a la diversidad fue ensombrecido por las claras contradicciones de ciertos partidos. “Un día histórico”, murmuraban en los pasillos, una frase que reflejaba el optimismo de algunos y el escepticismo de otros.
Lo resumimos en estas 10 claves:
Reconocimiento. El Congreso, por primera vez, escuchó de manera oficial a un diputado, en este caso, Juan Ramón Gómez Besteiro, hablar en gallego, reconociendo la diversidad lingüística de España.
Reforma. La Cámara Baja comenzó la reforma del Reglamento del Congreso para permitir oficialmente el uso de las lenguas cooficiales, una reivindicación que ha sido históricamente defendida por grupos nacionalistas e independentistas.
Controversia. A pesar del debate sobre el posible «rompimiento» de España debido a la inclusión de estas lenguas, el Partido Popular evidenció contradicciones en su posición, con Borja Sémper criticando el uso de lenguas cooficiales, pero posteriormente usando el euskera en su discurso.
Historia. El día fue calificado como «histórico» por muchos presentes, incluyendo políticos como Oriol Junqueras, Míriam Nogueras y Néstor Rego.
Pinganillos. Hubo un interés notable en los aparatos de traducción, los pinganillos. Durante las intervenciones en gallego y catalán, estos dispositivos no fueron ampliamente usados, pero sí durante las intervenciones en euskera.
Desacuerdos. Las derechas, particularmente el Partido Popular y Vox, intentaron boicotear o interrumpir el debate debido al uso de lenguas cooficiales. La presidenta del Congreso, Francina Armengol, defendió la diversidad lingüística y la inclusión de estas lenguas en el debate parlamentario.
Votación. A pesar de las críticas, la reforma del reglamento fue aprobada con el apoyo de diversos partidos, incluyendo PSOE, Sumar, PNV, EH Bildu, Esquerra, BNG, Junts y CC.
Valor simbólico. Cada intervención en una lengua cooficial contó una historia. Gabriel Rufián, por ejemplo, mencionó que habla catalán gracias a sus abuelos andaluces y homenajeó a Joan Tardà, defensor de la diversidad lingüística.
Gobierno. Mientras que miembros del Gobierno no usaron traducción para el catalán o gallego, sí lo hicieron para el euskera. Miquel Iceta e Isabel Rodríguez fueron particularmente expresivos en sus aplausos durante el debate.
Pluralidad. El debate culminó reconociendo y respetando la diversidad lingüística de España, permitiendo que todas las lenguas sobrevolaran el Congreso sin interrupciones o llamadas de atención.
En una jornada en la que se debían resaltar las voces de toda España, las contradicciones y desplantes se convirtieron en protagonistas. Sin embargo, el verdadero mensaje resonó: la diversidad lingüística es un patrimonio que merece reconocimiento y respeto. Como bien apuntó Agirretxea, «se trata de reconocer y respetar las lenguas». A pesar de los obstáculos y controversias, este día pasará a la historia como uno en el que, al menos por un breve momento, la Cámara se pareció más a la verdadera España.
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