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«El Fascismo no es una opinión, sino un crimen», es la frase que más se ha dejado escuchar en Italia tras los altercados de este fin de semana.
Este sábado al menos una docena de personas terminaron detenidas durante una manifestación en Roma contra el pasaporte COVID, que derivó en graves disturbios y en el asalto a la sede del principal sindicato italiano, la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL). El resultado: 38 policías heridos, seiscientos manifestantes identificados y doce detenidos.
Entre las personas detenidas se encuentran el líder nacional de Forza Nuova, Giuliano Castellino, y el responsable romano, Roberto Fiore, así como otro antiguo miembro de los extintos Núcleos Armados Revolucionarios (NAR). Según imágenes recogidas por La Repubblica, ambos se separaron de la marcha para atacar la sede de la CGIL. La detención de ambos ha sido confirmada al diario italiano por fuentes policiales.
A pesar de que el partido Fuerza Nueva ha quedado sin sus cabecillas, según informa La Repubblica, durante todo el domingo el canal de Telegram del movimiento ha estado activo con mensajes que ensalzaban los disturbios de la tarde del sábado en Roma.

Ilegalización de la extrema derecha
La situación ha llegado a tal límite que en Italia ya se ha puesto sobre la mesa la necesidad de ilegalizar los movimientos y partidos neofascistas, que en estos momentos medran a raíz del malestar de la pandemia. El que ha dado el pistoletazo de salida fue Maurizio Landini, el secretario general del sindicato atacado, la CGIL. «Todas esas formaciones que se identifican con el fascismo deben ser disueltas. Es el momento de decirlo claramente», indicó el líder sindical ante cientos de personas que se congregaron a las puertas de la sede coreando el himno partisano ‘Bella ciao’.
Landini aseguró que fue «un ataque a la democracia» y «una ofensa a la Constitución» republicana que surgió tras la caída del régimen y que de hecho prohíbe en sus disposiciones finales la reorganización «bajo cualquier forma» del Partido Fascista. Por esa razón convocó una manifestación nacional el próximo sábado bajo el lema «Mai più Fascismo» (Nunca más fascismo).
Su propuesta de ilegalizar este tipo de organizaciones ha sido secundada por varios políticos de la izquierda italiana, entre ellas el ministro de Trabajo y Políticas Sociales, Andrea Orlando. Orlando consideró que la propuesta de Landini «tiene elementos de fundamento significativos» porque, a su parecer, se deben «construir instrumentos para defender la República y la democracia de un modo más eficaz».
El diputado del Partido Demócrata (PD), Emanuele Fiano avanzó por su parte que el lunes presentará una moción urgente en la Cámara de Diputados para pedir la disolución de los movimientos fascistas.
La misma exigencia llegó de la Asociación Nacional de los Partisanos de Italia (ANPI) que, como muchos otros políticos, parafraseó al expresidente Sandro Pertini, emblema del antifascismo: «El Fascismo no es una opinión, sino un crimen».
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