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El alto el fuego se ha convertido en una farsa sostenida por bombas, hambre y mentiras diplomáticas
ISRAEL VUELVE A MATAR BAJO LA SOMBRA DE UN “ALTO EL FUEGO”
Israel ha vuelto a bombardear Gaza durante todo el domingo 19 de octubre. Lo ha hecho tras acusar a Hamás de romper una tregua que ya había violado al menos 47 veces en la última semana. Los ataques se concentraron en Rafah y Jabalia y dejaron al menos 36 personas asesinadas, entre ellas varios menores, técnicos de televisión y una mujer con sus dos hijos.
Asi se ve Gaza esta tarde, "Israel" perpetró hace unos minutos más de 20 bombardeos seguidos sobre la ciudad de Khan Younis, al sur de Gaza.
— Daniel Mayakovski (@DaniMayakovski) October 19, 2025
Decían los sionistas que si Hamas devolvia a los rehenes vivos todo se acabaría, se los devolvieron y aquí tienen la respuesta.
Nunca se… pic.twitter.com/v6V1BZ1c18
Benjamín Netanyahu justificó la matanza alegando “fuego cruzado” de milicianos palestinos. Horas después, y con los hospitales convertidos en morgues, el mismo ejército que mató a decenas de civiles anunció que “volvía a respetar el alto el fuego”.
El cinismo político se traduce en cadáveres: Israel prohíbe la entrada de ayuda humanitaria “hasta nuevo aviso”, pese a que el paso de Rafah lleva semanas cerrado y más de 1,5 millones de palestinos dependen de ese punto para sobrevivir. Según el Ministerio de Sanidad gazatí, los ataques afectaron incluso a una empresa de producción audiovisual que trabajaba para Al Jazeera, donde fueron asesinados un técnico y el hijo de un periodista.
No fue un error. Fue un mensaje: ningún testigo debe quedar con vida.
EL GENOCIDIO CONTINÚA CON APOYO OCCIDENTAL Y SILENCIO INTERNACIONAL
Central Gaza now. pic.twitter.com/v9xnVaFpQh
— Muhammad Smiry 🇵🇸 (@MuhammadSmiry) October 19, 2025
Mientras las bombas caían, Donald Trump aseguraba desde Washington que “no hay plazo” para el desarme de Hamás, y que si no lo cumplen “lo haremos por ellos”. La frase resume la hipocresía imperial: Estados Unidos ampara cada masacre israelí mientras habla de paz con la boca llena de pólvora.
Trump ha enviado a su enviado especial Steve Witkoff y a su yerno Jared Kushner para “evaluar” el alto el fuego, el mismo que Israel destruye cada noche. Netanyahu, por su parte, ha suspendido su juicio por corrupción alegando “reuniones diplomáticas urgentes”. El genocidio se convierte así en coartada judicial y herramienta electoral.
En paralelo, Israel ha devuelto a Gaza 15 cuerpos de palestinos torturados, algunos con signos de esposas, vendajes en los ojos y fracturas. Ya son 150 los cuerpos entregados en esas condiciones desde el inicio de la supuesta tregua. En el hospital Nasser, las familias intentan reconocer a sus seres queridos a través de fotografías de cadáveres desfigurados. “Los devuelven con números, no con nombres”, denunció un médico gazatí.
En Cisjordania, los colonos siguen actuando con total impunidad. Este domingo, una veintena de ellos atacó a campesinos palestinos durante la recogida de aceitunas, con la protección pasiva del ejército israelí. Golpearon a una anciana hasta dejarla inconsciente y prendieron fuego a dos coches. Un periodista estadounidense documentó la agresión pese a identificarse como prensa. “Fue una emboscada”, declaró uno de los supervivientes.
Mientras tanto, los ministros ultraderechistas Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich exigen “reanudar los combates con toda la fuerza”. Ben Gvir, condenado por incitación al odio, ha llamado “grupo nazi” a la población palestina, y Smotrich ha publicado una sola palabra: “Guerra”. La coalición de Netanyahu no gobierna: ejecuta.
Bajo esa lógica, Israel ocupa ya el 53% de la Franja de Gaza, impone líneas de segregación y mantiene centros de detención extrajudicial donde los cuerpos aparecen con marcas de tortura. Es la fase dos del genocidio israelí, disfrazada de proceso de “seguridad”.
El alto el fuego es una mentira con sello diplomático. Gaza sigue siendo bombardeada, sus habitantes siguen hambrientos, y los verdugos siguen impunes.
Porque cuando los poderosos rompen sus propias treguas, lo que realmente están firmando es el derecho a seguir matando.
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