El gobierno de Irán ha ejecutado este sábado a dos jóvenes, Mohammad Mehdi Karami y Seyed Mohammad Hosseini.
Tras ser condenados por su participación en las protestas, que han sacudido el país desde mediados de septiembre por la muerte de Mahsa Amini a mano de la policía iraní por llevar mal colocado el velo, el gobierno de Irán ha ejecutado este sábado a dos jóvenes, Mohammad Mehdi Karami y Seyed Mohammad Hosseini.

Karami, de 22 años, era el campeón de karate iraní-kurdo y había representado a Irán en competiciones internacionales. Hosseini, de 20 años, era huérfano y trabajaba como voluntario entrenando a niños.
Ambos fueron acusados de matar a un miembro de la fuerza paramilitar Basij durante los disturbios que tuvieron lugar en la localidad de Karaj, cerca de Teherán, en noviembre, según ha informado la agencia iraní ‘Mizan’.
Presuntamente los dos jóvenes participaron en los disturbios que se produjeron en la localidad de Karaj, cerca de Teherán, donde intentaron cortar la autopista Karaj-Qazvin.
Durante este hecho, la agencia explica, que «mataron a cuchilladas al basiji Ruhollah Ajamian, delito por el que fueron acusadas un total de 16 personas, de las que cuatro fueron condenadas a muerte».
La condena a muerte de los jóvenes, no obstante, ha sido criticado por organizaciones internacionales de derechos humanos, como Amnistía Internacional, por las violaciones a las garantías legales.
Esta ejecución se suma a las de otros cuatro jóvenes condenados a muerte por su participación en las protestas en diciembre y las 26 personas más que han sido condenadas a muerte. Según estimaciones de organizaciones no gubernamentales, más de 450 personas han muerto en las protestas reprimidas con contundencia por la policía iraní.
Desde Europa también se han hecho latentes los posicionamientos críticos. El ministro holandés se ha mostrado «consternado». «Las acciones de hoy de Irán subrayan la necesidad de una respuesta aún más contundente de la UE», hacía saber este pasado sábado.
La Unión Europea, por su parte, también se ha declarado «horrorizada» y ha reiterado «su oposición firme y de principios al uso de la pena capital en todo momento y en todas las circunstancias; un castigo cruel e inhumano, que no actúa como elemento disuasorio del delito y representa una negación inaceptable de la dignidad y la integridad humanas».
Related posts
SÍGUENOS
¿A veces se necesita un dictador? Trump y la normalización del autoritarismo
Cuando el poder deja de esconder su desprecio por la democracia, ya no estamos ante un desliz retórico, sino ante una advertencia.
La voz de Hind Rajab llega a los Oscar
Un reconocimiento internacional a una niña asesinada en Gaza que el cine convierte en memoria incómoda
Asumir al amo
Groenlandia vuelve a ser moneda de cambio mientras Dinamarca normaliza que otros decidan sobre su territorio.
Vídeo | ¿Qué está pasando en Irán?
Nuestra compañera Patricia Salvador lo explica con claridad. Lo que empezó como una protesta por la economía ya es un pulso directo al régimen: contra la corrupción, la represión y un sistema que se sostiene controlando el cuerpo y la vida de las mujeres. Si…
Vídeo | La DANA que arrasó Valencia y la política que se escondió detrás de una mochila
Marina Lobo desmenuza el caos, las mentiras y la cadena de irresponsables
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir