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Mientras la Casa Blanca presume de crecimiento, el mercado laboral estadounidense registra su peor enero desde la crisis de 2009.
El relato oficial insiste en vender un “nuevo siglo dorado” para Estados Unidos. La retórica triunfal de Donald Trump choca, sin embargo, con una realidad mucho más prosaica: enero de 2026 cerró con más de 108.000 despidos anunciados, más del doble que los casi 50.000 comunicados en enero de 2025, y el peor dato para un mes de enero desde 2009, en plena Gran Recesión. Las cifras no son una opinión. Proceden del último informe de Challenger, Gray & Christmas, referencia habitual en el seguimiento de recortes de empleo en Estados Unidos.
El contraste es brutal. Mientras el discurso político celebra un crecimiento del PIB cercano al 4 %, el empleo se desacopla y vuelve a pagar la factura de un modelo que prioriza beneficios y recompras de acciones sobre estabilidad laboral. Las y los trabajadores escuchan promesas; las y los directivos ejecutan recortes.
DESPIDOS MASIVOS EN PLENO RELATO TRIUNFAL
El informe publicado el 5 de febrero de 2026 deja poco margen a la interpretación complaciente. 108.000 recortes anunciados en un solo mes no son una anomalía puntual. Son una señal. Andy Challenger, directivo de la consultora, calificó el dato de “alto” y advirtió de que las empresas son “poco optimistas” respecto al horizonte de 2026. El termómetro empresarial no detecta el “boom” que proclama la Casa Blanca.
Los nombres propios del ajuste lo confirman. UPS comunicó 30.000 despidos y Amazon anunció 16.000. Dos gigantes logísticos que crecieron al calor de la pandemia y ahora reajustan plantillas sin que el mercado laboral absorba el golpe. No es reconversión, es poda.
El deterioro alcanza incluso a sectores que venían amortiguando la caída. La sanidad anunció más de 17.000 despidos en enero, el peor registro desde abril de 2020, cuando la COVID-19 paralizó el país. Que el sector que cuidó durante la emergencia vuelva a recortar en 2026 es un síntoma político, no técnico.
La explicación fácil apunta a la automatización. Pero el propio informe lo desmiente: la inteligencia artificial explica solo el 7 % de los despidos comunicados en enero. El resto responde a decisiones de negocio, a expectativas de beneficio y a políticas públicas que abaratan el despido y encarecen la vida.
La respuesta política tampoco se hizo esperar. Mark Pocan resumió el momento con ironía seca: “Tanto para la ‘Edad Dorada de América’”. No hay metáfora más precisa cuando los despidos alcanzan un máximo de 17 años.
CRECIMIENTO SIN EMPLEO Y EL NEGOCIO DE LOS RECORTES
El problema no es solo cuántos empleos se destruyen, sino cuántos se crean. En enero de 2026, las empresas estadounidenses anunciaron apenas 5.300 planes de contratación, el dato más bajo para ese mes desde que se registran en 2009. Es decir, se despide mucho y se contrata poco. La inseguridad se convierte en norma.
Sara Nelson, presidenta del sindicato de tripulantes de cabina, lo sintetizó con números: los despidos crecen más de un 100 % interanual y más de un 300 % respecto a enero de 2024, mientras los planes de contratación caen a mínimos de dos décadas. Las y los trabajadores se aferran a su empleo porque no hay red.
La lectura macroeconómica añade otra capa de gravedad. Mohamed El-Erian, desde la Wharton School, calificó el informe de “sobrio” y señaló una tendencia inquietante: el crecimiento del PIB convive con la destrucción de empleo, acelerando la desigualdad y el divorcio entre economía y sociedad. Si el crecimiento no crea trabajo, crea conflicto.
Desde el ámbito social, las y los activistas vuelven a la raíz del problema. Las rebajas fiscales a grandes corporaciones no se traducen en empleo, sino en beneficios. “Los recortes fiscales crean ganancias, no trabajos”, resumió Melanie D’Arrigo, recordando una promesa que se repite legislatura tras legislatura. La evidencia empírica de 2026 la desmiente de nuevo.
Incluso los laboratorios de empleo advierten del atasco. Indeed Hiring Lab explicó que las personas trabajadoras “se aferran a su puesto” porque las empresas no están incorporando personal. La movilidad se congela, el salario pierde poder adquisitivo y la precariedad se normaliza bajo un discurso de prosperidad.
Cifras, fechas y nombres propios dibujan el mismo cuadro: enero de 2026 marca un punto de inflexión en el relato. 108.000 despidos, 5.300 contrataciones, 30.000 recortes en UPS, 16.000 en Amazon, 17.000 en sanidad y solo un 7 % atribuible a la IA. El resto es política económica.
Cuando el crecimiento no llega a las nóminas y sí a los dividendos, lo que llaman “edad dorada” es, para millones, una edad de plomo.
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