Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Una nueva ofensiva internacional busca desmantelar las redes criminales que saquean los bosques tropicales y lavan miles de millones en oro, madera y sangre ambiental.
UN NEGOCIO ILEGAL QUE ENRIQUECE A LOS MISMOS DE SIEMPRE
Cada año, el crimen organizado gana miles de millones de dólares saqueando los bosques del planeta. La frase del secretario general de Interpol, Valdecy Urquiza, resume la magnitud del problema. No se trata de unos pocos taladores armados con motosierras, sino de una maquinaria global que combina corrupción, blanqueo de capitales y violencia. La tala ilegal, el tráfico de madera y la minería ilícita forman un triángulo que alimenta una economía paralela que destruye los pulmones del planeta y enriquece a quienes, desde despachos con aire acondicionado, se presentan como empresarios o filántropos.
El nuevo operativo de Interpol —anunciado en Río de Janeiro durante la Cumbre Global Unidos por la Vida Silvestre— apunta a los territorios más castigados: Brasil, Ecuador, Indonesia, Papúa Nueva Guinea y Perú. Zonas donde la deforestación no es un fenómeno natural, sino un crimen organizado con ramificaciones internacionales. La iniciativa, bautizada como Programa de Asistencia a las Fuerzas del Orden para Reducir la Deforestación Tropical (LEAP), nació en 2018 y hoy entra en una nueva fase con la coordinación de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y el apoyo financiero de la Iniciativa Internacional de Clima y Bosques de Noruega.
La operación llega justo antes de la COP30, que se celebrará en Brasil, y pone sobre la mesa una verdad incómoda: mientras los gobiernos negocian metas climáticas, las mafias extraen madera y oro con total impunidad. En la Cuenca del Amazonas, por ejemplo, la policía brasileña destruyó la semana pasada más de 270 dragas mineras ilegales en el río Madeira, una zona donde el mercurio contamina los peces y el agua de comunidades indígenas enteras. Según Interpol, detrás de esas dragas se esconden redes transnacionales que operan entre Brasil, Bolivia y Perú, financiadas por el contrabando de oro y el lavado de dinero.
La deforestación no es solo un crimen ambiental. Es una estructura de poder. Un entramado que depende de la connivencia de élites locales, funcionarios corruptos y mercados internacionales dispuestos a pagar por madera, minerales o soja sin preguntar de dónde vienen.
EL ECOCIDIO COMO MODELO ECONÓMICO
La directora ejecutiva de la UNODC, Ghada Waly, lo expresó sin rodeos: la deforestación ilegal “debilita el Estado de derecho y financia el crimen organizado”. Pero también hay que decir que el sistema financiero internacional lo permite. Bancos, aseguradoras y grandes corporaciones siguen moviendo el dinero sucio que proviene de la destrucción ambiental. La selva amazónica se quema en un extremo, y en el otro el oro ilegal se funde y se vende como “sostenible”.
El LEAP comenzó mapeando rutas de tráfico de madera y hoy coordina investigaciones transfronterizas que han permitido la incautación de millones de dólares en recursos ilícitos. En América Latina se han documentado centenares de crímenes ambientales y decenas de arrestos en nueve países, pero el impacto sigue siendo desigual frente a la magnitud del saqueo. Las redes criminales operan con tecnología de punta, protección política y estructuras legales que dificultan su persecución.
En muchos casos, las comunidades locales terminan criminalizadas por defender sus tierras, mientras los verdaderos responsables —empresas mineras, intermediarios financieros y exportadores— permanecen a salvo. Las y los defensores ambientales asesinados cada año son el reflejo más brutal de este desequilibrio. Según Global Witness, más de 200 personas fueron asesinadas en 2023 por defender bosques, ríos y territorios.
La minería ilegal no es una economía de subsistencia, sino una de dominación. A través de ella, el capital global extiende sus tentáculos sobre territorios indígenas, fragmenta comunidades y contamina ríos con mercurio. En la Cuenca del Amazonas, esa minería ya es una de las principales causas de deforestación, desplazamiento y enfermedad.
El nuevo programa de Interpol promete mejorar el intercambio de inteligencia y fortalecer la cooperación entre agencias, pero su éxito dependerá de algo más que de redadas. Requerirá desmantelar los sistemas de impunidad que permiten a los poderosos esconder sus beneficios bajo el barniz de la legalidad.
Porque mientras los países ricos discuten objetivos climáticos y financiamientos verdes, la selva sigue cayendo al ritmo del oro y la madera.
Y no habrá pacto climático posible si el crimen organizado sigue gestionando el pulmón del planeta.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Trump fantasea con cancelar elecciones mientras EEUU se acerca peligrosamente al autoritarismo
Donald Trump vuelve a hacer una de esas cosas que sus portavoces intentan vender después como “sarcasmo”, “provocación” o “una simple broma”. El problema es que ya nadie puede fingir ingenuidad. Cuando un presidente que intentó revertir unas elecciones, alentó el asalto al Capitolio y lleva años difundiendo mentiras sobre fraude electoral habla de cancelar elecciones, la cuestión deja de ser retórica. Se convierte en una amenaza política real. Trump lo ha insinuado varias veces en los últimos meses. Primero hablando con Zelenski sobre la suspensión electoral en Ucrania durante la guerra. “Eso es algo bueno”, llegó a decir. Después sugiriendo que “ni siquiera debería haber elecciones” debido a su supuesto éxito presidencial. Y la Casa Blanca, como siempre, corriendo detrás para apagar el incendio diciendo que “solo estaba bromeando”.
La nueva concentración mediática llega con bandera israelí
Glenn Greenwald ha señalado una coincidencia que debería preocupar bastante más de lo que preocupará: justo cuando el apoyo público a Israel cae en Estados Unidos y en buena parte de Occidente, algunas de las grandes plataformas mediáticas pasan a estar dirigidas o condicionadas por perfiles abiertamente alineados con el sionismo. El caso de Bari Weiss, situada para supervisar operaciones editoriales de CBS News y también CNN, no es un simple movimiento empresarial. Es una decisión política dentro del corazón del ecosistema informativo estadounidense. Y llega en un momento muy concreto: cuando las imágenes de Gaza, el asedio, la destrucción y la impunidad israelí han roto una parte del consenso fabricado durante décadas.
Somalia llenó un estadio para recibir al árbitro que EEUU expulsó del Mundial
. En Estados Unidos, Artan pasó 11 horas retenido en el aeropuerto de Miami, fue interrogado, llevado a una celda de detención y finalmente deportado a Estambul pese a asegurar que tenía “todos los papeles en regla” y “la visa correcta”. Había sido seleccionado por la FIFA entre 52 árbitros del torneo y formaba parte del grupo de siete jueces africanos convocados. No hablamos de alguien que llegó improvisando a una frontera. Llegó con documentación oficial, trayectoria profesional de más de una década y un sueño legítimo. Aun así, la maquinaria migratoria de Trump lo trituró sin darle una explicación concreta.
Vídeo | Revolución Flamingo: Albania se levanta contra el colonialismo de lujo de los Trump
Un pueblo entero plantándose contra millonarios, fondos buitre y gobiernos dispuestos a vender su costa al mejor postor
Vídeo | Belfast arde: la extrema derecha convierte un crimen en una cacería racista
Casas de familias migrantes atacadas, menores aterrorizados y Europa fingiendo sorpresa ante el odio que lleva años alimentando
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir