Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Más del 50% del plástico fabricado en la historia se produjo desde 2002, y la producción se duplicará en 2040.
Un estudio reciente ha revelado que los cerebros humanos contienen cantidades alarmantes de nanoplásticos, hasta el punto de que un solo cerebro puede albergar el equivalente a una cuchara de plástico. Las muestras cerebrales analizadas en 2024 contenían entre un 50% más de microplásticos que aquellas extraídas en 2016. Según Matthew Campen, profesor de ciencias farmacéuticas en la Universidad de Nuevo México, el peso del plástico en los cerebros analizados representa el 0,48% del total del órgano. Un dato que refleja la invasiva presencia de los residuos plásticos en nuestro cuerpo.
El estudio también halló hasta cinco veces más microplásticos en los cerebros de personas diagnosticadas con demencia, con concentraciones especialmente altas en arterias y vénulas, así como en las células inmunitarias del cerebro. Aunque la investigación no concluye que los microplásticos causen demencia, se reconoce que su acumulación podría estar relacionada con el deterioro de los mecanismos de limpieza del cerebro.
Esta no es la primera evidencia de la infiltración plástica en el organismo humano. Estudios previos han identificado microplásticos en el corazón, vasos sanguíneos, pulmones, hígado, riñones, testículos, tracto gastrointestinal y placenta. Se han hallado, además, en el tejido nasal, en la base del cerebro y en los testículos masculinos, poniendo en jaque la salud reproductiva.
La industria del plástico y su legado tóxico
El crecimiento de la producción plástica ha sido exponencial: más del 50% del plástico fabricado en la historia se produjo desde 2002, y la producción se duplicará en 2040. Este ritmo descontrolado de fabricación ha convertido a los plásticos en una amenaza ambiental y sanitaria. Según un informe de 2023 de la Minderoo – Monaco Commission on Plastics and Human Health, el impacto negativo del plástico se manifiesta en cada etapa de su ciclo de vida, desde su producción hasta su disposición final.
Los microplásticos no solo se alojan en los tejidos, sino que también transportan sustancias tóxicas como bisfenoles, ftalatos, retardantes de llama, metales pesados y PFAS. Estos compuestos son conocidos disruptores endocrinos, es decir, alteran el equilibrio hormonal, afectando la fertilidad, el desarrollo sexual y el sistema inmunológico. En el caso de los plásticos hallados en el cerebro, los investigadores sugieren que podrían infiltrarse a través de los lípidos que consumimos, dado que el cerebro es el órgano con mayor concentración de grasa en el cuerpo humano.
Mientras tanto, la industria química y plástica sigue negando los efectos nocivos del plástico sobre la salud. La American Chemistry Council insistió en que «la evidencia científica actual no demuestra que los microplásticos en los alimentos representen un riesgo». Un argumento que recuerda demasiado a las estrategias de la industria tabacalera cuando negaban los efectos cancerígenos del cigarrillo.
No se trata de una cuestión de paranoia ambientalista, sino de supervivencia. Cada nuevo estudio confirma que vivimos rodeadas y rodeados de plástico, lo ingerimos, lo respiramos y ahora sabemos que lo albergamos en el cerebro. Ante la inacción política, la solución no puede recaer solo en los individuos. Urge una regulación global que limite la producción de plástico, prohíba los compuestos tóxicos y obligue a las grandes corporaciones a asumir responsabilidades. Lo contrario es condenarnos a ser, cada vez más, organismos híbridos entre carne y plástico.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
2 Comments
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
Aquí en España dejareis de tirar vuestras latas cuando os paguen por ellas. El Medio Ambiente os importa lo que sois.
Homopetrolius