El Gobierno financia con 28,5 millones el fondo de defensa de Pablo Casado y el sobrino de Ana Botín
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Nada nuevo: dinero público para financiar negocios privados vinculados a las élites políticas y económicas
El fondo de inversión Hyperion Fund, vinculado a Pablo Casado y al sobrino de Ana Botín, Ricardo Gómez-Acebo Botín, acaba de recibir 28,5 millones de euros de financiación pública a través del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), organismo dependiente del Ministerio de Ciencia. Esta inyección de capital público se justifica bajo el programa Innvierte, que supuestamente busca «promover la innovación empresarial mediante el apoyo a la inversión de capital riesgo en empresas de base tecnológica o innovadoras». Sin embargo, lo que tenemos aquí es otra muestra del clásico modelo español de privatización de beneficios y socialización de riesgos.
El Hyperion Fund está especializado en tecnologías duales de defensa, aeroespacio y ciberseguridad, sectores altamente lucrativos y estrechamente vinculados a las industrias militares y de seguridad. Este fondo cuenta ya con un patrimonio de 150 millones de euros, aprobado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en enero de 2024, y debe invertir al menos un 51% de su capital en compañías españolas. Pero la pregunta clave es: ¿por qué el Gobierno está utilizando dinero público para fortalecer los negocios privados de las élites políticas y financieras?
UNA RED DE ÉLITES POLÍTICAS Y FINANCIERAS
Hyperion Fund no es un fondo cualquiera. Entre sus principales inversores están grandes nombres del poder económico y político en España: Indra, Sapa, Prosegur y Fond-Ico, filial del Instituto de Crédito Oficial (ICO), que ha aportado alrededor de 10 millones de euros. El «inversor ancla» es Nortia Investment Holding, el family office de Manuel Lao, fundador de los casinos Cirsa, otro ejemplo más de la mezcla entre poder financiero y político en España. También figuran como inversores Q-energy, McWin y Serena, fondos de inversión privados con una enorme capacidad de influencia en el mercado financiero.
El fondo está gestionado por Singular Bank Asset Management y dirigido por figuras con una trayectoria estrechamente vinculada al mundo político y militar. Entre sus gestores están:
- Pablo Casado, expresidente del Partido Popular y una de las figuras políticas clave de la derecha española.
- Ricardo Gómez-Acebo Botín, sobrino de Ana Botín y exejecutivo de Morgan Stanley, que aporta la conexión directa con la gran banca.
- Joaquín Ortiz Escobar, exasesor del Ministerio de Defensa y exdirector de estrategia de Sapa, empresa clave en la industria de defensa española.
- José Antonio Bartrina Giménez, exsecretario de la Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Aeronáutica y Espacio (TEDAE), el lobby del sector militar en España.
El comité asesor internacional de Hyperion también está compuesto por pesos pesados del ámbito militar y político internacional. Destacan:
- Anders Fogh Rasmussen, ex primer ministro de Dinamarca, ex secretario general de la OTAN y asesor del presidente de Ucrania.
- Michèle Alliot-Marie, exministra de Defensa, de Asuntos Exteriores, de Justicia y de Interior de Francia, con amplios vínculos en el mundo de la defensa y la seguridad europea.
Esta red de poder refleja claramente que Hyperion Fund no es solo una apuesta por la innovación tecnológica. Es una herramienta para consolidar el poder económico y político de las élites a través de la industria de defensa y seguridad, sectores que dependen directamente de contratos públicos y decisiones gubernamentales.
EL DISCURSO PACIFISTA CHOCA CON LA REALIDAD
Aunque Hyperion Fund insiste en que «no invertirá en armas, munición o equipamiento letal», es evidente que su orientación hacia el sector de la defensa y la seguridad lo convierte en un actor clave dentro de la industria militar. La defensa no se limita solo a la fabricación de armas; las tecnologías de vigilancia, ciberseguridad y control de fronteras son igualmente herramientas de militarización y control social.
El fondo sostiene que destinará el 80% de su capital a compañías medianas en fase de expansión y crecimiento, y el 20% restante a pymes en fase inicial y capital semilla. Sin embargo, este tipo de inversiones en el sector de defensa no solo refuerzan la industria militar, sino que también consolidan un modelo económico basado en la militarización, el control y la represión.
En otras palabras: el dinero público está siendo canalizado hacia empresas privadas vinculadas a la industria de defensa y gestionadas por figuras con profundos lazos con el poder político y financiero. No es una coincidencia. Es una estrategia diseñada para garantizar que las élites sigan beneficiándose del dinero público mientras las políticas sociales siguen siendo recortadas y las necesidades básicas de la población son ignoradas.
El discurso de «promoción de la innovación» es solo una cortina de humo para justificar el desvío de fondos públicos hacia las redes de poder político y financiero de siempre. Mientras tanto, la sanidad y la educación pública siguen desangrándose, pero parece que hay 28,5 millones de euros disponibles para asegurar el negocio de Casado y Gómez-Acebo.
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