07 Oct 2022
PRINCIPAL

Gabriel Boric vence en las elecciones presidenciales en Chile 

Gabriel Boric, del Frente Amplio y el Partido Comunista, ha ganado en votos la carrera presidencial en Chile.

A primera hora, pese a llevar poco escrutado José Antonio Kast reconocía su derrota: «Acabo de hablar con @gabrielboric y lo he felicitado por su gran triunfo», ha escrito en Twitter. «Desde hoy es el Presidente electo de Chile y merece todo nuestro respeto y colaboración constructiva. Chile siempre está primero».

Estas han sido una de las elecciones más polarizadas que se recuerdan. Por un lado Boric era un diputado de 35 años y antiguo líder estudiantil que se define como ecologista, feminista y regionalista, quiere ampliar el papel del Estado hacia un modelo de bienestar parecido al de Europa.

Ver las imágenes de origen

Por el otro lado Kast, un abogado católico de 55 años, busca reducir el papel del Estado, bajar impuestos, afrontar con mano dura la migración irregular y prohibir el matrimonio gay y todas las formas de aborto.

De este modo y tras una intensa campaña el candidato de izquierda, Gabriel Boric, fue el ganador de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas este domingo en Chile escrutados el 99,47% de los votos.

Según estos datos, publicados por el Servicio Electoral de Chile (SERVEL) Boric se impondría al candidato ultraderechista, José Antonio Kast, que lograría un 44,14% de apoyos. Boric ha conseguido hacerse con el 55,84% de los votos.

La jornada electoral, denuncian las agencias, ha estado «marcada por las denuncias de falta de transporte público en Santiago y otras zonas urbanas, hasta el punto que ciudadanos particulares han ofrecido sus vehículos para trasladar a votantes».

Retos de Gabriel Boric

Dado que se prevé que la nueva Constitución sea ratificada en setiembre de 2022, Boric tendrá que comenzar a implementarla por decreto o retrasar su promulgación hasta que cambie la aritmética legislativa.

«Si elige la segunda opción, provocará la indignación y la frustración generalizadas en la clase trabajadora. Esto podría abrirle una futurible puerta a Kast, quien saldría beneficiado de una mayor erosión de la confianza en la democracia liberal. Con un Congreso paralizado y un presidente socialdemócrata que podría no estar dispuesto a gobernar por decreto para evitar que lo llamen tirano, las perspectivas de transición a un nuevo orden sociopolítico lucen sombrías. La olla a presión está otra vez sobre el fuego», argüía Camila Vergara, doctora en Teoría Política en New Left Review .

«Si la esperanza es superar el miedo y la parálisis, se necesitarán nuevos mecanismos políticos para aflojar el control de las fuerzas reaccionarias y reformular radicalmente la Constitución. En los últimos meses, la Convención Constitucional ha escuchado testimonios de organizaciones populares que demandan poder de decisión a nivel local y procedimientos de democracia directa para descentralizar el poder, proteger el medioambiente y combatir la corrupción», continuaba.

«El paso de un modelo neoliberal a uno socialdemócrata requiere un intenso trabajo legal y de políticas públicas en lugar de negociaciones muertas e inmovilidad política. La estabilidad que espera Boric será esquiva. Retrasar la aprobación de reformas socioeconómicas esenciales no evitará futuras erupciones de descontento popular: solo pondrá en peligro el frágil statu quo al que está tan apegada la clase dominante», concluía.