Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El nieto del dictador, Francis Franco, afirma que el informe sobre los bienes que tienen que entregar y que se hallan en el Pazo de Meirás «es un bodrio y la que lo ha firmado es una mema»
El nieto de Francisco Franco, Francisco Franco Martínez-Bordiú, ha señalado en una entrevista telefónica en Más Vale Tarde que la entrega de llaves del Pazo de Meirás «es hasta que se dilucide de quién es la propiedad». Asimismo, se ha hecho fuerte con los bienes que hay en su interior. La familia Franco había solicitado al Juzgado de Primera Instancia número 1 de A Coruña -que les condenó a la devolución del pazo de Meirás- retirar «todos» los bienes del inmueble por no estar, sostienen, vinculados a la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) del mismo. No obstante, dan por hecho que esta petición será rechazada y le reclaman, por ello, que concrete qué bienes pueden retirar del pazo.
La biblioteca de Emilia Pardo Bazán es uno los bienes más valiosos que se hallaban en el Pazo. Algo sobre lo que, ha dicho, no tienen especial interés, pero sí es «más suyo». Sobre esto, Francis Franco señala, sin una sola prueba, que fue donada a su abuelo por la viuda de Jaime Quiroga, el hijo de Emilia Pardo Bazán, después de que éste fuese asesinado junto al nieto de la escritora en una checa en Madrid.
«A su hijo lo asesinaron los del Frente Popular al comienzo de la guerra y, en memoria de su marido, su nuera regaló la biblioteca a Francisco Franco Bahamonde. Si se lo diéramos al Gobierno se lo estaríamos dando al mismo Frente Popular, que es el que nos gobierna hoy», ha explicado Francis Franco.
Más de 600 objetos de valor
En el inventario de bienes del Pazo de Meirás que ordenó la justicia se recoge la existencia de más de 600 objetos, algunos de ellos con gran valor, como la susodicha biblioteca o un cuadro de Goya. El nieto del dictador asegura que aún no saben con qué bienes se pueden quedar. «Ese informe es un bodrio y la que lo ha firmado es una mema», ha apostillado Francis Franco, que ha asegurado que no es verdad que en Pazo haya bienes del Palacio Real. «Decir que un sillón es de una colección real porque la tela sea igual que unas cortinas que había en Palacio… había unas sederías en Valencia con la que se han entelado muchas más cosas», ha señalado.
Según el nieto de Franco, en ese caso los objetos hallados en el Pazo deberían haber estado inventariados y perdidos en el Palacio Real. «Ha sido para que se diga que tenemos cosas de Palacio que nunca se han reclamado. Tenían que ver que faltaban y que estaban ahí», ha reiterado. También se ha pronunciado sobre la piedra lunar que Nixon regaló a Franco y de la que se desconoce su paradero. «Decir que fue un regalo al Estado español… no sé dónde lo pone», ha añadido Franco, que ha asegurado que «si no ha aparecido en 40 años es muy difícil que aparezca ahora».

La entrega del Pazo, «precipitada» para Francis Franco
Una entrega de llaves, ha dicho, «precipitada» y que solo hacía falta para «la foto y el circo». El nieto del dictador ha asegurado que «el Gobierno no ha puesto nunca un euro en el Pazo», y es una propiedad que fue «comprada» por los Franco.»Era un bien, un regalo interesado que puso en el mapa a Sada», ha explicado Francis Franco, que ha asegurado que nunca les han reclamado el Pazo hasta que «empezó todo eso de la memoria histórica».
Además, según el nieto del dictador, su familia ha pagado por el Pazo «cuatro veces»: «Lo hemos disfrutado, pero a un coste brutal. Es casi un caramelo envenenado.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
González Amador y el negocio privado junto al poder público que Ayuso no podrá justificar jamás
Entre 2021 y 2023, Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso, ganó una media de casi 1,5 millones de euros al año. No está mal para un “ciudadano cualquiera”. Tampoco está mal que esos fueran, precisamente, los primeros años de su relación con la presidenta de la Comunidad de Madrid. Casualidades. Siempre casualidades. En Madrid parece que la suerte empresarial cae del cielo, pero solo en ciertos áticos, ciertos despachos y ciertas sociedades con nombres pulidos.
González Amador había creado su consultora en 2016. Al año siguiente empezó a hacer auditorías para Quirónprevención. Entonces sus facturaciones estaban por debajo de los 400.000 euros. Después vino el salto. Y no un salto pequeño. Un salto de esos que en cualquier democracia mínimamente higiénica obligaría a abrir ventanas, expedientes y preguntas públicas. Porque Quirón recibe cada año alrededor de 1.000 millones de euros por su cooperación hospitalaria en la Comunidad de Madrid. Ahí está la línea de puntos. No hace falta ser detective. Basta con no querer mirar hacia otro lado.
¿Ha cruzado Peinado la última línea?
El juez Juan Carlos Peinado ha vuelto a hacer lo que mejor define esta instrucción: estirar el caso hasta convertirlo en un espectáculo político con toga. El 20 de junio, el magistrado envió a juicio a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y le impuso medidas cautelares: retirada del pasaporte, prohibición de salir del territorio nacional y comparecencia quincenal en el juzgado. Hasta ahí, el repertorio habitual de una causa que lleva demasiado tiempo oliendo más a obsesión que a justicia.
Pero esta vez Peinado fue más lejos. Mucho más lejos. En su auto llegó a sugerir que los agentes encargados de escoltar a Begoña Gómez podrían, “bien por iniciativa propia o siguiendo órdenes de sus superiores jerárquicos”, colaborar en una hipotética fuga. Es decir, el juez no solo dibuja a la investigada como alguien que podría escapar. Dibuja también a policías nacionales como posibles cómplices. Sin una prueba concreta encima de la mesa. Sin individualizar conductas. Sin indicios determinados. Una sombra lanzada sobre servidores públicos porque sí. Porque encaja en el relato.
Israel mata al cámara Ahmed Wishah y vuelve a llamar “terrorista” al periodista muerto
El cámara de Al Jazeera Ahmed Wishah fue asesinado el 20 de junio en un ataque aéreo israelí contra una vivienda del campo de refugiados de Bureij, en el centro de Gaza. No murió en una abstracción bélica. No cayó en “daños colaterales”. Fue alcanzado por un bombardeo en una casa de un campo de refugiados, uno de esos lugares donde la palabra refugio ya suena a burla cruel cuando la maquinaria militar israelí decide que no hay techo, calle, hospital, escuela, convoy, tienda de campaña ni cámara que merezca seguir en pie.
Según Al Jazeera, en el ataque murieron dos personas y al menos otra persona palestina resultó herida. La cadena fue directa: condenó el “asesinato deliberado” de Ahmed Wishah, trabajador de Al Jazeera Mubasher, y recordó que es el 12º trabajador de la red asesinado en Gaza desde que comenzó la guerra genocida de Israel en octubre de 2023. Doce trabajadores de un mismo medio muertos. Doce. Luego vendrán los portavoces con su jerga de expediente, sus frases prefabricadas y sus acusaciones sin pruebas. Pero el dato queda ahí, como una losa sobre la conciencia de un mundo que mira demasiado y actúa demasiado poco.
Vídeo | Estrenamos este domingo la segunda parte del reportaje “Palestina y la historia que quieren borrar”
Spanish Revolution estrena este domingo a las 15:00 la segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”, el reportaje dirigido y presentado por Patricia Salvador dentro de #ReportajesSR, el proyecto audiovisual dirigido por Patricia Salvador y Lea Guggelman.
Bajo el título “La Nakba eterna”, esta nueva entrega continúa el recorrido iniciado en el primer capítulo, donde se abordaba la Nakba para desmontar la mentira de que la historia de Palestina comienza el 7 de octubre.
Vídeo | El turismo que saquea las ciudades mientras sonríe para la foto
El turismo urbano ya no puede seguir vendiéndose como una postal amable, una maleta con ruedas y una pareja haciéndose fotos frente a una fachada histórica. En demasiadas ciudades se ha convertido en otra cosa. En una forma educada de saqueo. Entra sonriendo, paga tres noches, deja propina si toca, sube una historia a Instagram y se marcha. Lo que queda detrás no sale en la foto: alquileres imposibles, vecinas expulsadas, comercios de barrio sustituidos por locales sin alma y calles que ya no pertenecen a quienes las habitan.
No es turismo. Es extracción.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir