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El fiscal acosó a preguntas a una joven víctima por la agresión sexual múltiple de hace dos años en una nave industrial de Sabadell (Barcelona)
Este martes se ha celebrado la primera sesión del juicio contra los imputados de una agresión sexual múltiple a una joven el 3 de febrero de 2019 en una nave abandonada en el barrio de Can Feu en Sabadell.
Aunque la víctima fue violada por turnos por tres hombres, solo uno de ellos está siendo juzgado en la Audiencia de Barcelona. Los otros tres están acusados como cooperadores, es decir, contribuyeron a la intimidación de la víctima para que la agresión tuviera lugar y no hicieron nada para ayudarla. Otro agresor se dio a la fuga cuando fue puesto en libertad, antes de que los informes toxicológicos le incriminaran.
Los cuatro acusados, todos ellos originarios de Marruecos, se enfrentan a penas de entre 37 y seis meses y 40 años y seis meses de cárcel por agresión sexual con penetración, uno de ellos por ser el autor de los hechos y los otros tres como cómplices.
La joven ha relatado que todo empezó en la madrugada del 2 al 3 de febrero de 2019 en un bar de Sabadell, cuando dos jóvenes empezaron a soltarle «comentarios machistas». Ya de madrugada, cuando abandonó el local, un hombre que no ha podido ser identificado la agarró del cuello, la puso contra la pared y la agredió sexualmente. Luego, la llevó en contra de su voluntad hasta una nave abandonada, una antigua sucursal bancaria ocupada, donde con dos hombres más presuntamente la violaron por turnos.

El fiscal acosó a preguntas a la víctima de la violación
La víctima ha sido sometida a un incisivo interrogatorio por parte del fiscal Eduardo Gutiérrez, hasta tal punto que le instaron a corroborar todos los detalles de su denuncia. “¿Está usted segura de esto? ¿Cuándo dice con violencia, a que se refiere? ¿Vio si había alguno dormido en esa sala? ¿Podía percibir toda la sala desde el sitio dónde estaba? ¿Recuerda la iluminación; si se veía bien? ¿Podía percibir con claridad las personas o lo que había dentro de la sala? ¿Pidió ayuda en algún momento? ¿Cómo terminó el suceso? ¿Recuerda si eyaculó o no? ¿Recuerda su cara?», fueron algunas de las preguntas lanzadas por el fiscal.
La víctima, que ha tenido que pormenorizar como la violaron, declaró protegida por unas mamparas a escasos metros de sus presuntos agresores y su nombre y apellido ha sido revelado en varias ocasiones por el presidente de la sala.
La abogada del principal acusado, Mohamed Alibos, aún ha sido más dura en su interrogatorio y le ha llegado a preguntar a la joven si no recordaba haber mantenido «relaciones consentidas» con los procesados o por qué no «chilló» o «llamó a un timbre» mientras era conducida a la nave. La víctima aseguró que tenía miedo y replicó que cómo podía llamar a un timbre si la llevó a la fuerza contra su voluntad, antes de que el juez llamara la atención de la letrada varias veces por intentar «escarbar» y ser reiterativa con cuestiones que ya habían quedado claras, como qué ocurrió primero, la penetración vaginal, la anal o la bucal.
La víctima logró huir, semidesnuda, cuando fue finalmente conducida fuera de la nave, momento que aprovechó para correr hacia un garaje del que salía un vehículo con una pareja que la llevaron hasta la Policía Local. La mujer que iba en el coche testificó que «la chica se acercó a la ventanilla pidiendo ayuda y me dijo que cinco moros la habían violado.
También han declarado dos amigos con los que estuvo la joven en el bar las horas previas a ser violada, la pareja de uno de los acusados, quien ha asegurado que pasó toda la noche con él y la médico que atendió a la víctima en el hospital y que ha confirmado que ésta acudió mojada porque se había orinado encima, algo que la defensa de los acusados ha tratado de desmontar.
Por estos hechos, por los que inicialmente fueron investigados nueve sospechosos, la Fiscalía solicita también el pago de una indemnización de 60.000 euros a la víctima, a la que pide que los agresores no puedan acercarse a menos de un kilómetro, y propone conmutar una parte de la pena de prisión por la expulsión del país.
En aras de su derecho de defensa, el tribunal ha permitido que los cuatro acusados declaren este miércoles en último lugar antes de que el juicio quede visto para sentencia.
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