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Feijóo, más que un líder coherente y creíble, podría estar convirtiéndose en un malabarista de las contradicciones.
Desde que Alberto Núñez Feijóo propuso su ambiguo «pacto de Estado» al PSOE, no han cesado las miradas escépticas. Y es que este afán de «conciliar» parece tener un doble juego: por un lado, busca estrechar la mano del PSOE, mientras por otro, parece estar amarrado a las cadenas de Vox. Este «arte de la ambigüedad» del líder del PP no solo evidencia una estrategia escurridiza, sino también un deseo de no perturbar demasiado a su principal aliado, Vox, un partido que claramente se posiciona en los confines de la extrema derecha. La contradicción en estado puro.
Las palabras de Feijóo desprenden una evasión sorprendente. Por ejemplo, la mención omisa de temas tan relevantes como la inmigración y seguridad, cuestiones tratadas con fervor por la derecha. También es notorio cómo áreas sensibles como la agricultura, ganadería y campo desaparecen en sus propuestas, al igual que la vivienda, que mientras se encuentra ausente en las negociaciones con el PSOE, cobra vida en los acuerdos autonómicos con Vox. En resumen, esas «materias claves para el futuro de España» parecen estar editadas, recortadas y adaptadas al gusto de quien pueda escuchar.
ENTRE LA «REGENERACIÓN DEMOCRÁTICA» Y LOS BLOQUEOS INSTITUCIONALES
Las contradicciones de Feijóo no se quedan ahí. A pesar de que en sus propuestas hace énfasis en la «regeneración democrática» y el «prestigio» institucional, el PP ha sido protagonista en el bloqueo del Consejo General del Poder Judicial, yendo en contra de su propia imagen de «guardián» de la democracia.
Por otro lado, el llamado a un «Pacto Territorial» para fortalecer la «España de las Autonomías» no concuerda con los proyectos compartidos entre PP y Vox en varias comunidades autónomas. ¿Cómo puede Feijóo hablar de fortalecimiento autonómico mientras su partido y Vox se alían para desmantelar la esencia misma de las autonomías?
También resulta llamativo cómo Feijóo enfoca temas como el cambio climático. Mientras lanza propuestas de «pactos hídricos», el PP junto a Vox mantiene posturas contrarias a los consensos científicos, y favorecen medidas que podrían poner en riesgo la sostenibilidad de regiones como Doñana.
EL (DES)EQUILIBRIO ECONÓMICO Y SOCIAL
La pretensión de Feijóo de promover un «Estado de Bienestar» choca frontalmente con las rebajas fiscales promovidas por el PP en colaboración con Vox en diversas comunidades. En su intento de equilibrismo, Feijóo promete una mejora en la salud y educación, pero ¿cómo se logrará esto con una «bajada masiva de impuestos» que podría reducir los fondos esenciales para estos sectores?
La visión fragmentada de Feijóo sobre la realidad social también es evidente. Mientras evita mencionar temas como la «desigualdad» o la «precariedad», propone medidas genéricas para garantizar la «solvencia de las y los más vulnerables». No obstante, la realidad de sus acciones demuestra una inclinación hacia políticas que favorecen a propietarias y propietarios, dejando de lado a quienes más lo necesitan.
En conclusión, el «pacto de Estado» propuesto por Feijóo parece más un acto de malabarismo que un genuino intento de colaboración. Sus desvaríos lastran su propuesta y evidencian que, más que un líder coherente, Feijóo podría estar convirtiéndose en un malabarista de las contradicciones.
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