Mi nombre es Laura Estévez Arias y os daría hasta el número del DNI si no fuera porque el resto de mis datos personales son material a proteger, pero mi nombre y mi posición en defensa de los derechos humanos y, por ende, del derecho a la vida y a habitar el espacio público que cada quien elija —sin invadir la libertad de otra persona— quiero pronunciarlos en voz alta y firmar con ellos cualquier opinión política, social y cultural.
Empiezo así porque, cuando compartí mi ilusión de colaborar con este medio, varias personas de mi entorno, con la mejor intención y preocupaciones legítimas, me aconsejaron utilizar un pseudónimo.
En los últimos días hemos visto cómo Héctor de Miguel, Quequé, se retiraba temporalmente tras su parodia sobre la instrumentalización del dolor de las víctimas del accidente de Adamuz por parte de Nacho Abad; cómo Sarah Santaolalla era perseguida por Vito Quiles desde su puesto de trabajo en RTVE hasta su propia casa y, posteriormente, aún no sabemos por quién (o quiénes), amenazada de muerte en la tumba de las Trece Rosas; en septiembre de 2025, Cristina Fallarás, amenazada con una campaña de VOX específicamente creada para ella, con página web incluida, para animar a sus huestes a denunciarla, y un interminable, infame y atroz etcétera.
Mi entorno está asustado, tiene miedo de esta gentuza indecente, indigna, ultra y bien financiada. Tienen muchísimo dinero, altavoces y recursos. Están en todos los ámbitos: medios de comunicación, empresas (grandes, medianas y pequeñas), parasitan la justicia, cuerpos y fuerzas de seguridad, administración pública, sociedad, bares y, por supuesto, redes sociales. Cualquiera puede acosarte o agredirte física o digitalmente.
“Ten mucho cuidado, por favor”, “sé prudente con lo que escribas”, “firma con otro nombre”, “no te posiciones”, “quizá no ahora, pero en el futuro”, “a nivel profesional te puede perjudicar”. Estas y otras frases forman parte de la conversación y el debate que me ha llevado a presentarme de este modo.
No, no quiero.
No estoy dispuesta a esconderme, nunca lo he hecho y no voy a empezar ahora. De hecho, ahora es precisamente el mejor momento para no hacerlo. Me llamo así, esta soy yo.
Los tiempos oscuros en los que había que publicar con otros nombres nos enseñaron demasiado. Y yo he aprendido algo muy claro: la mejor manera de combatir el miedo es habitar los espacios con nombre propio. Salir a la calle, a las redes, a cualquier lugar y hablar con voz propia. Cada cual que elija cómo quiere hacerlo. Yo elijo esto.
Porque no quiero darte de comer mi miedo. No quiero que te alimentes de mi atención, ni que tu algoritmo viva de mis clics. No quiero darte dinero ni poder cuando tú quieras.
Si yo hablo, no te tengo miedo.
Si yo no me escondo, tú pierdes.
No puedes someter mi pensamiento. No puedes escribir por mí. No puedes corregir mi relato, ni mis frases, ni mis conversaciones en el bar, ni mis artículos, ni mis redes sociales. No puedes decidir qué pienso ni qué digo. Tampoco puedes decidir dónde trabajo ni qué hago con mi vida.
Recupero mi poder cuando decido yo sobre mi atención, mis clics, lo que consumo, lo que leo, lo que escribo y, sobre todo, lo que digo.
Mi miedo es mío. Y, a ti, no te tengo miedo.
Por eso hablo. Por eso escribo. Y por eso firmo con mi nombre.
Laura Estévez Arias
1 de febrero de 2026
También te puede interesar
Laura Estévez AriasRelated posts
4 Comments
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
A FONDO: ¿Quién GANA con el CAOS en CEUTA? #Reportaje SR
¿Qué ocurre cuando las personas dejan de ser tratadas como seres humanos y pasan a utilizarse como herramientas políticas? En este nuevo #ReportajeSR de Spanish Revolution, Léa Gugelmann analiza a fondo la…
THUNDERFORGE – El PENTÁGONO se echa en manos de la INTELIGENCIA ARTÍFICIAL #ReportajeS
El Pentágono ha dado un paso sin precedentes: poner la toma de decisiones y la estrategia militar en manos de la inteligencia artificial. Patricia Salvador te cuenta en este #ReportajeSR cómo, a…
¡Más gente como tú, valiente y que no se amedrente! Nuestra mejor defensa, la palabra.
Graciñas! Re-Evolución! Seguimos!
Avante toda!!
Grazas! Seguimos!