No hay yates, jets privados o relojes de alta gama para todos.
La crisis global de suministros que vive el mundo por los problemas de producción y de transporte marítimo se está trasladando a la economía real en uno de los peores momentos para hacerlo: en vísperas de la campaña navideña. Los consumidores empiezan a notar la falta de “stock” de determinados productos y la subida de precios, debido a la menor oferta y mayor demanda.
Pero esta problema no afecta solo a los ciudadanos de a pie, la escasez también ha llegado a los superricos quienes están encontrando problemas a la hora de comprar productos como yates, jets privados o relojes de alta gama. Pobres ricos.
Un reportaje de Los Angeles Times cuenta cómo los comerciantes de barcos no dan abasto. El corredor de yates Trenton Carroll explica que antes de la pandemia, era típico que tuviera hasta 10 millones de dólares en inventario y que le podía llevar seis meses hacer una venta, incluso con descuentos e incentivos, mientras ahora rara vez tiene algo en stock.
Yates
Carroll, que trabaja para Cruising Yachts y lleva en el negocio dos décadas, ha señalado que “el mayor problema que tenemos es que no podemos conseguir barcos lo suficientemente rápido”. “Tengo barcos vendidos hasta 2023 que no estarán aquí hasta dentro de un año y cuatro meses, y sin embargo, la gente está dispuesta a esperar porque saben que no hay nada más alrededor”, añade.
En EE.UU. 2020 supuso el máximo de ventas de embarcaciones de los 13 años anteriores. También hay escasez de embarcaderos, tanto por el estallido como porque los que los renuevan lo hacen por barcos cada vez más grandes. Además, las personas que ya poseen barcos se enfrentan a retrasos prolongados para repararlos, limpiarlos, pintarlos y mejorarlos.
Jets privados, relojes de lata gama y arte
Los ricos también se habían lanzado a la compra de jets privados y este mes de octubre fue el mes con más vuelos privados registrados. La compañía NetJets, el mayor proveedor de aviones privados, cuenta que ha llegado al extremo de tener que rechazar a clientes, dado que la subida de precios no bastó para hacer frente a la demanda, tal y como recoge Magnet.
Pero no solo creció la demanda de yates y jets privados sino también la de relojes de alta gama. Aún así, las cuatro marcas que copan este sector de lujo mantienen un negocio basado en las cifras de producción limitadas para mantener la exclusividad. Es por ello que los relojes a lujo de segunda mano están aumentando cada vez más sus precios.También las ventas de arte están al rojo vivo, según Axios. En cuanto al mercado del arte tradicional, se está presenciando un aumento de nuevos coleccionistas que están provocando aumentos insólitos en los precios medios de los artículos subastados.
Lo dicho. Pobres ricos.
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