Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Feijóo suda para justificar acuerdos y la rupturas con Vox en las distintas comunidades
Alberto Núñez Feijóo, el capitán del Partido Popular, parece haberse convertido en un verdadero maestro del malabarismo político. Se encuentra en medio de una serie de contradicciones increíblemente complicadas tanto ideológicamente como de gestión respecto a los acuerdos territoriales con Vox, mientras intenta dar la vuelta a la tortilla y justificar la discordancia entre sus acciones en diferentes regiones del país. Es una verdadera danza con el diablo, un baile delicado que revela un sorprendente grado de oportunismo político y de gestión azarosa.
En la Comunitat Valenciana, Feijóo y su tripulación del Partido Popular han establecido un gobierno en coalición con la ultraderecha en un abrir y cerrar de ojos, entregando generosamente varias carteras y la vicepresidencia a los seguidores de Abascal. Sin embargo, cuando se trata de Extremadura, parece que el Partido Popular está dispuesto a correr el riesgo de volver a las urnas en lugar de conformarse con un acuerdo similar al valenciano.
EL PORCENTAJE MÁGICO Y LA JUSTIFICACIÓN POR NÚMEROS
Según Feijóo, esta elección estratégica se basa en los resultados electorales, en números en lugar de ideología. La matemática política, al parecer, se ha convertido en la brújula que guía la dirección del Partido Popular. Un 12% de votos significa que un matrimonio con la ultraderecha está permitido, mientras que un 8% de votos no llega a la marca. Cuatro puntos porcentuales se han convertido en el baremo de Feijóo para justificar sus movimientos políticos y lanzar a la ultraderecha contra la población.
La candidata popular en Extremadura, María Guardiola, pone en tela de juicio este enfoque pragmático. En una reciente aparición en ‘Hora 25’, Guardiola afirmó que no puede dar cabida en el gobierno a aquellos que minimizan la violencia de género, demonizan a los inmigrantes y muestran poco respeto por la bandera LGTBI.
A pesar de que la postura de Vox es constante en todas las regiones, la firmeza de Guardiola contrasta con la flexibilidad de Feijóo. Las voces en el Partido Popular reconocen que la claridad de Guardiola está causando problemas a los compañeros que están dispuestos a unir fuerzas con Vox en sus respectivos territorios. Hay quienes sugieren que la ambición política nacional de Feijóo está detrás de estas contradicciones estratégicas.
«DESORBITADO»: LA EXCUSA DE FEIJÓO
Feijóo, en sus recientes declaraciones a los periodistas, intentó desviar la crítica hacia la postura de Vox, calificando sus demandas en Extremadura como «desproporcionadas». El PP, según él, es un partido de principios y no se someterá a las políticas de Pedro Sánchez. Cuando algo es «desproporcionado» y va en contra de la voluntad expresada en las urnas, no se llevará a cabo, afirma. Sin embargo, esta retórica parece contradecir sus propias acciones, lo que indica una hipocresía flagrante. Parece que los principios pueden doblarse, estirarse o, en algunos casos, romperse por completo cuando conviene a los intereses políticos de Feijóo.
Feijóo también ha expresado su descontento, sin mencionar directamente su nombre, con la presencia de Jorge Buxadé, Vicepresidente Primero de Acción Política de Vox, en Extremadura. Argumenta que no está de acuerdo con que «dirigentes nacionales de partidos políticos vayan a concretar o incluso a cambiar conversaciones o negociaciones preliminares que existían en esos ámbitos autonómicos». No obstante, es una crítica que parece una cortina de humo, un intento de cambiar el foco del espectáculo de contradicciones en el que está participando.
Feijóo intenta esconder la resistencia ideológica de María Guardiola a formar un gobierno con Vox detrás de un muro de números y porcentajes. Intenta transformar una cuestión profundamente arraigada en la ideología y los principios en una simple ecuación matemática. Pero la verdad es que el discurso claro y decidido de Guardiola sitúa en una posición incómoda a aquellos que han decidido aliarse con Vox. Casos como el de Mazón en Valencia, y otros dentro de la misma Extremadura, como Navalmoral de la Mata, donde el PP ha decidido formar un gobierno de coalición con la ultraderecha, contrastan con la postura de Guardiola. La contradicción es evidente y la coherencia del Partido Popular está en juego.
¿MALABARISTA O EQUILIBRISTA SIN RED?
Feijóo ha elegido la conveniencia sobre la coherencia, la aritmética sobre la ideología. Pero, ¿hasta cuándo podrá mantener este espectáculo de malabares políticos antes de que se caiga de la cuerda floja? El tiempo lo dirá. Pero una cosa es segura: la audiencia está observando atentamente y no será fácilmente engañada por trucos de números y juegos de palabras. El espectáculo debe continuar, pero el telón final aún está por caer.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
El museo de la mentira: la ultraderecha chilena quiere maquillar el golpe de Pinochet
La ultraderecha chilena ha encontrado una nueva forma de insultar a la memoria democrática: proponer un “museo de la verdad” para reinterpretar los años de Salvador Allende antes del golpe de Augusto Pinochet. No es una ocurrencia inocente. No es una disputa académica. No es un debate sereno sobre archivos, testimonios y complejidades históricas. Es otra cosa. Es una operación política para envolver el pinochetismo en papel institucional y venderlo como neutralidad.
Del uribismo a la ultraderecha TikTok: Colombia cambia de caudillo, no de amenaza
No es el fin del uribismo. Es su versión tuneada para la era Milei. Esa es la trampa. Presentar la pérdida de centralidad de Álvaro Uribe como una derrota limpia de su proyecto político permite olvidar lo esencial: muchas de sus obsesiones siguen intactas. La seguridad entendida como castigo. La patria convertida en propiedad privada. El enemigo interno como combustible electoral. La izquierda tratada no como adversaria democrática, sino como amenaza existencial. Cambia el rostro. No cambia el veneno.
El enigma León XIV: la izquierda aplaude al Vaticano sin que la Iglesia cambie una coma
El paso de León XIV por España ha dejado una imagen difícil de digerir: siete minutos de aplausos en el Congreso de los Diputados tras el sermón del pontífice. Siete minutos. No en una basílica, no en una plaza vaticana, no en un acto privado de creyentes. En la sede de la soberanía popular. Allí donde deberían hablar las leyes comunes, no los dogmas. Solo Podemos y BNG rechazaron la presencia de un líder religioso en ese espacio. El resto, de derecha y de izquierda, se puso a batir palmas como si la aconfesionalidad del Estado fuera un adorno constitucional para domingos sin misa.
Vídeo | Más de 30.000 personas ya han visto el #ReportajeSR sobre cómo Israel está cambiando las reglas del mundo
El nuevo trabajo de Reportajes SR, con Olga Rodríguez, analiza por qué lo que ocurre en Gaza no es solo una tragedia palestina, sino una advertencia global sobre la impunidad, el derecho internacional y la ley del más fuerte. Más de 30.000 personas han visto…
Vídeo | La batalla cultural ultra no empezó ayer: nuevo #ReportajeSR este domingo 14
El domingo 14, a las 15:00, estrenamos en nuestro canal de YouTube un nuevo #reportajesr: “Cómo la extrema derecha está ganando la batalla cultural”. La primera parte lleva un título que debería funcionar como advertencia: “Esto no empezó ayer”.
El reportaje, presentado por Patricia Salvador y dirigido por Lea Gugelmann, periodistas de Spanish Revolution, ya está disponible de forma anticipada para suscriptoras y suscriptores del canal.
Porque sí, la extrema derecha no empieza siempre gritando censura, deportaciones, recortes o mano dura. A veces empieza antes. Mucho antes. Empieza alterando el lenguaje. Empieza llamando “libertad” al privilegio de quienes más tienen. Empieza llamando “familia” a un modelo único y obediente. Empieza llamando “patria” a una frontera moral. Empieza llamando “sentido común” a una agenda profundamente reaccionaria.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir