Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El actor demuestra que los bancos y fondos de inversión hacen fortunas exprimiendo a quienes menos tienen.
Michael Sheen, actor galés de 56 años, ha demostrado algo que ningún gobierno se atreve a hacer: desmontar la gran mentira del sistema financiero. Con una inversión inicial de 100.000 libras (unos 120.000 euros), ha logrado liberar a 900 personas de sus deudas, que en total ascendían a un millón de libras. El truco es sencillo: la deuda es una mercancía más, comprada y vendida a precio de saldo por los fondos buitres, que luego se dedican a exprimir a la gente hasta su última gota de sangre.
Sheen creó una empresa para comprar paquetes de deuda a bajo precio y, en lugar de revenderlos para sacar beneficio, los perdonó, borrándolos del mapa. Así lo cuenta en su documental Michael Sheen’s Secret Million Pound Giveaway, que se estrena el 10 de marzo en Channel 4.
El actor revela lo que la mayoría de la gente no sabe o prefiere no mirar: las deudas se venden y revenden en el mercado financiero como si fueran simples bienes de consumo. Al final, lo que una persona debía al banco puede acabar en manos de un fondo de inversión que lo compró por un precio ínfimo, pero que sigue exigiendo el pago completo. Un negocio redondo para los especuladores, una condena para los deudores.
Sheen confiesa que no entendía al principio cómo funcionaba este sistema, pero lo vio claro en cuanto empezó a investigar. Su conclusión: la deuda no es solo un problema personal, sino una herramienta de opresión económica.
UN ACTOR QUE HACE MÁS QUE EL ESTADO
Este experimento financiero de Sheen no es un capricho de millonario aburrido. Es un reflejo brutal de lo que no hacen los gobiernos ni las instituciones que deberían proteger a la ciudadanía. Mientras políticos y banqueros llenan la boca con discursos sobre “responsabilidad fiscal”, las personas se hunden en un sistema diseñado para atraparlas en la pobreza.
El caso de Port Talbot, la ciudad natal del actor, es el ejemplo perfecto de cómo la deuda asfixia a las clases trabajadoras. El cierre del último horno de la fábrica de acero en 2024 dejó sin empleo a miles de personas. Sheen conoció la historia de algunos de ellos en un café, donde le contaron cómo los trabajadores lloraban al perder sus empleos. Fue entonces cuando decidió actuar.
Los bancos jamás perderán dinero con la crisis de la gente corriente. Si alguien no puede pagar, su deuda se empaqueta y se vende una y otra vez. ¿Y qué hacen los gobiernos? Nada. Prefieren rescatar a la banca con dinero público antes que proteger a la ciudadanía.
Michael Sheen lleva años demostrando que su compromiso va más allá de las palabras. Se ha declarado un “actor sin ánimo de lucro”, ha vendido casas para financiar proyectos solidarios y ha denunciado abiertamente el auge de la extrema derecha.
Mientras él pone dinero de su propio bolsillo para ayudar a 900 personas, las instituciones siguen protegiendo a los mismos de siempre. Si un actor puede borrar deudas con un solo gesto, ¿qué excusa tienen los gobiernos para no hacer lo mismo a gran escala?
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
4 Comments
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
Más como él,se necesitan.
Gobiernos endidos a los fondos buitres,banca,etc.,etc.
Gracias Michael Sheen. Necesitamos más personas como tú
Le voy a dar una idea a Michael Sheen y a otras personas como él que estén dispuestas a combatir la avaricia indolente del sistema financiero; se puede crear una fundación que pueda captar una buena cantidad de deudores en la que cada uno de ellos aporten unos 125 euros (tomando como ejemplo el citado por el actor, en el que esa sería la cantidad única que tendría que reunir cada deudor para que con el resto de los 900 se pagaran los 110.000 euros) y poderse quitar de una vez por todas ese peso especulador de encima; está claro que esa cantidad la puede conseguir más fácilmente de alguien cercano que le preste ese dinero, que lo que supondría el tener que seguir pagando indefinidamente una cantidad muchísimo mayor que esos 125 Euros con el tiempo, y sobre todo, poderse quitar esa espada de Damocles que esos fondos inhumanos hacen pender de los pequeños deudores para seguirse lucrando de ellos con el transcurso del tiempo
Hola ahora puede trabajar con Dian Seguros internacionales para empresas y también ayuda de seguros gratuitos y pagos de deudas gratuitas para la gente que no puede pagar facturas o no tiene plata