Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La militarización de la capital como ensayo de poder sin límites
LA CIUDAD COMO ESCENARIO DE ENSAYO AUTORITARIO
El despliegue de la Guardia Nacional en Washington D.C. no es un gesto aislado ni un mero exceso de poder presidencial. Es un ensayo de lo que Carl Schmitt describía como el estado de excepción convertido en norma: la suspensión de la legalidad ordinaria en nombre de una amenaza que, paradójicamente, las propias cifras desmienten. En 2024, los homicidios en la capital habían descendido un 18 % y los delitos violentos un 12 %. No había emergencia criminal. Había necesidad política.
El movimiento de Trump responde a la lógica clásica de los regímenes que erosionan la democracia desde dentro. Presentar la fuerza como sustituto de la legitimidad, mostrar a la ciudadanía que la obediencia se garantiza no a través de consensos, sino de uniformes y patrullas. Washington, ciudad sin estado ni plena representación congresual, se convierte así en el laboratorio perfecto: un territorio bajo soberanía federal donde ensayar el reemplazo del autogobierno por el mando militar.
El gesto va más allá de la coyuntura. Señala a la nación entera que el presidente considera legítimo intervenir cualquier ciudad. Lo que está en juego no es la seguridad, sino la redefinición del contrato político: el ciudadano como súbdito, la plaza pública como cuartel, la protesta como sospecha.
RESISTENCIA SOCIAL Y EVIDENCIA DEL LÍMITE
La respuesta ciudadana desmiente la narrativa del miedo. Las marchas desde Dupont Circle hasta la Casa Blanca el 16 de agosto, las concentraciones en Union Station que obligaron al repliegue de tropas, y las escenas en U Street —con vecinas y vecinos abucheando y grabando a los agentes federales— constituyen una pedagogía democrática en acto. Lo que se escenifica no es solo rechazo al militarismo, sino la afirmación de que el consentimiento no puede imponerse con rifles ni blindados.
Un manifestante lo expresó con precisión: “Lo más aterrador no es ver a la Guardia Nacional en las calles, sino permitirlo”. En esa frase se condensa la disyuntiva: habituarse a la excepcionalidad hasta volverla rutina, o transformarla en detonante de resistencia.
Hannah Arendt advertía que la violencia es siempre un recurso de quienes han perdido capacidad de generar legitimidad. Trump pretende exhibir poder, pero en realidad revela fragilidad. Cuanto más recurre al despliegue militar, más desnuda queda la carencia de consenso. Un poder que necesita tanques en las aceras no gobierna: ocupa.
La capital estadounidense se ha convertido en un espejo que muestra el riesgo de la democracia contemporánea: la facilidad con la que un liderazgo con aspiraciones autoritarias puede convertir una ciudad en escenario bélico simbólico, y la capacidad de la ciudadanía para responder desde la desobediencia.
La lucha que se libra en Washington no es local. Es un recordatorio de que la democracia muere cuando el miedo se normaliza.
El futuro se decide en la calle: aceptar la ocupación o convertirla en el límite de un poder sin legitimidad.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
Organizaciones sociales señalan a Indra por engordar con el negocio de la guerra
La campaña Desarmando Indra llevó el 30 de junio a la Junta General de Accionistas una denuncia incómoda: la empresa crece mientras crecen el rearme, las fronteras militarizadas y el genocidio contra el pueblo palestino. INDRA, BENEFICIOS Y ARMAS: EL NEGOCIO QUE SIEMPRE ENCUENTRA PRESUPUESTO…
Marina Lobo cierra la temporada por todo lo alto
Marina Lobo despide la temporada de Hasta el Coño De con un programa cargado de actualidad, mala leche y verdades bastante incómodas. La lista de morosos de Hacienda vuelve a dejar nombres conocidos, deudas millonarias y mucha televisión dispuesta a ponerse del lado de quienes deben fortunas mientras al resto se nos exige pagar hasta el último céntimo.
También hay justicia española en estado puro: causas que se archivan cuando afectan al poder, órdenes de busca que no parecen tener demasiada prisa y una ultraderecha obsesionada con pintar bancos arcoíris porque la existencia ajena les provoca un cortocircuito emocional.
Un cierre de temporada con Marina Lobo, Remolachers, indignación bien dirigida y el recordatorio de siempre: aquí se cuenta la actualidad desde el lado de quienes no tienen plató, apellido ni despacho amigo.
Regresamos en septiembre.
Vídeo | Génova recuerda: el fascismo no se normaliza, se frena
Génova sabe muy bien que el fascismo no se “normaliza”: se frena. El 30 de junio de 1960, la ciudad se levantó contra el Movimiento Social Italiano, heredero político del régimen de Mussolini, cuando pretendía celebrar allí su congreso.
Aquella protesta no fue una anécdota. Fue una advertencia histórica. La presión popular obligó a cancelar el congreso y convirtió a Génova en símbolo antifascista.
Hoy, la ciudad vuelve a la calle contra la ultraderecha de Meloni. Porque la memoria no es nostalgia: es defensa propia.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir