Islandia y la semana laboral de 4 días: cómo ha transformado el trabajo y el bienestar en el país nórdico
La reducción del estrés ha mejorado tanto la salud mental como el rendimiento laboral.
La Iglesia y el dinero público: un negocio en expansión. Gana un 55% más con la X en el IRPF
La financiación estatal crece un 55% en una década mientras las prácticas religiosas caen a niveles mínimos.
La paradoja del buen sueldo sin hogar
Aunque los salarios crezcan, acceder a una vivienda digna se convierte en una quimera.
A ver quién se lo explica a Vox. La patronal de la construcción pide más inmigración
La patronal de la construcción exige abrir fronteras mientras Vox aviva el racismo en el debate político.
Las prisiones privadas de EE.UU. harán su agosto con Trump y las persecuciones de migrantes
El auge de los centros privados es la respuesta más rentable para una política migratoria basada en la persecución.
Las guaridas fiscales desangran a España
Cada año, 10.000 millones de euros se evaporan por la evasión fiscal, mientras la desigualdad se profundiza en el corazón de Europa.
9N | El derecho a la vivienda en Andalucía se lucha en las calles
Mientras miles se quedan sin techo, las instituciones se rinden al capital inmobiliario
El fin de la Historia es en realidad el fin de la humanidad
Lejos de ser el fin de la Historia, el triunfo del neoliberalismo ha sido el comienzo de una crisis global: un sistema que prioriza el beneficio está condenando al mundo a su colapso.
Volkswagen, la caída de un gigante: de la mala gestión del giro verde a su precio social
La industria automotriz alemana enfrenta las consecuencias de una transición deficiente hacia la electrificación y el abandono de su base industrial tradicional.
Marine Le Pen en el banquillo: se juega su inhabilitación política por desvío de fondos europeos
El dinero de la Eurocámara, destinado a pagar a asistentes parlamentarios, fue desviado, según la acusación, para pagar los sueldos de su jefa de gabinete y hasta de su guardaespaldas personal.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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