Una paz falsa y tóxica se extiende desde Occidente por Oriente Medio
El espejismo de la “paz” de Trump: un genocidio disfrazado de acuerdo diplomático
Dejemos de hablar de “protestas”
No pedimos, exigimos. Las calles no son un ruego, son una demostración de poder. NO SOMOS “PROTESTONES”, SOMOS DEMOSTRADORAS Y DEMOSTRADORES En el Estado español, los medios llevan años vaciando de contenido político la palabra “manifestación”. Han sustituido esa palabra por otra más dócil: “protesta”….
¿Pero quién asesora a Mouliaá?
De actriz de ficción a portavoz del delirio: la peligrosa deriva conspiranoica de Elisa Mouliaá
Mañueco y Quiñones ante la justicia: cuando el fuego alcanza al poder
El Bierzo arde, pero lo que se quema ahora es la impunidad política
Junts se despeña: del pragmatismo a la irrelevancia
El independentismo posmoderno juega con fuego mientras la ultraderecha afila los cuchillos.
Sudán se desangra otra vez: el oro, los mercenarios y la impunidad que alimentan la barbarie en Darfur
El Fasher es hoy el símbolo del colapso moral del mundo: ejecuciones, violaciones y limpieza étnica ante la indiferencia internacional
PP: el gran fiasco
Aznar le exige a Feijóo no frustrar a la derecha mientras el Senado certifica su naufragio político
Opinión | O Feijóo acaba con Mazón o Mazón lo arrastrará a su fango
Hay silencios que equivalen a una firma. El de Feijóo ya está estampado sobre la vergüenza de Mazón.
Frenar a la ultraderecha: la lección neerlandesa que Europa debería escuchar
Países Bajos demostró que la extrema derecha se puede frenar sin copiarla, y que la responsabilidad democrática no es solo tarea de la izquierda.
Santiago sin bomberos: el plan existe, pero no quien lo ejecute
El Plan de Emerxencia Municipal presume de 62 efectivos por turno. En realidad, apenas hay 8 o 9. Santiago se apaga sola.
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Opinión | Diego Fuoli en El Hormiguero: un sueño fascista
¿Por qué nos dejamos arrastrar tan fácilmente por soflamas y consignas contrarias al mínimo respeto cuando estamos apretados unos contra otros y formamos una masa? Muy simple y muy preocupante: porque necesitamos la aprobación de quienes nos rodean en ese momento.
Sheinbaum, Lula, Orsi y Arévalo frente a la ultraderecha: América Latina no está en venta
Sheinbaum y Lula no están solos. Ahí están también Yamandú Orsi en Uruguay y Bernardo Arévalo en Guatemala, cada uno desde una realidad distinta, con márgenes distintos y enemigos distintos. Pero el pulso es el mismo: impedir que América Latina vuelva a ser una finca administrada por oligarquías locales, jueces obedientes, medios histéricos y padrinos en Washington.
La ultraderecha lo sabe. Por eso grita tanto. Porque México y Brasil pesan demasiado, Uruguay demuestra que la izquierda democrática puede volver sin pedir perdón, y Guatemala ha puesto al descubierto hasta qué punto las élites están dispuestas a dinamitar las urnas cuando el resultado no les gusta.
No es una ola perfecta. Ni limpia. Ni homogénea. América Latina nunca lo es. Pero hay una línea que empieza a verse: soberanía, democracia, derechos sociales y resistencia frente a una derecha que ya no disimula su pulsión autoritaria.
La fiesta de Alvise se pudre por dentro
La ultraderecha española tiene una habilidad casi industrial para fabricar cruzadas morales con materiales de derribo. Se presenta como azote de la corrupción, como voz del pueblo, como martillo contra “la casta”, y luego basta rascar un poco para que aparezca lo de siempre: personalismo, dinero opaco, acoso, peleas internas y mucho vídeo grabado para mantener encendida la secta. Lo de Se Acabó La Fiesta ya ni siquiera necesita demasiada interpretación. Lo están contando desde dentro.
El 25 de junio, Solier y Nora Junco, eurodiputados elegidos como número dos y tres de la lista de SALF en las europeas de 2024, arremetieron contra Luis “Alvise” Pérez con una dureza poco habitual entre antiguos compañeros de papeleta. Dijeron que “lleva la mentira en el ADN” y que puede terminar siendo “el más corrupto de los corruptos”. No lo dijo una tertulia progresista. No lo dijo un adversario ideológico de izquierdas. Lo dijeron quienes entraron al Parlamento Europeo gracias al mismo artefacto político que él vendía como una revolución anticasta.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
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